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¿Las vacunas funcionan para las nuevas variantes?


2021-01-22

Por Apoorva Mandavilli | The New York Times

Los estudios de laboratorio sobre las mutaciones que circulan en Sudáfrica sugieren que pueden esquivar algunas de las respuestas inmunes del cuerpo.

El ruido constante de las noticias sobre nuevas variantes del coronavirus —primero en el Reino Unido, luego en Sudáfrica, Brasil y Estados Unidos— ha provocado una nueva preocupación: ¿las vacunas protegerán de estas versiones alteradas del virus?

Hasta ahora la respuesta ha sido sí, según comentaron varios expertos en entrevistas. Pero dos pequeños estudios nuevos, publicados en línea el 19 de enero en la noche, sugieren que algunas variantes podrían plantear dificultades inesperadas al sistema inmunitario, incluso en quienes ya recibieron la vacuna; un fenómeno que los científicos no esperaban ver sino hasta dentro de varios meses o incluso años.

Los hallazgos provienen de experimentos en laboratorios con muestras sanguíneas de grupos de pacientes, no de observaciones del virus que se está propagando en el mundo real. Los estudios aún no han sido arbitrados.

Pero los expertos que leyeron los artículos concordaron en que los hallazgos planteaban dos posibilidades preocupantes. Las personas que habían sobrevivido a infecciones leves del coronavirus podrían seguir siendo vulnerables a infectarse con una nueva variante y también, lo que es todavía más preocupante, las vacunas podrían ser menos efectivas contra dichas variantes.

Las vacunas existentes de todos modos evitarán que uno se enferme de gravedad y la gente debería ponérsela, afirmó Michel Nussenzweig, inmunólogo de la Universidad Rockefeller en Nueva York, quien estuvo a cargo de uno de los estudios: “Si tu meta es que la gente no tenga que ir al hospital, entonces esto va a funcionar bien”.

Pero quizá las vacunas no eviten que las personas se infecten del virus y presenten síntomas leves o sean asintomática,s dijo. “Tal vez ni sepan que fueron contagiados”, sostuvo Nussenzweig. Si los infectados de todos modos pueden transmitir el virus a otros que no están inmunizados, entonces, este seguirá cobrando vidas.

Las vacunas funcionan al estimular al organismo para que produzca anticuerpos en contra del coronavirus. Los científicos esperaban que, con el tiempo, el virus adquiriera mutaciones para evadir estos anticuerpos, las llamadas mutaciones de escape. Algunos estudios incluso han predicho cuáles mutaciones serían más ventajosas para el virus.

Pero los científicos habían esperado que las nuevas vacunas siguieran siendo efectivas por varios años, con base en la teoría de que el nuevo coronavirus desarrollaría con lentitud nuevas defensas contra ellos. Ahora, los investigadores temen que la propagación descontrolada le haya otorgado al virus oportunidades irrestrictas para reinventarse y podrían haber acelerado la presencia de las mutaciones de escape.

Los estudios publicados el martes por la noche muestran que la variante identificada en Sudáfrica es menos susceptible a los anticuerpos creados por infección natural y por las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna.

Ni la variante sudafricana ni un virus mutante similar en Brasil han sido detectados aún en Estados Unidos (la variante más contagiosa que ha arrasado en el Reino Unido no contiene estas mutaciones y parece ser susceptible a las vacunas).

Los temores de que las vacunas sean impotentes ante las nuevas variantes se intensificaron en una conferencia científica que se llevó a cabo en línea el 16 de enero, cuando unos científicos sudafricanos informaron que, en pruebas de laboratorio, las pruebas de suero de 21 personas de un grupo de 44 sobrevivientes de COVID-19 no destruyeron la variante que circula en ese país.

Las muestras que se defendieron exitosamente de la variante se tomaron de pacientes que habían estado hospitalizados. Estos pacientes tenían en la sangre niveles más altos de los llamados anticuerpos neutralizadores —el subconjunto de anticuerpos que se necesitan para desactivar el virus y evitar la infección— que aquellas personas que solo presentaron síntomas leves.

Los resultados “indican muy muy claramente que varias mutaciones que vemos en la variante sudafricana van a tener un efecto considerable en cuán sensible es ese virus a la neutralización”, dijo Penny Moore, experta en virus en el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles en Sudáfrica, quien estuvo a cargo del estudio.

El segundo estudio auguró mejores noticias, al menos en cuanto a las vacunas.

En ese estudio, Nussenzweig y sus colegas analizaron muestras de 14 personas que habían recibido la vacuna de Moderna y de seis personas que habían recibido la vacuna de Pfizer-BioNTech.

Los investigadores vieron un ligero decrecimiento en la actividad de los anticuerpos dirigida en contra de virus que fueron diseñados con tres de las mutaciones claves que se encuentran en la variante identificada en Sudáfrica. El resultado fue importante “porque es algo que se ve casi en todos los individuos del estudio”, afirmó Nussenzweig. De cualquier manera, “no es algo que debería tenernos muy espantados”.

