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La brecha entre selecciones ricas y pobres se hace sentir en el futbol femenino

2019-05-27

En contraste, la fase preliminar de la selección de Jamaica ha sido mucho menos visible, y...

Por JERÉ LONGMAN, The New York Times

DAVIE, Florida — La fiesta era para celebrar a las Reggae Girlz, la primera selección nacional de futbol caribeña que ha clasificado para un Mundial de Futbol Femenino. Se celebró el 22 de mayo en el sur de Florida y organizada por el cónsul general de Jamaica.

Las mesas estaban montadas alrededor de la piscina y las jugadoras y sus entrenadores estaban ahí, pero a los invitados se les hizo una solicitud especial: que llevaran una donación de al menos 100 dólares para ayudar al equipo jamaiquino a terminar su preparación para la Copa del Mundo, que inicia el 7 de junio en Francia. A tan solo semanas del torneo para las seleccionadas jamaiquinas el tiempo y el dinero realmente valen oro.

En los últimos años, la historia del futbol femenil ha tratado en gran medida la lucha continua por la igualdad salarial, pero siempre ha habido una desigualdad adicional, apenas visible debajo de la superficie. Aunque el futbol femenil ha logrado un progreso significativo a nivel internacional, en algunos países el apoyo de las federaciones individuales y los patrocinadores corporativos sigue variando mucho en cada lugar, en especial el económico.

Francia, el país anfitrión del campeonato de este año, tiene una liga profesional próspera y sus jugadoras han pasado las últimas semanas preparándose para el Mundial en el centro nacional de entrenamiento que posee su federación. A mediados de mayo, Estados Unidos, el campeón defensor y tres veces ganador de la Copa, terminó su opulenta gira de despedida por ese país, llena de partidos televisados a nivel nacional en ESPN y con vallas publicitarias gigantescas en edificios de las grandes ciudades.

En contraste, la fase preliminar de la selección de Jamaica ha sido mucho menos visible, y la mera existencia de su programa depende de un respaldo financiero mucho menos seguro. Las Reggae Girlz tienen antecedentes de apoyo endeble por parte de su federación nacional: apenas en 2015, la federación eliminó por completo el financiamiento para el equipo.

Así que, antes de su viaje a Francia, las mujeres jamaiquinas se desviaron hacia el sur de Florida en un intento por recaudar dinero, un donador a la vez, para cubrir lo que les falta —unos 400,000 dólares, según un cálculo— después de los campamentos de entrenamiento, los viajes y los partidos de práctica, así como para crear un fondo de reserva del cual pueda echar mano el equipo para los gastos actuales y futuros de los torneos. Hubo un evento de recaudación de fondos y una subasta de artículos deportivos en la casa del cónsul general; un espectáculo de animadoras en un centro quiropráctico y un partido de exhibición, que fue antecedido por un juego con artistas de Jamaica y Haití.

En esos eventos hubo varias señales de las dificultades que ha enfrentado la selección femenina jamaiquina. En la fiesta del 22 de mayo, el cuerpo de entrenadores llevaba camisetas que en realidad son de la selección varonil; usaron marcadores para tachar el sobrenombre de ese equipo, Reggae Boyz, que aparece en las mangas. Algunas futbolistas de Jamaica aún tienen que comprar sus propios tachones o botines. En octubre pasado, cuando el equipo clasificó para la Copa del Mundo en un partido en las afueras de Dallas, varios entrenadores fueron a una tienda Costco y, de su propio bolsillo, compraron chamarras para que las jugadoras pudieran entrenar en el clima frío y lluvioso.

Los entrenadores del equipo femenino dijeron que ese octubre no estuvo presente ningún representante de la federación jamaiquina para celebrar la calificación después de una ronda de penales en contra de Panamá.

“Su actitud ha dejado mucho que desear”, comentó la arquera Nicole McClure, de 29 años, en referencia a la federación de futbol de Jamaica. “Siempre hemos sido algo adicional y seguimos peleando por la igualdad. Queremos un asiento en la mesa. Ha sido muy frustrante”.

McClure, quien creció en Queens, también ha buscado recaudar fondos por su cuenta, pues juega en un equipo de Irlanda del Norte sin percibir un sueldo y necesitaba dinero para poder pagar su comida en Francia, al igual que sus artículos de aseo personal, un boleto de autobús, equipaje documentado en un vuelo y algunos artículos de futbol. Sus necesidades distan de ser poco comunes entre todo el equipo.

No obstante, McClure, sus compañeras de equipo y los entrenadores de Jamaica reconocieron que la situación está mejorando, al menos por el momento. Las futbolistas que jugarán en el Mundial de Francia firmaron hace poco un contrato con la federación para que les paguen entre 800 y 1200 dólares al mes, retroactivo hasta enero, dijo el entrenador Hue Menzies. Él ha trabajado sin recibir un sueldo desde 2015, pero indicó que ahora recibirá 40,000 dólares. De acuerdo con los representantes del equipo, es la primera vez que un equipo femenil del Caribe ha firmado contratos con su federación nacional.


