Salud

Johnson & Johnson podría ser menos eficaz contra la variante delta

2021-07-24

Las conclusiones se contradicen con las de estudios más pequeños publicados por...

Apoorva Mandavilli, The New York Times

Muchos de los que recibieron la vacuna pueden necesitar refuerzos, dijeron los autores. Pero las autoridades sanitarias federales no recomiendan segundas dosis.

La vacuna contra el coronavirus fabricada por Johnson & Johnson es mucho menos eficaz contra las variantes delta y lambda que contra el virus original, según un nuevo estudio que fue publicado en línea el martes.

Aunque son preocupantes, los resultados proceden de experimentos realizados con muestras de sangre en un laboratorio, y es posible que no reflejen el comportamiento de la vacuna en el mundo real. Pero las conclusiones refuerzan la sospecha de que los 13 millones de personas inoculadas con la vacuna de Johnson & Johnson podrían necesitar una segunda dosis, idealmente de una de las vacunas de ARNm fabricadas por Pfizer-BioNTech o Moderna, dijeron los autores.

La nueva investigación aún no ha sido revisada por pares ni se ha publicado en una revista científica. Pero es coherente con las observaciones de que una sola dosis de la vacuna de AstraZeneca —que tiene una arquitectura similar a la de Johnson & Johnson— muestra solo un 33 por ciento de eficacia contra la enfermedad sintomática causada por la variante delta.

“El mensaje que queríamos dar no era que la gente no debería ponerse la vacuna de Johnson & Johnson, sino que esperamos que en el futuro se refuerce con otra dosis de Johnson & Johnson o con un refuerzo de Pfizer o Moderna”, dijo Nathaniel Landau, virólogo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, que dirigió el estudio.

Otros expertos dijeron que los resultados son los que esperaban, porque todas las vacunas parecen funcionar mejor cuando se administran en dos dosis. “Siempre he pensado, y lo he dicho a menudo, que la vacuna de Johnson & Johnson es una vacuna de dos dosis”, dijo John Moore, virólogo de Weill Cornell Medicine en Nueva York.

Moore señaló varios estudios en monos y personas que han demostrado una mayor eficacia con dos dosis de la vacuna de Johnson & Johnson, en comparación con una sola inyección. Afirmó que el nuevo estudio era especialmente creíble porque fue publicado por un equipo sin vínculos con ninguno de los fabricantes de vacunas.

Pero los datos del nuevo estudio “no hablan de la naturaleza completa de la protección inmunitaria”, dijo Seema Kumar, una portavoz de Johnson & Johnson. Los estudios patrocinados por la empresa indican que la vacuna “generó una actividad fuerte y persistente contra la variante delta, que se extiende rápidamente”, dijo.

Hasta ahora, la variante delta es la versión más contagiosa del coronavirus. Es responsable del 83 por ciento de las infecciones en Estados Unidos, según declaró el martes Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en una audiencia en el Senado.

La variante también puede ser la principal responsable de un reciente aumento de los contagios: aunque siguen siendo bajos en relación con el invierno pasado, los casos van en aumento en los 50 estados, y las hospitalizaciones están subiendo en casi todos ellos. En las dos semanas que terminaron el martes, el país registró una media de 268 muertes diarias.

Delta puede causar más infecciones que las versiones previas del virus, pero más del 99 por ciento de las hospitalizaciones y muertes se están produciendo entre personas no vacunadas. Las tasas de inmunización en el país se han estancado, con algo menos del 60 por ciento de los adultos totalmente protegidos contra el virus.

Varios estudios han sugerido que las vacunas de ARNm fabricadas por Pfizer-BioNTech y Moderna mantendrán su eficacia contra el coronavirus, incluidas todas las variantes identificadas hasta ahora. Un estudio reciente demostró, por ejemplo, que las vacunas desencadenan una reacción inmunitaria persistente en el organismo que puede proteger contra el coronavirus durante años.

Pero las pruebas sobre la vacuna de Johnson & Johnson han sido limitadas, porque se puso en marcha más tarde que las vacunas de ARNm. La mayoría de los estudios sobre la eficacia de las vacunas contra el coronavirus se realizaron en centros médicos y hospitales que se basaron en muestras del personal que recibió las vacunas de ARNm.

La vacuna de Johnson & Johnson también se ha visto afectada por informes sobre coágulos de sangre y un raro síndrome neurológico, así como por problemas de contaminación en una planta de fabricación de Baltimore.

Pequeños estudios publicados por investigadores afiliados a Johnson & Johnson sugirieron que la vacuna era solo ligeramente menos eficaz contra la variante delta que contra el virus original, y que los anticuerpos estimulados por la vacuna aumentaron su fuerza a lo largo de ocho meses.

El equipo de Landau probablemente habría observado un aumento similar en la potencia de la vacuna si hubiera analizado los datos a lo largo del tiempo, dijo Dan Barouch, virólogo del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston. Los datos sobre la potencia de la vacuna de Johnson & Johnson frente a la variante delta en el día 29 no son muy diferentes de los comunicados en su propio estudio, dijo Barouch.

“Fundamentalmente no veo que haya ninguna discordancia”, dijo. “La cuestión es cinética, no solo se trata de la magnitud, porque las respuestas inmunitarias no son estáticas en el tiempo”. El nuevo estudio tampoco tuvo en cuenta otros componentes de la defensa inmunitaria, añadió.

Landau y sus colegas analizaron muestras de sangre tomadas a 17 personas que habían sido inmunizadas con dos dosis de una vacuna de ARNm y a diez personas que habían recibido una dosis de la vacuna de Johnson & Johnson.

La vacuna de Johnson & Johnson partía de una eficacia inferior a la de las vacunas de ARNm y mostraba una mayor caída de la eficacia contra las variantes delta y lambda. “La línea de base más baja significa que lo que queda para contrarrestar delta es muy débil”, dijo Moore. “Eso es una preocupación sustancial”.

Muy pocas vacunas se administran en una sola dosis, porque la segunda dosis es necesaria para aumentar los niveles de anticuerpos, señaló Akiko Iwasaki, inmunóloga de la Universidad de Yale. Las personas que fueron inoculadas con la vacuna de Johnson & Johnson “dependen de esa respuesta primaria para mantener niveles altos de anticuerpos, lo cual es difícil, especialmente contra las variantes”.

El refuerzo de la inmunidad con una segunda dosis debería elevar los niveles de anticuerpos lo suficiente como para contrarrestar las variantes, dijo.

Recurrir a una vacuna de ARNm para la segunda dosis, en lugar de otra de Johnson & Johnson, puede ser mejor: varios estudios han demostrado que la combinación de una dosis de la vacuna de AstraZeneca con una dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech o de Moderna estimula la respuesta inmune de forma más eficaz que dos dosis de AstraZeneca.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) ha dicho que “los estadounidenses que han sido completamente vacunados no necesitan una inyección de refuerzo en este momento”, y es poco probable que la agencia cambie sus recomendaciones basándose en los estudios de laboratorio. Pero los nuevos datos deberían llevar a la FDA a revisar sus recomendaciones, dijo Landau: “Espero que lean nuestro artículo y reflexionen”.



JMRS