Miscelánea Humana

Cómo poner límites a tus familiares durante la pandemia

2020-09-03

Como todavía no se avizora el final de este confinamiento, mucha gente se está...

Por Julie Fingersh | The New York Times

Cuando comenzaron los confinamientos por la pandemia, muchas personas corrieron al rescate de sus seres queridos. Se movilizaron para enfrentar una situación extraordinaria y tendieron la mano con amor y generosidad. Recibieron con los brazos abiertos a sus hijos adultos. Corrieron a cuidar a sus nietos. Se ofrecieron para hacer las compras de sus vecinos y familiares mayores.

“Al principio, pensé que sería fabuloso”, dijo Nancy Graham de Plainfield, Illinois, sobre la idea de refugiarse en casa con su esposo y sus tres hijos adultos. “Compré rompecabezas y materiales para hacer velas. Decía: ¡Hay que ver un documental a la semana! ¡Hay que aprender algo nuevo!”.

¿Y qué pasó cinco meses después?

“Es horrible”, afirmó Graham, quien es agente de bienes raíces. “Hacía años que no estábamos todos bajo el mismo techo por más de una semana. Yo quiero matarlos, ellos quieren matarse entre sí y mi esposo se esconde en su oficina”.

Como todavía no se avizora el final de este confinamiento, mucha gente se está desgastando. ¿Durante cuánto tiempo pueden seguir así? ¿Pueden reducir su nivel de compromiso, ya sea de tiempo, dinero o apoyo emocional? ¿Y por qué todo esto es tan difícil?

“Como somos una especie social, tenemos una enorme necesidad de estar emocionalmente cerca de otras personas”, señaló Michael Kerr, psiquiatra y autor de Bowen Theory’s Secrets: Revealing the Hidden Life of Families, (Los secretos de la teoría de Bowen: revelando la vida oculta de las familias), que se basa en las investigaciones de Murray Bowen, quien consideraba a la familia como una unidad emocional. “Y, al mismo tiempo, repelemos la cercanía excesiva. En eso radica el dilema”.

El antídoto son los límites sanos.

“A la gente le da miedo fijar límites porque cree que pone en riesgo la relación”, señaló Karen C. L. Anderson, autora de Difficult Mothers, Adult Daughters: A Guide For Separation, Liberation & Inspiration (Madres difíciles, hijas adultas: una guía para la separación, la liberación y la inspiración) y coach personal que se especializa en el establecimiento de límites a nivel familiar.

“Cuando quieres decirle ‘no’ a un ser querido, temes que crea que ese ‘no’ significa que eres mala madre, mala abuela, o mala amiga. Imagínate que solo dices que ‘sí’ para no sentirte culpable después”, comentó.

“Los límites generan un ambiente para poder mantener el amor y la armonía”, señaló John Townsend, psicólogo y coautor del libro con temática cristiana Boundaries: When to Say Yes, How to Say No to Take Control of Your Life (Los límites: cuándo decir que sí y cómo decir que no para tener el control de tu vida) y anfitrión del programa Dr. Townsend Live en Crowdcast.

“Si no se ponen límites, se genera el caos”, comentó. “Los límites crean una estructura organizada dentro de la cual la gente tiene la opción de decir: ‘Puedo vivir con esto. Puedo tolerarlo. Puedo sentirme en paz y de todas maneras querer a la gente’”.

Para muchas personas, es mucho más fácil decirlo que hacerlo.

Conviértete en un medio, no en un salvavidas

Jenny Lynn está casada y es madre de dos adolescentes en Novato, California. Además de gestionar los estragos de la pandemia con su familia inmediata, todos los días ha ayudado mucho a sus padres divorciados, que están pasando la cuarentena separados, lo cual incluye hacerse cargo de sus asuntos financieros y cuestiones de salud. “Constantemente me siento arrastrada por las necesidades de todos y nunca termino”, afirmó. “Mi versión de poner límites es tal vez no regresarle la llamada a mi padre de inmediato si me llama seis veces al día. Hay días en que he querido tomar un avión e irme muy lejos. No para siempre, sino para tener un respiro”.

Townsend recomienda que cuando nos sintamos abrumados, elaboremos una lista de todas nuestras responsabilidades y luego identifiquemos lo que podemos hacer solos y lo que podemos relegar. Organízate con alguna amiga para hacer los mandados o las compras. Compartan sus emociones.

“También debemos estipular que el hecho de que papá me esté llamando seis veces al día no significa que yo soy la solución”, señaló Townsend. “Debemos ser fuertes para no hacer nuestra la desdicha de otras personas”.

