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Tensión entre España y Marruecos por llegada de migrantes


2021-05-18

Por RENATA BRITO y ARITZ PARRA

CEUTA, España (AP) — España desplegó el martes al Ejército en su frontera con Marruecos luego de que miles de migrantes saltaron las vallas o llegaron a nado a suelo europeo por segundo día consecutivo, aprovechando que el país del norte de África relajó los controles fronterizos, en medio de una disputa diplomática.

Soldados abrumados separaban a los adultos de los menores de edad y cargaban niños en brazos mientras elementos de la Cruz Roja auxiliaban a los migrantes que salían del mar helados y exhaustos. Una mujer inconsciente que yacía en la arena fue sacada de la playa en una camilla.

La llegada repentina de migrantes agravó la disputa entre Rabat y Madrid sobre la región disputada del Sahara Occidental y provocó una crisis humanitaria en Ceuta, un enclave español de 85,000 habitantes que está entre el Mar Mediterráneo y Marruecos, del que lo separa una doble cerca de 10 metros (32 pies) de alto.

Imágenes de video mostraron cómo algunas personas subían corriendo las colinas que rodean la ciudad y saltaban la valla doble.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, canceló un viaje a París —donde debía asistir a una cumbre de ayuda internacional a África— para centrarse en la crisis con Marruecos.

“He creído firmemente que Marruecos es un país socio. Es un país amigo de España y así debe seguir siéndolo”, dijo Sánchez. “Para que resulte efectiva esta cooperación debe basarse siempre, siempre en el respeto, en el respeto a las fronteras mutuas, en el respeto a las fronteras mutuas, que es la base sobre la que se construye la vecindad de países amigos y las relaciones fructíferas para ambos”, agregó.

Hasta el martes por la mañana, unas 6,000 personas, de las cuales se cree que 1,500 son adolescentes, cruzaron la frontera y llegaron a la ciudad española desde la madrugada del lunes, cuando se registraron las primeras llegadas, explicó el gobierno español. A parecer los cruces se frenaron un poco desde la llegada de más soldados y policías a la frontera.

Unos 2,700 adultos ya fueron devueltos a Marruecos, según el Ministerio del Interior de España. Ambos países firmaron un acuerdo hace tres décadas para repatriar a todos los que crucen la frontera nadando.

Sin embargo, muchos de los que llegaron el martes eran africanos subsaharianos que generalmente huyen de la pobreza o la violencia en sus países de origen. España tiene acuerdos para devolver a algunos de esos migrantes a sus países de origen, pero no a todos.

El martes por la tarde, las autoridades marroquíes cerraron la carretera que conduce al puesto fronterizo con Ceuta y policías antidisturbios dispersaron a multitudes de posibles migrantes. Ni Rabat ni los funcionarios locales han hecho comentarios sobre la afluencia masiva ni han respondido a las preguntas de The Associated Press.

“Es una invasión tan fuerte que no somos capaces de calcular el número de personas que han entrado”, dijo Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, una ciudad autónoma de apenas 20 kilómetros cuadrados (7,7 millas cuadradas).

“El ejército está en la frontera cumpliendo una función disuasoria, pero hay una gran cantidad de personas en el lado marroquí esperando a entrar”, añadió en declaraciones a la emisora de radio Cadena Ser.

Un hombre joven se ahogó y decenas de personas fueron atendidas por hipotermia. Los adultos que llegan a suelo español están siendo trasladados al estadio de fútbol de la ciudad antes de ser deportados a Marruecos, mientras que los que se considera que son menores de edad son enviados a albergues gestionados por organizaciones humanitarias.

Cuatro vehículos blindados militares estaban estacionados el martes en la playa ceutí de Tarajal, donde la valla fronteriza llega a un pequeño rompeolas que se adentra en el mar.

En un video compartido por un sindicato policial para pedir más refuerzos a las autoridades, los agentes antimotines se protegían con sus escudos de las piedras que les arrojaban desde Marruecos, al otro lado de la cerca.

El ministro del Interior de España, Fernando Grande Marlaska, negó versiones de los medios locales que decían que se estaba deportando a migrantes marroquíes menores de 18 años y no acompañados por adultos, pese a que pueden permanecer legalmente en España bajo la tutela de las autoridades.

La responsable de la política migratoria de la Unión Europea, la comisaria Ylva Johansson, describió los incidentes como “preocupantes” y dijo que pidió a Marruecos que impida las salidas.

“Lo más importante ahora es que Marruecos siga comprometiéndose a prevenir las salidas irregulares, y que aquellos que no tienen derecho a quedarse sean devueltos de manera ordenada y efectiva”, dijo Johansson en el Parlamento Europeo.

“Las fronteras españolas son fronteras europeas. La Unión Europea quiere construir una relación con Marruecos basada en la confianza y en compromisos compartidos. La migración es un elemento clave en esto”, agregó.

Marruecos suavizó la vigilancia fronteriza después de que España permitió la entrada, por motivos médicos, del líder de un grupo insurgente que lucha por la independencia del Sahara Occidental. Marruecos se anexó ese territorio en 1975.

El Ministerio de Exteriores marroquí había dicho que la decisión de Madrid de atender a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, era “incompatible con el espíritu de colaboración y buena vecindad” y prometió que habría “consecuencias”.

Vivas, el conservador presidente de Ceuta, dijo que los residentes estaban en un estado “de angustia, de inquietud, de miedo” y relacionó las repentinas llegadas masivas con la decisión de España de recibir a Ghali.

Sin embargo, el gobierno español rechaza oficialmente la idea de que Marruecos esté castigando al país por su acción humanitaria.

“No concibo que poner en riesgo la vida de jóvenes y de menores sea como respuesta a una cuestión humanitaria. Sencillamente, no lo concibo”, afirmó la ministra de Exteriores española, Arancha González Laya.

El presidente del gobierno español apareció en la televisión en vivo para anunciar que visitaría Ceuta y que su máxima prioridad era garantizar la seguridad en la ciudad. “Seremos firmes, seremos firmes para garantizar su seguridad ante cualquier desafío, ante cualquier eventualidad y bajo cualquier circunstancia”, afirmó.

Muchos migrantes ven a Ceuta y Melilla —otro enclave español cercano— como una vía de entrada a Europa. En 2020, 2.228 personas eligieron ingresar a los dos enclaves por mar o por tierra, a menudo arriesgándose a sufrir lesiones o morir.

El martes, otros 80 africanos cruzaron a Melilla, a 350 kilómetros (218 millas) al este de Ceuta, luego de saltar la doble valla del enclave.

Marruecos obtuvo una victoria diplomática el año pasado cuando el gobierno del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció la soberanía de Rabat sobre el disputado Sahara Occidental, allanando el camino para normalizar las relaciones entre Israel y Marruecos.



Jamileth


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