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Tiroteo en Michigan: los padres del sospechoso, acusados de homicidio involuntario, están fugitivos


2021-12-04

Jack Healy, The New York Times

Los fiscales formularon cargos contra los padres del joven de 15 años, acusado de matar a cuatro compañeros, diciendo que no actuaron ante las señales de alerta que les informaron en la escuela.

Sus padres le dieron un arma como regalo adelantado de Navidad: una pistola semiautomática Sig Sauer de 9 milímetros. “Mi nueva belleza”, la llamaba Ethan Crumbley, de 15 años.

El día después de Acción de Gracias, él y su padre fueron a una armería de Michigan para comprarla. Luego, el joven y su madre pasaron el día probando la pistola, que estaba guardada en la habitación de sus padres, sin seguro. El lunes, cuando un maestro reportó que habían visto al joven buscando municiones en línea, la madre no pareció alarmarse.

“No estoy enojada contigo, LOL”, le escribió Jennifer Crumbley a su hijo, en un mensaje de texto. “Tienes que aprender a que no te descubran”.

Las autoridades dicen que un día después el adolescente usó el arma que sus padres le compraron para disparar fatalmente contra cuatro compañeros de clase en los pasillos de la secundaria Oxford High School, ubicada en los suburbios de Detroit.

El viernes, Karen D. McDonald, la fiscala del condado de Oakland, reveló estos y otros escalofriantes detalles al tomar la inusual decisión de presentar cargos por homicidio involuntario contra los padres del atacante, James y Jennifer Crumbley.

McDonald dijo que los Crumbley eran culpables en el tiroteo escolar más mortífero del año porque permitieron que su hijo tuviera acceso a un arma, mientras ignoraban las flagrantes advertencias de que se encontraba al borde de cometer acciones violentas.

Las autoridades dijeron que, durante la tarde del viernes, los padres desaparecieron, por lo que el equipo de aprehensión de fugitivos del condado, agentes del FBI y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos buscaban a la pareja. “No pueden huir de su participación en esta tragedia”, dijo Michael Bouchard, alguacil del condado de Oakland, en un comunicado.

Los abogados dijeron que los Crumbley no habían huido, sino que abandonaron la ciudad por su propia seguridad y estaban regresando para ser procesados.

Desde el ataque de 1999 en la secundaria Columbine, los padres de los agresores en tiroteos escolares se han enfrentado a un aluvión de escrutinio público sobre las señales de advertencia que pasaron por alto y se ha debatido si deberían tener alguna culpa. Pero rara vez se les considera responsables penalmente tras un tiroteo escolar, a pesar de que muchos atacantes menores de edad consiguen las armas en casa.

Pero en una rueda de prensa extraordinaria, McDonald relató las diversas oportunidades que los familiares tuvieron para intervenir, en un recuento prácticamente minuto a minuto que reveló cómo los padres del sospechoso habían sido alertados de un dibujo perturbador con imágenes violentas que había hecho y un pedido de ayuda horas antes del tiroteo.

“No estoy diciendo de ninguna manera que una situación de tirador activo siempre debería generar una acusación penal contra los padres pero, en este caso, los hechos son atroces”, dijo McDonald.

“Como madre estoy enfadada, como fiscala estoy enfadada, como alguien que vive en este condado estoy enfadada”, añadió. “Hubo muchas cosas que se pudieron prevenir fácilmente”.

La mañana del tiroteo, el martes 30 de noviembre, los padres del sospechoso fueron convocados con urgencia a la secundaria Oxford luego de que uno de sus profesores encontró una nota alarmante que había dibujado, con imágenes de un arma, una persona que había sido herida, un emoji de risas y las frases: “Sangre por todos lados” y “Los pensamientos no paran. Ayúdenme”.

El martes, durante una reunión presencial, los funcionarios escolares les dijeron a los padres que debían buscar consejería para su hijo, Ethan, dijo McDonald. Los familiares no quisieron que su hijo saliera de la escuela ese día y no le preguntaron si tenía el arma ni registraron la mochila que llevó a la oficina, dijo McDonald.

“La idea de que un padre haya podido leer esas palabras y saber que su hijo tenía acceso a un arma mortal que le habían dado es inconcebible y yo creo que es criminal. Es criminal”, dijo.

El joven volvió a clases.

Unas horas después, según las autoridades, las palabras y los dibujos siniestros se convirtieron en una matanza. A las 12:50 p. m., según el recuento de los funcionarios, Ethan Crumbley entró a un baño con su mochila y salió de ahí con la pistola y empezó a disparar.

A la 1:22 p. m., cuando corrían las noticias del tiroteo por todo Oxford, dijeron los fiscales, Jennifer Crumbley le envió un mensaje de texto a su hijo: “Ethan no lo hagas”.

Pero era demasiado tarde.

A la 1:37 p. m. James Crumbley llamó al 911 para reportar que en su casa faltaba un arma y que su hijo podía ser el atacante en la escuela Oxford, dijeron los fiscales.

