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El aborto legal era una posibilidad distante en la católica Argentina, pero ahora está más cerca que nunca


2020-12-29

Por Daniel Politi | The New York Times

BUENOS AIRES — El Senado de Argentina está a las puertas de una votación que podría convertir a la nación católica, patria del papa Francisco, en el mayor país de América Latina en legalizar el aborto, un movimiento que reverberaría ampliamente en una región en la que, durante mucho tiempo, la Iglesia católica ha mantenido poder.

La medida haría legal que las mujeres interrumpieran embarazos de hasta 14 semanas, y su destino parece estar en manos de un puñado de senadores que siguen indecisos o mantienen su posición en secreto.

La Cámara de Diputados del Congreso de Argentina aprobó el proyecto de ley a principios de este mes, por 131 votos contra 117. También aprobó un proyecto similar hace dos años, aunque por un margen aún más estrecho de cuatro votos, solo para que fracasara en el Senado, 38-31.

Los activistas del derecho al aborto son optimistas esta vez, en gran parte porque el proyecto de ley fue presentado por el presidente, Alberto Fernández, y fue una de sus promesas de campaña, a diferencia de lo que sucedió en 2018, cuando el entonces presidente Mauricio Macri dijo que personalmente estaba en contra de la legalización, pero prometió no vetar el proyecto de ley si se aprobaba.

“Somos optimistas, pero no triunfalistas”, dijo Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de las Mujeres, Género y Diversidad de Argentina.

El presidente, la vicepresidenta y muchos miembros del poder Ejecutivo han trabajado para reforzar el apoyo a la medida, dijo Mariela Belski, directora de Amnistía Internacional en Argentina. “El gobierno realmente hizo su trabajo”.

Si el proyecto de ley se aprueba y es firmado por el presidente, Argentina se uniría a Uruguay, Cuba y Guyana en hacer que el aborto sea legal a petición, en lugar de solo en casos de violación o si el embarazo supone un riesgo para la salud de la madre, como es el caso ahora en Argentina.

Se espera que el debate en el Senado comience el martes por la tarde y se prolongue durante muchas horas, quizás hasta la madrugada del miércoles.

Las intenciones de voto conocidas de los senadores indican un empate virtual, según un cálculo de Amnistía Internacional, lo que probablemente hará que la noche sea de gran expectación para los oponentes y los partidarios. Es poco probable que participen dos senadores que se esperaba que se opusieran a la legalización: José Alperovich está de licencia después de haber sido acusado de agresión sexual y el expresidente Carlos Menem ha sido hospitalizado.

Las elecciones de 2019, ganadas por Fernández, también trajeron al Senado a algunos nuevos legisladores favorables a la legalización, pero la gran mayoría de los que votan el martes participaron en el debate de hace dos años, por lo que la capacidad del presidente y sus aliados para persuadir a los senadores que se oponen a la legalización es crucial para cualquier victoria.

Además del posible drama, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, emitiría el voto decisivo en caso de empate. Fernández, también expresidenta, se había opuesto durante mucho tiempo a la legalización del aborto, pero dijo que el impulso del activismo feminista en la Argentina, que llevó a que muchas mujeres jóvenes salieran a las calles en masa para apoyar la medida, le había hecho cambiar de opinión.

El papa Francisco se ha pronunciado en contra de la campaña de legalización, y elogió públicamente a un grupo de mujeres de barrios empobrecidos por su activismo contra el aborto.

Algunos de los que se oponen a la legalización denunciaron la presión que ejerce el poder Ejecutivo y dijeron que el país debería centrarse en otras cuestiones en un momento en que la pandemia del coronavirus ha sumido en una incertidumbre más profunda a una economía ya de por sí débil.

“El voto está muy reñido y nos disgusta tremendamente cómo se convirtió en un juego político”, dijo el pastor Rubén Proietti, presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina. “No podemos creer que esto sea una prioridad con todos los problemas que tiene el país”.

A medida que los activistas por el derecho al aborto se han ido organizando en los dos años desde que el proyecto de ley fracasó en el Congreso, también lo han hecho los que se oponen a la práctica. Las Iglesias católica y evangélica, que operaron independientemente para derrotar el voto de legalización hace dos años, han unido sus fuerzas esta vez.

“Esta vez hemos conversado desde un comienzo”, dijo Proietti.

Activistas de ambos extremos planean rodear el Congreso durante la noche, de martes a miércoles, para hacer oír sus voces. Se han establecido barreras para dividirlos y evitar el conflicto.

Ambas partes tienen la intención de instalarse durante una larga noche, mientras esperan una decisión que probablemente tendrá grandes repercusiones en su propio país y en toda América Latina.

“Líderes evangélicos de varios países están muy pendientes de lo que pasará en el Senado”, dijo Proietti. “Lo que pasa en argentina muchas veces se replica en la región”.



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