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Perdí dinero con la caída de las criptomonedas. Otros lo perdieron todo y aún pueden perder más.


2022-05-24

Luis Herrera, The Washington Post

La semana del 9 de mayo la criptomoneda LUNA se derrumbó: perdió 98% de su valor, pese a ser una “criptomoneda estable”, y arrastró consigo a todas las demás. Algunos de quienes invertimos en LUNA nos llevamos un duro golpe económico, pero nos recuperaremos. Sin embargo, para otros era todo su dinero, los ahorros de una vida. Es por ellos por quienes más preocupados debemos estar. Aún pueden perder algo más preciado. Esto aún no termina.

Entiendo la reacción de familiares o amigos ante el tropiezo de las aproximadamente 600,000 personas en todo el mundo que invertimos en LUNA —una de las diez criptomonedas con mayor capitalización de mercado cuando comenzó su caída— y perdimos una gran cantidad de dinero. Incluso el impulso de soltar un “te lo dije” o hacer una pregunta tras otra para intentar comprender qué pasó. Pero simplemente no es el momento de reproches o burlas, en especial hacia los más afectados.

En redes y foros se pueden leer mensajes de gente que dice haber perdido casi medio millón de dólares, otros con enormes deudas bancarias y algunos otros que señalan que perderán sus casas. La situación, para muchos, es crítica. En esos mismos foros, como el de Reddit, se compartieron números y enlaces de líneas de ayuda para evitar el suicidio.

Es el momento de apoyarles, se entienda o no lo que han vivido. Para comprenderlo es necesario explicar lo que se experimenta al formar parte de una comunidad así. No digo “comunidad” a la ligera: para algunos de quienes invierten la mayor parte de su patrimonio en las criptomonedas, en especial aquellos que lo juegan todo a una sola, deja de ser una simple inversión en un producto para adquirir un sentido de pertenencia. En el caso de LUNA, su nombre en redes sociales es #LUNAtics.

Esa “conexión” entre inversor y token no se desarrolla de un día para otro. Por lo general uno entra a este mundo tras oír hablar de Bitcoin, la principal criptomoneda. Si todo va bien en los primeros días, es probable que el siguiente paso sea adquirir un poco de Ethereum. Eventualmente se llega al mundo de las altcoins. Su mayor volatilidad las hace una apuesta mucho más arriesgada que Bitcoin, pero hace más factible lograr ganancias importantes si uno invierte en el momento correcto. Y es entonces cuando se generan los lazos más fuertes entre inversores y criptomonedas.

Una recomendación básica en el mundo cripto es siempre diversificar y repartir tu portafolio entre varios tokens, para así protegerse en caso de algún derrumbe. El detalle está cuando solo uno tiene un mejor rendimiento que el resto. Así fue con LUNA: su crecimiento en 2021 no tuvo igual entre las 100 criptomonedas principales en el mercado, lo cual la hizo ganar más y más seguidores.

Cada LUNA costaba unos 65 centavos de dólar al inicio del año pasado, cuando comenzó su crecimiento exponencial hasta superar los 22 dólares por token a mediados de marzo. La caída del mercado de criptomonedas en mayo la llevó a arriba de cuatro dólares, pero explotó de nuevo en agosto y avanzó mes a mes hasta superar la cifra mágica de los 100 dólares en diciembre.

Una dura caída hasta 44 dólares en enero de este año fue solo el preludio de nuevos repuntes hasta alcanzar el que quedará como su máximo histórico: 119.55 dólares por LUNA el martes 5 de abril, mientras casi la totalidad del mercado seguía estancado o a la baja. LUNA ya no era simplemente un token más en el portafolio. Y el grupo de #LUNAtics, y su fe en el potencial de mayores rendimientos, seguía creciendo. Los más optimistas incluso la veían llegando a los 1,000 dólares.

Esta no era la única comunidad en el mundo cripto, por supuesto. Bitcoin tiene aún muchísimos defensores, lo mismo que Ethereum. Altcoins como Cardano, la célebre Dogecoin —hecha famosa por Elon Musk— o las ligadas al metaverso son también algunas favoritas. Formar parte de estas comunidades no tiene nada de malo per se, pero sí puede ser un paso adelante para dejar de ser solo un inversionista y convertirse en un fan, como si de un equipo de futbol se tratara.

En esa etapa el inversor cae en las prácticas menos recomendables. ¿Diversificar, para qué? Con cada salto de LUNA respecto a otras criptomonedas se volvía más tentador mover toda la inversión hacia allá; de ser una pequeña fracción del portafolio, se convierte en 50, 70 e incluso 100%.

¿Protegerse de una caída grande con un stop-loss? ¡Pero si siempre se recupera y, a la larga, siempre crece más que las demás! Así lo hizo varias veces durante 2021, donde cada nuevo máximo histórico estuvo precedido de fuertes bajadas, a veces mayores a 50%.

El mayor miedo con LUNA no era una caída, sino vender y perderse el mayor salto: hacer un stop-loss a 50 dólares antes de ir a la cama, despertar y ver que hubo una caída a 48 seguida de un inmediato repunte a 60.

Por eso, ese domingo 8 de mayo en que la moneda empezaba a perder valor, pocos nos inquietamos realmente. Y un día después, cuando llegó un desplome mayor que se agudizó en la noche, la mayor preocupación de algunos no era proteger su inversión, sino resistir en apoyo a la comunidad. Estábamos esperanzados también por las palabras de Do Kwon, el creador de LUNA, quien prometía estar trabajando en una solución. El temor a perder más valor existía, pero el miedo a vender y ver un rebote inmediato del token era también un factor que impedía reaccionar como cualquier inversor normal habría hecho.

Unos desistimos cuando ya estábamos en pérdidas fuertes, otros se aferraron. Para el miércoles 11, cuando era obvio que no habría repunte milagroso del token, la fe se había convertido en pánico para quienes habían tardado demasiado en aceptar la realidad y visto como sus ahorros se evaporaban en 72 horas.

Algunos acudieron en desesperación a los “gurús” de Twitter para buscar fórmulas y recuperar lo perdido. Quizá alguno logró rescatar algo con alguna de esas maniobras desesperadas durante las horas de mayor volatilidad. La gran mayoría sigue con los bolsillos vacíos.

Dos semanas después, algunos hemos pasado página del dinero perdido, otros sencillamente no pueden hacerlo. Es necesario hacer llegar la ayuda psicológica a quienes más les urge. En la mayoría de los países existen líneas de apoyo para prevenir el suicidio. Si conoces a alguien en esta situación, apóyalo. Hacerle un reproche hoy puede llevar a que debas hacerte un reproche mañana.



Jamileth


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