Los agentes de la ley dicen que el atacante disparó más de 30 veces antes de ser detenido. Ha sido acusado de terrorismo y asesinato en primer grado por la muerte de Tate Myre, de 16 años; Madisyn Baldwin, de 17 años; Justin Shilling, de 17 años; y Hana St. Juliana, de 14 años. Otras siete personas resultaron heridas.

Esta semana, un abogado de Ethan Crumbley presentó una moción en la que se declaraba no culpable. En todo el país se ha acusado a los padres de abuso infantil, de violación de las leyes de armas e incluso de homicidio negligente luego de que, de manera accidental, sus hijos menores se hacen daño o le ocasionan daños a otros menores. Pero los expertos en regulación de armas dicen que la decisión de McDonald de culpar a los padres de un sospechoso de tiroteo masivo era casi inaudita.

“No se me ocurre un tiroteo masivo de alto perfil en el que se haya denunciado a los padres”, dijo Allison Anderman, directora de política local en el Centro de Derecho Giffords para la Prevención de la Violencia Armada.

Hace tres años, en el oeste de Kentucky, hubo peticiones para enjuiciar al padrastro de un atacante escolar de 15 años después de que las autoridades supieron que el adolescente obtuvo el arma al tomarla del armario sin llave de un dormitorio.

Pero el fiscal local, Dennis Foust, decidió que no era posible culpar al padrastro. La ley de Kentucky dice que es un crimen brindarle una pistola a un menor “intencionalmente, a sabiendas o de forma imprudencial”, algo que es muy difícil de probar. Foust dijo que el padrastro no sabía que le faltaba el arma hasta que los investigadores lo interrogaron tras el tiroteo.

“Soy un firme creyente de la responsabilidad de las armas, pero simplemente no vimos que hubiera suficiente evidencia en ese caso”, dijo.

Foust dijo que las autoridades locales también se opusieron a culpar de un crimen al padrastro y querían mantener la atención de la fiscalía en el atacante, que cumple una sentencia de cadena perpetua luego de asesinar a dos compañeros.

“Tiene que haber responsabilidad”, dijo Fousst. “Pero en nuestra situación no pudimos hacerlo. No tengo claro que, al menos aquí, la sociedad haga los cambios necesarios como para poder procesar a un padre”.

Los defensores del control de armas dicen que el descuido en el almacenamiento de armas conduce a suicidios, muertes accidentales y tiroteos escolares intencionales. Pero los expertos legales dicen que la variedad irregular de leyes estatales —algunas estrictas y otras laxas— que regulan el almacenamiento y el acceso de los niños a las armas puede representar un obstáculo en los juicios.

Kris Brown, presidenta de Brady United, un grupo a favor del control de armas, dijo que Michigan, a diferencia de otros casi 30 estados, no cuenta con una ley de prevención de acceso de los menores a las armas que requiera que lo adultos mantengan las armas lejos del alcance de los niños.

“La idea es que si hay un niño en casa, incluso si no es tu hijo, cualquier arma de fuego debe estar guardada de manera segura, lo que quiere decir sin cargar, bajo llave y separada de cualquier munición”, dijo Brown.

Estados como California y Nueva York establecen estándares de seguridad más estrictos para los propietarios de armas, mientras que los estados del sureste de Estados Unidos —que favorecen el uso de armas— solo imponen sanciones si un niño realmente consigue o dispara un arma.

“Michigan no cuenta con una ley fuerte o una ley débil”, dijo Brown. “No tiene una ley sobre esto”.

La decisión de McDonald de presentar cargos contra los padres del atacante fue muy alabada por los grupos de control de armas, que desde hace mucho tiempo han defendido leyes más estrictas de almacenamiento y penas más duras para que los niños no tengan acceso a las armas.

Muchos estados, entre ellos Michigan, no cuentan con leyes que requieran que las armas estén bajo llave, y los expertos dicen que procesar a los familiares de un atacante después de un tiroteo masivo puede suscitar preguntas divisivas que contrapongan los derechos de la segunda enmienda con la seguridad de las armas.

Los fiscales también podrían centrar su atención en la responsabilidad de la escuela.

Michael Kelly, un abogado de Northville, Michigan, que con frecuencia representa a estudiantes que han sido expulsados, dijo que las señales de alerta debieron haber ocasionado que la escuela tomara medidas más decisivas pero como el sospechoso no tenía antecedentes disciplinarios la falta de mayores acciones de la escuela podría caer en una zona legal gris.

Kelly predijo que el distrito escolar de Oxford podría enfrentar demandas similares a las presentadas contra otras escuelas después de tiroteos masivos. Después del ataque de 2018 en la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, las familias de las víctimas presentaron decenas de demandas contra quienes, en su opinión, podrían haber evitado el ataque.

Las revelaciones del viernes agravaron rápidamente el enojo de los estudiantes y padres en la comunidad suburbana de Oxford en Detroit, que han acusado a los funcionarios escolares de no haber evitado el ataque.

“Todos deberían estar molestos”, dijo Renee Guzanek, cuya hija se refugió en la oficina de un profesor durante el tiroteo. “Por lo que dice la fiscala parece que esto se pudo evitar y no fue así”.



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