“No nos han pagado todavía”, dijo Menzies entre risas. “Pero ya firmamos un contrato”.

Michael Ricketts, el presidente de la federación de futbol de Jamaica, se quejó de las críticas a la asociación, que calificó como “sumamente injustas”. Ricketts aseguró que la federación ha gastado cerca de 4 millones de dólares en la selección femenil desde que comenzó el proceso para clasificar al Mundial. Los costos de un campamento de entrenamiento de una semana pueden alcanzar los 100,000 dólares, según Ricketts, quien añadió que ha sido un problema lograr que los espectadores y los patrocinadores corporativos apoyen al equipo. Mencionó que una liga femenil en Jamaica fue reiniciada por un periodo limitado, así como un programa para juveniles menores de 15 años.

En estas circunstancias, Ricketts afirmó: “Hemos hecho un muy buen trabajo”.

El cuerpo de entrenadores de las Reggae Girlz puso en tela de juicio la cifra de 4 millones de dólares. “Claro que no”, comentó Lorne Donaldson, un entrenador asistente. “No lo creo”.

Más bien, los entrenadores y las jugadoras le dan la mayor parte del crédito a otra persona, Cedella Marley, por haber revivido al equipo femenil con la ayuda de la Fundación Bob Marley, una organización que lleva el nombre de su padre, el músico. Hace varios años, Cedella Marley, furiosa por el estado del programa femenino, encabezó un esfuerzo internacional de recaudación de fondos para resucitarlo después de que le quitaron los fondos en 2015 y fue la persona que convenció a Menzies, quien dirige un destacado club de futbol juvenil cerca de Orlando, Florida, para que se volviera su entrenador.

McClure señaló que sin Marley “no habría Reggae Girlz”.

Alacran Foundation, una organización filantrópica, también se ha convertido en benefactora del equipo. Además, la Fundación Reggae Girlz, una organización sin fines de lucro, está recaudando dinero a fin de cubrir ciertos gastos, como equipo médico, para que Jamaica se prepare y compita en el Mundial, pero también para apoyar al equipo en las próximas campañas de clasificación a las olimpiadas y las campañas de las selecciones menores.

Sin embargo, el dinero sigue siendo escaso. El equipo partió para Europa el viernes y ahí jugará este 28 de mayo un encuentro amistoso en Escocia antes de seguir su camino a Francia. La selección recibió un pago inicial de 480,000 dólares por parte de la FIFA después de clasificar a la Copa y hay otro pago pendiente de al menos 750,000 dólares, pero de cualquier manera su camino a Francia ha sido con un déficit, debido a los gastos derivados de los campamentos de entrenamiento, los viajes y los partidos de práctica, de acuerdo con Lisa Quarrie, vicepresidenta de la Fundación Reggae Girlz.

Por ahora, Menzies y los entrenadores han contrarrestado la falta de recursos dentro de Jamaica al ayudar a las mejores futbolistas a entrar en universidades y bachilleratos estadounidenses, y a jugar en ligas de Estados Unidos y Europa.

La delantera estrella de Jamaica, Khadija “Bunny” Shaw, estudió en la Universidad de Tennessee y fue nombrada como la mejor jugadora ofensiva en 2018 en la Conferencia Sureste de la asociación deportiva universitaria estadounidense (NCAA). Shaw, tal vez más que cualquier otra futbolista, representa la indomable perseverancia de las Reggae Girlz, pues ha mantenido su carrera a pesar de que consideró renunciar tras las muertes de tres hermanos en incidentes violentos relacionados con pandillas en Jamaica.

A largo plazo, la fundación Reggae Girlz también busca mantener vigente el futbol femenil en Jamaica con la creación de una academia y un sistema de desarrollo de juveniles, así como persuadir a los clubes de la Liga Premier Nacional, el máximo circuito del país, a que también establezcan equipos femeniles.

No obstante, lo primero es lo primero. El Mundial inicia en poco más de una semana, y ninguna donación es demasiado pequeña, ya sea un boleto de 10 dólares para un partido de exhibición o una contribución de 25 dólares en el sitio web de la Fundación Reggae Girlz.

“Necesitan dinero para todo el camino”, dijo Quarrie. “Iremos a la Copa del Mundo viendo cómo hacerlo sobre la marcha”.

En el Mundial, la meta para las Reggae Girlz es avanzar en un grupo imposible que incluye a Brasil, Australia e Italia. Queda en el aire una pregunta: ¿la federación jamaiquina brindará al apoyo necesario para que el futbol femenino siga creciendo hasta convertirse en una potencia internacional después de que termine el torneo?

Ante la pregunta de qué tan seguro estaba del compromiso a largo plazo de la federación, Menzies, el entrenador, respondió: “No mucho”.

Aunque agregó: “Cuando nos dicen que no, parece que le echan más gasolina a nuestro fuego”.



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