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La variante ómicron hace que la comunidad científica reconsidere las vacunas de refuerzo


2021-12-02

Apoorva Mandavilli | The New York Times

Hace solo una semana, muchos expertos de salud se oponían tajantemente a la campaña del gobierno de Joe Biden de poner una vacuna de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus a todos los adultos en Estados Unidos. Los investigadores advertían que había poca evidencia científica para respaldar dosis adicionales a la mayoría de las personas.

La variante ómicron ha cambiado todo eso.

Los científicos aún no saben con certeza si el virus se propaga con más facilidad o si es menos vulnerable a la respuesta del sistema inmunitario. Pero con la aparición de decenas de nuevas mutaciones, parece que esta variante podría lograr sortear, a un grado de importancia significativa, la protección de las vacunas.

Las dosis de refuerzo elevan claramente los niveles de anticuerpos, lo que provoca que las defensas del cuerpo se fortalezcan contra la infección, y podría ayudar a mitigar cualquier ventaja que la variante ómicron ha ganado a través de la evolución.

Muchos expertos que se oponían a las vacunas de refuerzo ahora creen que la inyección podría ser la mejor defensa contra la nueva variante. Las dosis adicionales podrían, al menos, comprarle tiempo a los fabricantes de vacunas desarrollar, si es necesario, una fórmula específica para la variante ómicron.

“Si nos basamos en lo que sabemos de la posible evasión inmunitaria, preferiría equivocarme al recomendar la dosis de refuerzo”, dijo Celine Gounder, una especialista en enfermedades infecciosas del Centro Hospitalario Bellevue, quien se había opuesto a la propuesta de la gestión de Biden de proveer inyecciones de refuerzo a toda la población.

El gobierno estadounidense no está esperando al consenso científico. Los funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, preocupados por los informes preliminares sobre ómicron, dijeron el lunes que todos los estadounidenses adultos deberían recibir dosis de refuerzo.

El primer caso confirmado de infección con la variante ómicron en Estados Unidos fue registrado el miércoles en San Francisco, en una persona que regresó a California de un viaje a Sudáfrica el 22 de noviembre. La persona, quien presentó síntomas leves y se dijo que estaba mejorando, tenía el esquema completo de vacunación, pero no había recibido una dosis de refuerzo.

La variante ómicron, que fue identificada por primera vez en el sur de África, ha sido encontrada en al menos 20 países, y la Organización Mundial de la Salud ha advertido que el riesgo del virus es “muy alto”. Después de que se dio la noticia de la propagación de la variante en Sudáfrica, algunos países han restringido los vuelos desde y hacia el sur de África.

Ómicron presenta más de 50 mutaciones genéticas, más de una treintena de ellas en la espícula, una proteína en su superficie. Las vacunas entrenan a las defensas inmunitarias del cuerpo a concentrarse en esas espículas y atacarlas.

Hasta ahora, expertos como Gounder habían argumentado que, aunque la potencia de las vacunas contra la infección parecía disminuir con la variante delta, todavía protegían a la mayoría de las personas de enfermedades graves, hospitalizaciones y muerte. Por lo mismo, las dosis de refuerzo debían recomendarse solo para adultos mayores de 65 años y a quienes se encuentran en centros de atención a largo plazo o tienen un sistema inmunológico débil, aseguraron.

Gounder y otros investigadores dijeron que, si delta fuera la única amenaza, las dosis de refuerzo no estarían justificadas. Pero la variante ómicron puede ser un enemigo más importante.

“Si resulta muy resistente a los anticuerpos, lo que parece posible pero no ha sido probado, entonces las dosis adicionales son apropiadas”, dijo John Moore, virólogo de Weill Cornell Medicine en Nueva York.

“Me gustaría analizar más datos, pero no le hará daño a nadie tener protección adicional”.

Incluso antes de la llegada de la variante ómicron, algunos expertos empezaron a reconsiderar el plan de refuerzos para todos los adultos debido a que los casos volvieron a aumentar en las últimas semanas en Estados Unidos.

“Está afectando cosas como procedimientos electivos en varios hospitales en Massachusetts y en otros lugares”, dijo Camille Kotton, médica especializada en enfermedades infecciosas en el Hospital General de Massachusetts y asesora de los CDC. “De verdad tenemos que poner fin a esto”.

