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Después de 25 años en China, la economía de Hong Kong se sume en la incertidumbre


2022-06-29

Holmes Chan | AFP

Cuando Hong Kong pasó del Reino Unido a China, Edmond Hui era un operador en la bulliciosa bolsa de valores, testigo del vertiginoso crecimiento de una ciudad en la encrucijada entre Asia y Occidente.

Gracias a un pacto firmado con Londres antes de la retrocesión del 1 de julio 1997, China prometió a Hong Kong que podría mantener su sistema capitalista por 50 años, un acuerdo que ha ayudado a la ciudad a convertirse en uno de los principales centros financieros del mundo.

Pero en el ecuador de este plazo, nubes de incertidumbre se ciernen sobre la economía de una ciudad dependiente de una China cada vez más aislada y con dificultades para recobrar el prestigio dañado por la agitación política y el cierre de fronteras durante la pandemia.

Hui, ahora director ejecutivo de una correduría de bolsa con 300 empleados, asegura que el mercado después del traspaso a Pekín experimentó un cambio drástico y se enfocó más que nunca en China.

"Antes de 1997, el capital extranjero suponía la mitad del mercado", dice. "Después de 1997, las cosas cambiaron gradualmente hasta que todo el mercado está respaldado por capital chino", afirma.

El ascenso meteórico de China en las últimas dos décadas ha comportado jugosos beneficios para Hong Kong como enlace entre estos dos mundos: las empresas continentales acudían a buscar financiación y los negocios extranjeros lo usaban como puerta a la que ahora es la segunda economía mundial.

"Hong Kong era una especie de niño modelo del comercio libre y los mercados abiertos", dijo la veterana política pro-Pekín Regina Ip a AFP.

Pero vincular su destino a China ha llevado también a temores de una sobredependencia y complacencia.

Las compañías chinas significaron un 80% de la capitalización del mercado en la bolsa de Hong Kong este año, contra solo un 16% en 1997.

Y las firmas del continente ocupan siete de las diez primeras posiciones del selectivo Hang Seng, que solía estar copado de empresas locales como la aerolínea Cathay Pacific o Television Broadcasts Limited.

Mientras, el peso de Hong Kong en el PIB del gigante asiático ha pasado del 18% en 1997 a menos del 3% en 2020.

Hui reacciona a estos cambios encogiéndose de hombros. "Solo es cuestión de cambiar quién es el jefe", dice. "Solo podemos esperar que el impulso de nuestro país supere el de Europa o de Estados Unidos", añade.

- "La puerta a China" -

Junto al crecimiento del poder político y económico de China en las últimas décadas, también aumentaron las tensiones de Pekín con Occidente, que han repercutido en Hong Kong.

La represión alentada por las autoridades comunistas en la ciudad tras las masivas protestas prodemocracia de 2019 llevó a Estados Unidos a revocar el estatuto preferencial de comercio a Hong Kong argumentando que ya no era suficientemente autónoma.

La potencia norteamericana también sancionó algunos funcionarios de la ciudad, entre ellos el que será su jefe ejecutivo John Lee a partir del viernes.

"En 1997, podíamos desempeñar el papel de un intermediario muy importante. Pero ahora (...) todo el mundo tiene dudas sobre nuestro trasfondo", dice a AFP Yan Wai-hin, profesor de economía en la Universidad China de Hong Kong.

"Si un socio comercial siente que (Hong Kong) no es un intermediario neutral, la confianza mutua se puede perder".

Este experto advierte que rivales regionales como Singapur buscan aprovechar lo que ven como una oportunidad para reemplazar a Hong Kong, especialmente después de la pandemia.

El creciente control político ha implicado que las autoridades locales se adhiriesen a la estrategia sanitaria promulgada desde Pekín.

Las severas restricciones de viaje todavía en vigor han mantenido este centro de negocios aislado tanto de China como del resto del mundo durante los últimos dos años, provocando una fuga de talento reconocida por sus líderes.

Pero Ip confía que lo superarán cuando se levanten las restricciones.

"Nuestra ubicación geográfica extremadamente ventajosa sigue allí (...) Todavía somos la puerta de entrada a China", afirma la política.

- "Complacientes y estrechos de miras" -

Algunas industrias, excepto las finanzas, se han quedado rezagadas después del regreso a China.

"En los últimos diez años, el crecimiento de nuestro PIB ha perdido impulso y creo que esto tiene que ver con que los hongkoneses han sido complacientes y estrechos de miras", apunta Simon Ho, presidente de la Universidad Hang Seng de la ciudad.

Su puerto, antes uno de los más agitados del mundo, ha caído en las clasificaciones desde su cima en 2004.

"El gobierno tomó un enfoque neoliberal y no intervencionista y no ha habido planes para desarrollar industrias y la economía", señala Ho.

Aunque reconoce que las autoridades invirtieron en sectores como la investigación y el desarrollo, indica que los resultados están "verdes" y lejos de la competitividad de la vecina Shenzhen, polo tecnológico chino.

"Hong Kong necesita entender su papel", dice Ho. "En el pasado, no sabíamos cómo complementar al continente y en algunos casos incluso competíamos con él. A largo plazo, esto será cada vez más difícil", advierte.



Jamileth


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