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Venezuela producirá la vacuna cubana Abdala


2021-04-12

Alonso Moleiro | El País

Caracas - Venezuela fabricará en un laboratorio estatal de Caracas la vacuna de origen cubano Abdala contra la covid-19, todavía en la segunda fase de pruebas clínicas, en cooperación con el Gobierno de La Habana. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, también anunció esta semana que el país ha logrado finalmente acceder al anticipo requerido por el mecanismo Covax, apoyado por la Organización Mundial de la Salud, con el objetivo de adquirir unos 11 millones de dosis que corresponden al 20 % de las vacunas que necesita Venezuela para inmunizar a su población. Los otros 60 millones de dólares que hacen falta para el resto de las vacunas están garantizados, según afirmó la portavoz del Ejecutivo de Nicolás Maduro.

“Hemos venido acompañados de la delegación de Cuba a esta planta para verificar que todas las condiciones estén dadas para la producción de la vacuna Abdala en nuestro país”, ha declarado Rodríguez en una transmisión televisada desde Espromed Bio, el laboratorio estatal venezolano de medicamentos biológicos y producción de vacunas, sin detallar una fecha exacta o las dosis mensuales que esperan desarrollar. El ministro de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado, comentó que una comisión binacional discutió opciones para hacer “ajustes en la planta” que permitan orientar el trabajo proyectado.

Tanto Rodríguez como Alvarado alabaron el vínculo entre Cuba y Venezuela como un ejemplo en el terreno internacional y afirmaron que concretar este pacto hace posible la fabricación “masiva” de vacunas contra la covid. “Venezuela está buscando todas las alternativas posibles para el acceso a las vacunas, y esta es una de las opciones más importantes por la relación de hermandad que tenemos con Cuba”, dijo Alvarado. El ministro aseguró que los convenios para traer la Sputnik V, de Rusia, y Sinopharm, de China, siguen vigentes.

Estos anuncios se dan a conocer en momentos en que en el país sudamericano crece la ansiedad ante el retraso de la publicación de un plan oficial de vacunación, que había sido prometido para el mes de abril. El Gobierno de Maduro ha vetado el ingreso de la vacuna de AstraZeneca al tiempo que responsabiliza a las sanciones internacionales y al líder opositor Juan Guaidó por bloquear los recursos para la inmunización. En su lugar ha apostado por las vacunas experimentales de Cuba: la Soberana 02 y la Abdala. La segunda ola de la pandemia en el país tiene colapsados a los centros de salud. Las cifras oficiales reportan más de 172,000 casos y más de 1,700 fallecidos, aunque prácticamente todas las fuentes coinciden en que el subregistro es por lo menos cuatro veces más alto. Venezuela ha adquirido hasta el momento apenas 750,000 vacunas. Las dosis se han aplicado a Maduro, a la élite político-militar del Gobierno y al personal médico.

Los recursos habilitados para financiar el mecanismo Covax han sido el resultado de un complejo proceso de negociaciones entre un equipo mixto integrado por representantes de Maduro y Guaidó, lo que ha permitido el desbloqueo de algunos fondos nacionales congelados en el marco de las sanciones internacionales al régimen chavista. Sin embargo, el Gobierno de Maduro no ha querido aparecer pactando públicamente nada con sus enemigos, y ha seguido responsabilizando a la oposición venezolana y a Estados Unidos del retraso de las vacunas y de la grave insolvencia financiera del país.

La Academia Nacional de Medicina de Venezuela había alertado en marzo que el país “sufre una grave epidemia de la covid-19 y, en vez de participar en pruebas de productos experimentales con características desconocidas, debe priorizar la traída al país de vacunas de reconocida seguridad y eficacia”. La Abdala es uno de los cuatro proyectos de vacunas que adelanta el Gobierno de Cuba. La fase tres para obtener su patente, que consolidaría los estudios clínicos que fundamenten su eficiencia, se iniciaría ahora que se formalizaron los acuerdos con Venezuela.

“No hay estudios publicados en ninguna de sus fases en revistas serias, aunque la OMS recientemente la aceptó como prototipo de vacuna contra la covid”, valora Amadeo Leyba, médico cirujano especialista en pediatría y salud pública. “La vacuna Abdala es de proteína recombinante (levadura de cerveza) y usa el toxoide tetánico como transportador. Dudo que con el caos en la salud pública del este momento en Venezuela se puedan fabricar vacunas masivamente. No se deben generar expectativas que no se cumplirán”, señala.

El laboratorio Espromed Bio fue creado en 2014, ya en tiempos de Maduro, como sucesor de la Planta Productora de Vacunas adscrita al Instituto Nacional de Higiene. Su capacidad instalada es de 120 millones de dosis al año.

“Las instalaciones de Espromed Bio eran en el pasado un centro de investigación, no tanto de virus, sino de procesos bacteriales, con una producción más o menos artesanal de vacunas”, relata Carlos Walter, médico especialista del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela y ministro de Salud en los años noventa. “Chávez le metió muchos recursos a este instituto, con asesoría y presencia cubana”, concede al expresar sus reservas sobre el estado actual de los laboratorios de Empromed-bio en medio de la quiebra general de la administración pública vigente en los años de Maduro.

Leyba pronostica que el Gobierno seguirá adelante con la vacuna cubana, y hará lo posible por alinearse con los suministros de Rusia y China para orientar ideológicamente su conducta en este tema. “La vacuna cubana la van a imponer, en este tipo de modelos el fanatismo político impera sobre el raciocinio”, opina. “Que se olviden los empresarios de que les van a permitir traer vacunas, como se ha comentado. Para estos dirigentes, las vacunas se convertirán en un poder y en el caso de Cuba, en solidaridad de modelo”.



Jamileth


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