“Ahora, más que nunca, es un buen momento para que se vacunen las personas que aún no están vacunadas o para ir a recibir refuerzos”, dijo.

La duda inicial de Kotton fue en parte a la falta de investigaciones sobre la seguridad de las vacunas de refuerzo en adultos jóvenes. Dados ciertos problemas cardíacos poco frecuentes en hombres jóvenes después de recibir la segunda dosis de una vacuna de ARNm, no estaba claro si los beneficios superaban los riesgos.

Pero los datos de los que se disponen ahora han disminuido sus preocupaciones, dijo, tanto que ha instado a sus hijos, en edad universitaria, a ir por sus dosis de refuerzo.

“Oh, sí, cambié”, dijo. “Al hacer un balance entre los riesgos y los beneficios, es una muy buena idea optar por una dosis de refuerzo para las personas que califican para recibirla”.

A largo plazo, el que la comunidad científica dé más respaldo a los refuerzos puede complicar los esfuerzos para llevar suministros de las vacunas contra el coronavirus a los países pobres. Durante meses y mucho antes de la aparición de la variante ómicron, la Organización Mundial de la Salud ha dicho que el clamor por dosis de refuerzo en los países ricos le estaba quitando a las naciones más pobres las primeras dosis que necesitaban con desesperación.

A pesar de la designación de ómicron por la OMS como de alto riesgo, la organización no ha cambiado su postura sobre los refuerzos.

“En este momento, no hay evidencia de la que tenga conocimiento que sugiera que administrar dosis de refuerzo a toda la población brindará una mayor protección contra la hospitalización o la muerte a personas sanas”, dijo en una conferencia de prensa el miércoles Mike Ryan, un directivo de la OMS.

Él y otros científicos han dicho que es posible que la propagación descontrolada del coronavirus en poblaciones que no se han vacunado en gran parte, como las de África, dé lugar a variantes como la ómicron.

No todos los expertos apoyan las vacunas de refuerzo.

El impulso de las dosis adicionales se basa en la idea de que los anticuerpos son el aspecto central de la inmunidad, una perspectiva falsa que pasa por alto la importancia de otras partes del sistema inmunológico en la prevención de enfermedades graves y la muerte, declaró Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia y asesor de la Administración de Alimentos y Medicamentos.

Expresó que estaría más preocupado si las personas vacunadas infectadas con la variante ómicron estuvieran siendo hospitalizadas en masa. Pero las escasas pruebas existentes hasta la fecha sugieren que las vacunas siguen previniendo la enfermedad grave, dijo.

“Eso siempre ha sido cierto: ha sido cierto para las tres primeras variantes, y es probable que sea cierto en este caso”, expresó. “Si lo que te propones es la protección contra la enfermedad leve, entonces vamos a estar poniéndonos inyecciones de refuerzo hasta el día de nuestra muerte”.

Incluso si ómicron resulta ser resistente a las vacunas, una inyección adicional de las vacunas originales puede no ser la mejor solución, dijo Offit: “Creo que es un desvío de lo que realmente será la forma de superar esta pandemia, que es vacunar a los no vacunados”.

Sin embargo, esperar puede no ser una opción.

Si las pruebas de laboratorio indican que ómicron esquiva las vacunas, los fabricantes aseguran que están preparados para adaptar nuevas versiones. Ese proceso llevará al menos unos meses, y es posible que se necesiten inyecciones de refuerzo de las vacunas actuales para ayudar a mantener la variante a raya hasta entonces.

Incluso si los anticuerpos estimulados por esas vacunas no son tan efectivos para defenderse de ómicron como lo fueron contra las variantes anteriores, el simple aumento de la cantidad podría compensarlo, dijo Gounder.

“Se puede anular parte de esa menor afinidad al tener un número mayor”, expresó.

En caso de ser necesario, las dosis múltiples de refuerzo —primero con las vacunas actuales y luego con las versiones específicas para ómicron— tendrían que ser exquisitamente programadas, porque estimular la inmunidad con demasiada frecuencia puede ser contraproducente, mencionó Moore. Algunas células inmunitarias podrían dejar de responder a las vacunas.

“Aquí es donde todo se complica; ciertamente, nadie debería dejarse llevar por el dogma”, dijo. “Estamos reaccionando en un entorno de poca información donde las consecuencias son potencialmente muy graves”.



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