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El papel de China, a debate un año después de la declaración de pandemia de coronavirus


2021-03-11

 

MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) - Un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificase el brote de un nuevo virus aparecido en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei, como una pandemia, las informaciones y actuaciones de China con respecto al coronavirus siguen siendo cuestionadas, aunque el gigante asiático ha defendido su transparencia y el logro de haber controlado la enfermedad en sus fronteras.

El 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan notificó a la OMS la aparición de un conglomerado de casos de neumonía en la ciudad, los cuales fueron causados por un nuevo tipo de coronavirus denominado SARS-CoV-2, según conclusiones posteriores.

A lo largo del primer mes de 2020, la OMS expuso un informe en el que establecía "pruebas bastante concluyentes de que el brote se originó por exposiciones en un mercado de pescados y mariscos de la ciudad de Wuhan". En esas fechas, se confirmaron más de 40 casos de la enfermedad y el primer fallecido en China.

Ante estas primeras informaciones, varios medios como la BBC y el 'New York Times' han contrapuesto la versión oficial y han expuesto las presiones que sintieron varios científicos chinos para no actuar desde que sonó la primera alarma.

Finalmente, el día 11 de marzo de 2020, la OMS determinó que debido a la "profunda preocupación por los alarmantes niveles de propagación, la gravedad de la enfermedad y los altos índices de inacción por los gobiernos de todo el mundo, la COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia".

EL RELATO CHINO Y LAS VOCES CRÍTICAS

Desde los inicios de la pandemia, China ha mostrado una imagen triunfante con la construcción en tiempo récord de nuevos hospitales y ha defendido que su éxito frente a la enfermedad se basa en los procesos de aislamiento precoz, pruebas masivas y control del recorrido de contagios. Asimismo, el Gobierno chino ha repetido que esta enfermedad debe tratarse de forma científica y no debe culparse al país de su origen.

Sin embargo, este mensaje ha sido contraatacado por los líderes occidentales. La voz que sonó más alta contra China fue la del expresidente de Estados Unidos Donald Trump, quien defendió la teoría de que el origen del coronavirus fue en un laboratorio chino. Esta idea ha sido descartada por la OMS al exponer que se trata de una enfermedad zoonótica y, hasta ahora, no se ha establecido cómo se transmitió a los seres humanos.

También, mandatarios europeos como el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, compartieron su preocupación sobre la información del coronavirus desde China. Reino Unido fue el primer país del mundo en aconsejar a los ciudadanos que abandonaran China desde principios de febrero de 2020, lo cual fue respondido como "alarmismo" por parte del gigante asiático y, por su parte, Macron mencionó que no había que ser "ingenuos con China" ya que "hay cosas que se desconocen que han pasado".

Aún así, varios temas con respecto a China y el coronavirus siguen estando en el punto de mira como son el error en las cifras, la falta de transparencia y la gestión de la crisis. A principios de marzo de 2021, los datos sobre los casos de coronavirus en el mundo recogidos por la Universidad Johns Hopkins señalan que el gigante asiático acumula algo más de 100,000 casos y 4,000 muertes, lejos de los 29 millones de positivos y los más de 500,000 muertos de Estados Unidos.

Por otro lado, Amnistía Internacional y Human Right Watch han denunciado el acoso, la intimidación e incluso el arresto de personas que han criticado al Gobierno chino por su encubrimiento inicial del virus, las excesivas restricciones para evitar la propagación y la falta de atención sanitaria a los enfermos.

"La narrativa sobre que China ganó la 'guerra' de la COVID-19 está silenciando a quienes hablan sobre los errores en la respuesta del Gobierno a la pandemia y los abusos cometidos con el pretexto de detener la propagación del virus", explicó la investigadora de China de la ONG Human Rights Watch, Yaqiu Wang.

Actualmente, la OMS está en pleno proceso de investigación con el objetivo de esclarecer el origen de esta enfermedad. "Estamos buscando respuestas científicas, no culpables", recuerda el organismo internacional.

LA CARRERA DE LAS VACUNAS

Solo un año después del surgimiento del primer brote de coronavirus, el listado de vacunas de la OMS incluye 81 candidatas en fase de desarrollo clínico y 181 en fase de desarrollo preclínico.

En el caso de China, desde mediados de 2020 hubo noticias de las pruebas de vacunas experimentales producidas por Sinopharm y Sinovac. Hasta ahora, una de las vacunas chinas desarrolladas por Sinopharm se encuentra en la última fase de desarrollo clínico. Este centro también tiene junto con el Instituto de Wuhan y de Pekín respectivamente, otras dos vacunas en fase 3, a la que suma una de CanSino.

China ha realizado numerosos acuerdos sobre sus vacunas contra el coronavirus con países en vías de desarrollo, lo que ha sido tildado como "la diplomacia de las vacunas". Esto ha sido respondido por el ministro de Exteriores de China, Wang Yi, quien dijo que "nos oponemos al nacionalismo de las vacunas" y "rechazamos cualquier politización de la cooperación en vacunas".

El gigante asiático se ha unido a COVAX, el mecanismo de la ONU que intenta garantizar un acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19 en los países más desfavorecidos, en el cual ha ofrecido 10 millones de dosis, según recoge la agencia Xinhua, y ha donado vacunas a 69 países en desarrollo y exportado a 43 países, según mencionó el Ministerio de Exteriores de China.

CHINA Y EL LIDERAZGO MUNDIAL

China se encuentra en el foco mundial debido a su enfrentamiento en la carrera por el liderazgo contra Estados Unidos. Después de cuatro años de tensiones entre ambas potencias durante el mandato de Donald Trump, quien consideraba a China como uno de sus principales enemigos, en febrero de 2021 llegó la esperada conversación del nuevo presidente del país norteamericano, Joe Biden, con el chino Xi Jinping.

El gigante asiático ha mostrado "su expectativa" por una mejora en las relaciones entre ambos países ante el cambio de Gobierno en Estados Unidos y, actualmente, la Administración de Biden se encuentra revisando todas las posiciones adoptadas por su predecesor.

Un estudio del Pew Research Center publicado en octubre de 2020 concluyó que la imagen desfavorable de China ha alcanzado picos históricos en 14 países con las economías más avanzadas del mundo. En la mayoría de los países occidentales, en torno al 70 y 50 por ciento de los encuestados consideran que China ha gestionado incorrectamente el brote. No obstante, un 84 por ciento de los encuestados considera que la gestión de la pandemia por parte de Estados Unidos ha sido mala frente a un 61 por ciento que piensan lo mismo al ser preguntados por la de China.

China ha comenzado 2021 con una de sus citas políticas más importantes, el Congreso Nacional del Pueblo, encuentro del que ya ha sido criticado por los líderes occidentales la reforma electoral para Hong Kong y cada poco tiempo surgen nuevas críticas respecto a otros puntos calientes como la situación de los uigures en Xinjiang o las tensiones en el estrecho de Taiwán.

Pekín expone que todos los comentarios sobre estos asuntos son "injerencias internas" y reconoce que las tensiones con Washington provocan "turbulencias en el mundo". Mientras tanto, el Gobierno chino se centra en celebrar el centenario del Partido Comunista Chino.



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