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Duelo de clanes en la sierra de Sonora: los Durazo contra los LeBaron


2021-05-26

David Marcial Pérez | El País

Bavispe (Sonora) - Hace dos años, Alfredo Durazo salió montado a caballo de la casa de sus padres en Bavispe, un pequeño municipio de la sierra de Sonora. Al cruzar la primera calle, el animal hizo un escorzo extraño y el jinete más famoso del pueblo cayó al suelo. No fue grave, pero el entonces todavía secretario de Seguridad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tuvo que ir al único médico del municipio para que le pusiera el hombro en su sitio.

La anécdota sirve igual para defender o criticar al hoy candidato de Morena a la gobernatura del Estado. Sus votantes lo ven como un ejemplo de que el hijo pródigo de Bavispe aún conserva algo de la herencia charra de su familia ganadera. Para sus detractores es una muestra de que tras más de 40 años fuera de Sonora, Durazo (66 años) se ha olvidado hasta de montar a caballo.

El distanciamiento con su tierra ha sido, junto con la ola de violencia que no paró de crecer durante su etapa como máximo responsable de la Seguridad Pública, una de las principales piedras en el zapato del candidato de Morena. Sobre todo al principio de la campaña, cuando las primeras encuestas le situaban empatado con el candidato del PRI, Ernesto Gándara, muy popular en su Estado, exalcalde de la capital, Hermosillo, y senador. Las primeras dudas, incluso provocaron ruido de sables dentro la cúpula estatal del partido, apaciguados por el despegue en los sondeos, que dan a Durazo una ventaja de unos 10 puntos.

Desarraigo y violencia. Las respuestas de Morena a los dos puntos flacos de la campaña en Sonora parecen encarnadas por Celia Durazo (57 años), la única de los 12 hermanos que ha vuelto a Bavispe, tras una etapa como funcionaria en Ciudad de México. Y cuyo rival, por el PRI, es un miembro de la comunidad mormona que en 2019 sufrió una matanza a manos de un grupo de sicarios por los caminos de tierra que rodean al pueblo. Adán Langford, 48 años, es hermano de Christina Marie, que aquella mañana murió junto a otras dos mujeres y seis niños. Todos del clan Langford-LeBaron.

La campaña en Bavispe también ha sido un reflejo de clima de tensión y polarización a escala nacional. Morena ha denunciado un hostigamiento sistemático y hasta amenazas de muerte. El PRI, por su parte, les acusa de alentar el llamado turismo electoral -el cambio artificial del padrón para votar en una determinada circunscripción- y de amedrentar a los votantes con argumentos como: “si no votas por nosotros, te vamos a quitar los programas sociales federales”. A lo que Morena responde acusando a la comunidad mormona de comportarse como caciques, acumulando con compras espurias la tierra de sus vecinos.

Los Langford tienen unas 200 hectáreas agrícolas de las más de 2,000 de Bavispe. Sentado en la cocina de su casa, mientras sus cuatro hijos corretean después del desayuno, el candidato del PRI, que ya ha sido alcalde antes, explica que “lo que pasa es que la gente en el pueblo ya no tiene tantos hijos como antes y quieren vender las tierras que heredan de sus padres o sus abuelos. Entonces vienen a ver al gringo porque aquí les pagamos mejor”.

Clavado entre la árida Sierra Madre occidental, Bavispe tiene un padrón de menos 1,500 personas, pero al menos una cuarta parte es flotante por la fuerte migración a EE UU. El camino contrario al que tomó el primer Langford cuando, huyendo de la penalización a la poligamia en Utah, llegó a este valle a dos horas en coche de la frontera. La furia de Pancho Villa durante la Revolución mexicana les ahuyentó del pueblo. Pero volvieron de nuevo a mediados del siglo pasado a un rancho, La Morita, en la más parte más cercana al río que desafía al desierto y alimenta sus campos de nogal y pasto para ganado.

Hoy son unas 40 casas unifamiliares en una especie de zona residencial a media hora del pueblo. La comunidad tiene lazos con los LeBaron, otro clan mormón asentado en el Estado vecino de Chihuahua, que también perdió parte de su familia en la matanza. No fue el primer trauma con el crimen organizado de los LeBaron, que llevan años involucrados en el activismo contra la violencia. La masacre de hace dos años los convirtió en una de las voces críticas más visibles en contra del Gobierno de López Obrador.

Adán Langford es también el representante legal de las familias de las víctimas y se ha distanciado de la posición beligerante de los LeBaron. “Siempre han sido así. Ellos han demandado hasta a la gobernadora de Sonora. Hay que esperar, de momento van ya más de 10 detenidos”. Según las autoridades, todos relacionados con el grupo de La línea, vinculado al cartel de Juárez. Supuestos aliados del nuevo grupo de Rafael Caro Quintero en su guerra intestina contra el cartel de Sinaloa por el control de la zona fronteriza. La cortina de humo que levantó el coche incendiado de la familia llegaba hasta los riscos de la sierra y los disparos se escucharon en el pueblo.

Los vecinos también recuerdan lo que pasó aquella mañana, cuando corrió el rumor de que los de La línea estaban invadiendo el pueblo: “Encerré a mis papás con llave en la casa”. “La gente corría por la calle para sacar a los niños de la escuela y esconderse en las casas”. “No sabíamos qué pasaba, fue un caos”.

Sentada en un banco de la plaza principal, Celia Durazo también lo recuerda, pero subraya varias veces durante la conversión que aquello ya es el pasado: “La construcción de un cuartel de la Guardia Nacional en el pueblo fue una promesa del Gobierno federal ante los LeBaron. Y se cumplió. Desde entonces, todo está más tranquilo”. El cuartel se inauguró el año pasado. Vinieron al pueblo, el presidente López Obrador, la gobernadora priista, Claudia Pavlovich, y el entonces secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.

El candidato de Morena salió por primera vez de Bavispe para estudiar el bachillerato en Hermosillo, la capital del Estado. De ahí a la universidad en el antiguo DF y desde entonces toda su carrera política se ha desarrollado en la capital. Ramón Zozaya fue compañero suyo en la escuela del pueblo. Le recuerda como un alumno muy aplicado y muy católico. Un día leyendo la biblia, Zozaya descubrió un guiño de su antiguo compañero cuando le escribía los discursos a Luis Donaldo Colosio. Siguiendo a las bienaventuranzas, el candidato presidencial priista, asesinado en 1994, cambió “México” por “mundo” en uno de sus famosos discursos: “Veo un México con hambre y sed de justicia”.



Jamileth


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