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China pisa el acelerador para vacunar a mil millones de personas antes de fin de año


2021-05-21

Macarena Vidal Liy  | El País

Pekín - Un pequeño brote de covid en dos provincias, de pocas decenas de contagios locales, ha sido la gota que ha colmado el vaso, después de semanas de una intensa campaña de anuncios, cupones de descuento y caramelos o incluso huevos de regalo. China ha apretado, finalmente, el acelerador en su programa de vacunación contra la covid. Esta semana ha administrado quince millones de dosis diarias –más en dos días que los 24 millones de personas en España con una dosis–, y se encamina a cumplir con creces su objetivo de inocular para finales de junio al 40% de su población, de 1.412 millones de personas y a mil millones antes de fin de año.

Pese a que durante todo el año pasado China estuvo en los puestos de cabeza en la carrera por el desarrollo de vacunas, el proceso de inmunización comenzó en enero con lentitud y había avanzado a un ritmo mucho menor que el de países occidentales. El 23 de marzo, la primera jornada en que la Comisión Nacional de la Salud (equivalente al Ministerio de Sanidad) empezó a ofrecer datos diarios, se habían administrado 83 millones de dosis, suficiente para el 6% de la población, según las cifras oficiales.

Desde entonces, el ritmo se ha ido acelerando. Hicieron falta 28 días más para llegar a los 200 millones de dosis. Pero los 300 se alcanzaron 17 jornadas después. Los 400 millones se superaron en nueve días, el domingo pasado, cuando se contabilizaron 406 millones. Según los datos hechos públicos este viernes, el jueves ya se llegaba a los 466 millones, con un ritmo de 15 millones de inoculaciones diarias.

El lento comienzo, después de que las autoridades médicas chinas dieran en diciembre el primer visto bueno al uso entre la población general de una vacuna contra la covid, de la firma Sinopharm, se había debido, entre otros factores, al interés del Gobierno chino en exportar sus fórmulas, en parte como gesto de buena voluntad y en parte para promover a sus farmacéuticas en el exterior. Ha vendido al exterior más de 650 millones de dosis y donado cerca de 18 millones. China no ha autorizado ninguna vacuna extranjera contra la covid dentro de su territorio, y utiliza alguna de las seis fórmulas locales que ha aprobado hasta el momento, incluidas dos de Sinopharm y una de su rival Sinovac.

Pero la campaña también encontró muy poco entusiasmo entre la población a la hora de vacunarse. Pesaba un largo historial de escándalos en la distribución de medicamentos falsificados, el temor a posibles efectos secundarios y la escasez de datos sobre la fiabilidad de las fórmulas chinas, menos eficaces que las de ARN mensajero occidentales. Además, los residentes chinos no veían la inoculación muy necesaria: aunque es el país donde primero se detectó el coronavirus, consiguió controlar la pandemia dentro de sus fronteras con relativa rapidez. Desde que se identificaron los primeros casos, en diciembre de 2019, ha detectado en torno a los 91,000 contagios, de los que 4.636 terminaron en fallecimiento (España va por 3,6 millones de diagnosticados y 76,000 muertes). Desde hace un año apenas ha conocido unos puñados de brotes con contagios locales -cuyo inicio siempre atribuye a causas externas-, que ha extinguido con medidas tajantes, desde las cuarentenas a rápidas pruebas a los posibles contactos.

Animar a los ciudadanos a vacunarse ha requerido semanas de campaña. A regalos de vales de descuento en comercios o lugares turísticos, o productos prácticos como el aceite de cocina, se han sumado carteles por las calles y mensajes en los medios de comunicación estatales que exhortan a inmunizarse con rapidez. Que la OMS haya dado su bendición a la primera de las vacunas chinas, fabricada por Sinopharm, también ha tenido su peso. Y las farmacéuticas han redoblado su producción.

Pero el factor definitivo para la aceleración parecen ser los brotes en las provincias de Anhui, en el este, y Liaoning, en el noreste. Inmediatamente después de que se detectara el primer caso en la localidad de Luan, en Anhui, el pasado día 13, esta provincia vacunaba a 1,1 millones de personas en un solo día. El interés se desató después de que las autoridades locales subrayaran que ninguno de los 18 infectados estaba inoculado. Hasta entonces, ambas provincias se encontraban por debajo de la media nacional de 29 dosis por cada cien residentes.

El neumólogo y cabeza de los esfuerzos de China contra la covid, Zhong Nanshan, insistía esta semana en la necesidad de acelerar el ritmo de vacunaciones. “Si la efectividad de la vacuna es del 70%, al menos el 80% de la población debe recibir vacunas para lograr la inmunidad de grupo. Si la protección es del 80%, al menos el 70% debe quedar inoculada. Cuanto antes se complete una vacunación masiva, menos probable es que ocurra una mutación”, indicaba en declaraciones a la televisión estatal china, CCTV.

En el caso de China, esos porcentajes implican vacunar a mil millones de personas. Pero según ha asegurado también a la CCTV el investigador Shao Yiming, del Centro Nacional de Control de Enfermedades, el país podría alcanzar la inmunidad de grupo a finales de 2021. “Después de un aumento significativo en nuestra capacidad de producción desde mediados de año, y especialmente en la segunda mitad del año, aceleraremos las vacunaciones. Creo que alcanzaremos el objetivo de la inmunidad de grupo antes de que acabe el año”.

Asia también quiere más vacunas

China no es el único país en Asia donde las inoculaciones van cada vez a más velocidad. Taiwán, que apenas había registrado casos de covid desde el comienzo de la pandemia entre sus 24 millones de habitantes, ha visto dispararse la demanda. La razón, un brote que deja más de un centenar de casos diarios desde hace una semana y ha obligado a imponer medidas de semiconfinamiento en la capital, Taipéi. La isla espera recibir un millón de dosis procedentes del mecanismo Covax, y ha contratado veinte millones de dosis de las vacunas de Moderna y Astra Zeneca, aunque la escasez global ha ocasionado retrasos en la entrega.

A dos meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos, Japón también intenta acelerar el ritmo de su campaña de inyecciones, hasta ahora el más lento entre los países de la OCDE. Esta semana ha dado el visto bueno al uso de las fórmulas de Moderna y AstraZeneca, que se sumarán a la de Pfizer, hasta ahora la única aprobada en el país. No obstante, de momento la de la farmacéutica británica seguirá sin emplearse ante las dudas sobre sus efectos secundarios. “Vamos a hacer cuanto esté en nuestras manos para garantizar que los mayores que quieran inmunizarse pueden recibir sus dos dosis antes de finales de julio”, ha declarado el ministro de Economía, Yasutoshi Nishimura.

Corea del Sur, por su parte, también ha dado el visto bueno esta semana a la fórmula de Moderna, que suministrará a este país de 52 millones de habitantes cerca de 40 millones de dosis. Aunque Seúl ha contratado cerca de 192 millones de dosis, solo ha inoculado al 7% de su población, debido a la escasez mundial de vacunas y retrasos en los envíos. Su objetivo es haber vacunado al menos a 13 millones de personas para junio, y haber alcanzado la inmunidad de grupo para noviembre.



Jamileth


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