En la mayoría de las personas, la infección por coronavirus lleva a una respuesta inmune fuerte; las vacunas parecen producir una respuesta aún más potente. Dos dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna, por lo menos, producen anticuerpos neutralizadores a niveles más altos que los adquiridos a través de una infección natural.

Incluso si la eficacia de los anticuerpos se redujera diez veces, la vacuna de todos modos sería bastante efectiva contra el virus, dijo Jesse Bloom, biólogo evolutivo del Centro de Investigaciones de Cáncer Fred Hutchinson en Seattle.

Y si bien los anticuerpos neutralizadores son esenciales para evitar infectarse, las vacunas, y una infección natural, también llevan a la producción de miles de otros tipos de anticuerpos, además de varias células inmunitarias que retienen una memoria del virus y pueden ser llamadas a la acción cuando el cuerpo lo vuelve a encontrar.

Incluso al confrontarse con variantes, esos otros componentes del sistema inmunitario podrían bastar para evitar enfermarse de gravedad, dijo Florian Krammer, inmunólogo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en Nueva York. En ensayos clínicos, las vacunas protegieron a las personas de la enfermedad con solo una dosis, cuando los niveles de anticuerpos neutralizadores eran bajos o indetectables, mencionó.

Los ensayos de vacunas que se realizan en Sudáfrica por parte de Novavax y Johnson & Johnson ofrecerán más datos del mundo real sobre cómo se desempeñan las vacunas ante la nueva variante de ahí. Esos resultados se esperan para dentro de las siguientes semanas.

Todos los virus mutan y no es de sorprender que algunas de estas mutaciones evadan las defensas inmunitarias del cuerpo, dicen los expertos. Cada nuevo huésped le da al virus nuevas oportunidades de reunir y probar mutaciones mediante la alteración ligera de la secuencia de bases de ARN en su código genético.

“La belleza, la elegancia, la evolución y la magnificencia de un virus es que cada vez que infecta a una persona, explora ese espacio de secuencias”, dijo Paul Duprex, director del Centro de Investigación de Vacunas de la Universidad de Pittsburgh.

Algunas mutaciones no mejoran el original y desaparecen. Otras aumentan el poder del patógeno, haciéndolo más contagioso —como la variante identificada por primera vez en Gran Bretaña—, más apto, o menos susceptible a la inmunidad.

Las mutaciones de la variante que circula en Sudáfrica, denominada B.1.351, han aparecido de forma independiente más de una vez, y todas juntas, lo que sugiere que actúan de forma concertada para beneficiar al virus.

La mutación clave, denominada E484K, y dos de sus compañeras alteran la forma de una parte del virus que es crucial para el reconocimiento inmunitario, lo que dificulta que los anticuerpos se adhieran al virus. El trío apareció en varios estudios de laboratorio que intentaban predecir qué mutaciones serían ventajosas para el virus.

“Creo que necesitamos monitorear de cerca las mutaciones y estar atentos a las cosas que podrían volverse dominantes en ciertas partes del mundo”, comentó Akiko Iwasaki, inmunóloga de la Universidad de Yale.

Gran Bretaña detectó la variante más contagiosa que circula allí porque secuencia más muestras del virus que cualquier otra nación. Estados Unidos está muy por detrás: hasta ahora ha secuenciado unas 71,000 muestras, una proporción ínfima de los millones de infectados en el país. Pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades tienen previsto trabajar con los laboratorios de salud pública estatales y locales para secuenciar hasta 6000 muestras por semana, según dijeron los científicos de la agencia.

Será importante limitar los viajes —y la importación de variantes— desde otros países hasta que la mayoría de la población esté inmunizada, opinó John Moore, experto en virus de Weill Cornell Medicine en Nueva York.

“Incluso si ya están aquí, cuanto más a menudo se reingresen, más probable será que se produzca un evento de superpropagación”, dijo Moore. (El presidente Joe Biden tiene previsto mantener las restricciones de viaje existentes para quienes hayan viajado recientemente a Europa y Brasil).

La tecnología de ARNm en la que se basan las vacunas de Pfizer y Moderna puede modificarse en cuestión de semanas y con mucha más facilidad que con el proceso utilizado para producir las vacunas contra la influenza. Pero sería prudente prepararse ahora para tal eventualidad y pensar no solo en los aspectos técnicos de la actualización de las vacunas, sino en las pruebas, la aprobación y el despliegue de estas, dijeron los expertos.

Aun así, el mejor camino a seguir es evitar por completo la aparición de nuevas mutaciones y variantes, añadieron.

“Imagínate tener que actualizarte así todo el tiempo: no es algo deseable”, dijo Iwasaki. “Si podemos detener la propagación lo antes posible, mientras la vacuna es muy efectiva, esa es la mejor manera”.



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