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El sospechoso de matar en Atlanta a ocho personas, siete de ellas mujeres, asegura a la policía que tiene una “adicción sexual”


2021-03-17

Pablo Guimón | El País

Washington - Ocho personas, siete de ellas mujeres y seis de origen asiático, han resultado muertas en ataques con armas de fuego a tres salones de masajes en Atlanta (Georgia, Estados Unidos) este martes por la noche. Un varón blanco de 21 años, identificado como Robert Aaron Long, ha sido detenido horas después en el suroeste del Estado, a 240 kilómetros de la capital, según la policía. Los agentes, que fueron alertados por los propios padres del sospechoso, que creyeron que su hijo podría estar implicado, aseguran que Long actuó solo. Las autoridades de Georgia han explicado este miércoles por la mañana que es demasiado pronto para decir si el ataque es o no un delito de odio, y han apuntado que el sospechoso indicó a la policía que tiene una “adicción sexual”.
Sobre las 17.45, cuatro personas fueron asesinadas en dos salones situados en la misma manzana. Agentes de la policía acudieron al primero de ellos, el salón de belleza Gold Spa, tras ser alertados de un “robo en curso”.

La policía ha asegurado que Long ha confesado ser el autor de los ataques, pero que ha negado una motivación racista. Ha explicado, según la policía, que era un cliente frecuente de los establecimientos de masajes, que veía como “una tentación para él que quería eliminar”. Cuando fue detenido, explicaron los agentes, se dirigía a Florida para realizar más ataques semejantes. No ha aclarado la policía si los establecimientos atacados eran lugares donde se ofrecieran servicios sexuales.

“Asegura que no fue motivado por racismo”, ha explicado Jay Baker, sheriff del condado de Cherokee, donde se encuentra uno de los establecimientos atacados. “Aparentemente tiene un problema, que considera que es una adicción sexual”.

Tras el primer ataque, la policía consideró que la motivación había sido el robo. Pero tras la sucesión de tiroteos en varios establecimientos, algunos medios empezaron a señalar que podía haber una motivación racial en los asesinatos, dado el origen asiático de al menos seis de las víctimas. Cuatro de ellas por lo menos son de ascendencia coreana, según ha confirmado el Ministerio de Exteriores de Corea del Sur ya este miércoles. “Ahora mismo hay mucho miedo y dolor en la comunidad asiático-estadounidense que deben ser atendidos”, dijo en Twitter el grupo Stop AAPI Hate, creado ante el aumento de episodios de discriminación racista hacia la comunidad asiático-estadounidense durante la pandemia del coronavirus. “Estamos en un lugar en el que hemos visto un incremento en delitos de odio contra asiático-estadounidenses desde que empezó la pandemia”, ha dicho la congresista estatal de Georgia Bee Nguyen. “Es difícil pensar que el ataque no está específicamente dirigido a nuestra comunidad”. El sheriff Baker aseguró en conferencia de prensa que están tratando aún de establecer el móvil y que “nada está siendo descartado”.

“Sea violencia sin sentido, como la que ya hemos visto en nuestras calles, o violencia más dirigida, como la que vimos ayer, un crimen contra cualquier comunidad es un crimen contra todos nosotros”, ha dicho la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms.

El primer tiroteo ocurrió poco antes de las cinco de la tarde, hora local (diez de la noche en la España peninsular) en un salón conocido como Young’s Asian Massage, ubicado en una zona comercial a 50 kilómetros al norte de Atlanta, en el condado de Cherokee. Cuatro personas fueron asesinadas en ese primer ataque: dos de ellas fallecieron en el acto y las otras dos, en el hospital. Una quinta víctima, un varón de origen hispano, resultó herido en el tiroteo. Entre los fallecidos hay tres mujeres, dos de ellas de origen asiático.

Poco después, sobre las 17.45, otras cuatro personas fueron asesinadas en sendos ataques a dos salones situados en la misma manzana de la ciudad de Atlanta. Agentes de la policía acudieron al primero de ellos, el salón de belleza Gold Spa, tras ser alertados de un “robo en curso”. A su llegada, encontraron a tres mujeres con heridas de bala, según informó a los periodistas el jefe de policía, Rodney Bryant, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters. Mientras investigaban el suceso, los agentes recibieron un nuevo aviso para acudir a un spa de aromaterapia situado al otro lado de la calle, donde una cuarta mujer fue hallada muerta, dijo Bryant. Según la policía de Atlanta, las cuatro eran de origen asiático.

Las autoridades han señalado que hay imágenes en vídeo que vinculan al sospechoso con las tres escenas del crimen. La policía hizo pública una alerta con la descripción de Long y la matrícula del vehículo involucrado en los ataques, que sirvió para que el presunto autor de los disparos fuese localizado al sur del Estado, según informaron las fuerzas de seguridad de Cherokee. El arresto se produjo después de una persecución por carretera en la que participaron la policía estatal de Georgia y agentes del condado de Crisp.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha asegurado que el presidente Joe Biden “ha sido informado durante la noche de los horrendos tiroteos”. El secretario de Estado, Antony Blinken, que este miércoles se encuentra precisamente en Corea del Sur, ha ofrecido sus condolencias a su homólogo surcoreano, Chung Eui-yong. “Estamos horrorizados por esta violencia que no tiene cabida en Estados Unidos ni en ningún lugar”, ha declarado.

Mandos policiales de diversas grandes ciudades del país, como Nueva York o Seattle, han anunciado que aumentarán la protección de sus comunidades asiático-estadounidenses. La unidad de contraterrorismo del Departamento de Policía de Nueva York ha asegurado en un tuit que está “monitorizando el ataque de asiático-estadounidenses en Georgia” y que se desplegará por sus comunidades de ese origen en un “exceso de precaución”.



Jamileth


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