Piensa que puede haber un nuevo impulso

Jessica Gerber, asesora principal de una organización sin fines de lucro que vive en San Rafael, California, ha estado haciendo lo posible para establecer límites claros. “En cuatro días, pasamos de estar solos a tener en casa a seis adultos de tres generaciones”, comentó Gerber. “Nuestros hijos adultos regresaron a nuestro hogar. Mis padres de 87 años también se mudaron para acá. Eso significa que se necesitan 18 comidas al día. Es como administrar una casa de huéspedes”.

La primera prioridad fue establecer reglas básicas. “Yo tenía que ser la gobernadora”, señaló Gerber. “La gente se comporta mejor cuando saben lo que se espera de ella, así que les dije: regla número uno, tenemos que ser amables unos con otros. Regla número dos, el abuelo necesita usar aparatos de audición. Regla número tres, todos tienen que limpiar lo que ensucien. El domingo es el día de limpieza y tienen que tallar el baño, no importa que tengan 87 años; lo lamento, pero de todas maneras tienen que hacerlo”.

Es posible que estos límites estén ayudando, pero Townsend recomienda que, si quisiera que su casa se volviera a quedar vacía, Gerber debe generar lo que él llama la idea de un nuevo impulso. “Puedes decirles: ‘Sabemos que no quieren quedarse aquí para siempre’”, sugirió. “¿Pero, en qué podemos pensar para que tengan ustedes, y nosotros también, una idea de lo fantástico que será que se sientan autónomos, libres y empoderados?”. La conversación resultante puede ayudar a los más jóvenes a diseñar un plan para tomar un nuevo impulso.

Hay que renegociar los compromisos

En marzo, muchas personas les hicieron promesas a sus seres queridos sin darse cuenta de lo larga que podría ser la pandemia.

Ahora que muchas escuelas están reiniciando sus actividades de manera remota, ¿qué tal si tus hijos adultos que trabajan quieren que cuides a tus nietos todo el tiempo? ¿O qué tal si te estás preparando para retirarte como la repartidora de alimentos semanal de tu vecina o tu tía anciana? ¿Cómo puedes construir una nueva normalidad en la que tus propias necesidades sean parte de la ecuación?

Según Anderson, el primer paso es darse cuenta de que no está mal que tus necesidades hayan cambiado. “Siempre podemos renegociar nuestros límites”, señaló. “Solo porque hayamos acordado algo en determinado momento, no significa que lo hayamos hecho para toda la vida. Recuerda que puedes cambiar de opinión”.

Posteriormente, sé clara —primero contigo misma— sobre lo que sigues estando dispuesta a hacer exactamente. Luego puedes conversar con amabilidad y transparencia. “Puedes decir que hasta ahora has querido ayudar, que todos pensábamos que para estos momentos ya todo habría terminado, pero no ha sido así. Y luego les dices la verdad: ‘En esta fase no puedo estar al cien por ciento, así que necesito retroceder’, o ‘Necesito tomarme un mes de descanso’, o cualquier cosa que en verdad necesites”, señaló. “Diles, sin estar a la defensiva ni sentirte culpable que deseas ayudarles a encontrar una solución diferente que sea buena para ellos porque esta ya es insostenible para ti”.

Anderson dice que es importante darle la oportunidad a tu ser querido de que se sienta escuchado. “Necesitan sentir lo bien que entiendes y te interesan sus necesidades y que sigues queriendo ayudarles, aunque no sea de la manera exacta en que ellos desean”.

¿Y qué ocurre con esa tía anciana que necesita comestibles? “Le dices que sigues estando dispuesta a ayudarle, pero que el modelo tiene que cambiar”, comentó Anderson. “Le ayudarás a contratar un servicio de reparto. O, bien, organizarás a otras personas para que se repartan las tareas”.

Di la verdad y luego olvídalo

“Todo lo que puedes hacer es ser sincera sobre lo que necesitas que suceda”, señaló Anderson. “Entonces, pregúntate: ‘¿Quiero que mis hijos y nietos me amen porque hago por ellos algo que no quiero hacer? o ¿Quiero que me amen porque soy sincera y estoy siendo auténtica?’”.

Tal vez no sea fácil volver a establecer límites, pero puede haber buenas recompensas. “Los límites manejados de manera adecuada ayudan a la gente a ser más transparente y cercana, ya que no existen expectativas tácitas como ‘claro que seguirás haciendo esto porque eres mi madre y necesito que lo hagas’”, afirmó Anderson.

“Cuando puedes tener esa conversación sin ese lastre, dispones del espacio para que se vean mutuamente como seres humanos más completos, no solo en el papel que representas. También ayuda a obtener un resultado que se base en lo que realmente es lo mejor para ambas partes”.

¿Así que cómo te olvidas de eso si las cosas no funcionan bien, a pesar de todos tus esfuerzos?

“Se vale estar molestos”, señaló Anderson. “Tolerar sentimientos incómodos crea fortaleza emocional. Además, es difícil ser auténticos, pero esto es esencial en las relaciones sinceras. También es fundamental para establecer límites saludables”.



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