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Bitcoin usa más electricidad que muchos países, ¿cómo es posible?

2021-09-16

En el futuro próximo, es probable que el consumo de energía para el minado de...

Jon Huang, Claire O'Neill and Hiroko Tabuchi | The New York Times

Las criptomonedas han surgido como una de las inversiones más cautivadoras pero más confusas del mundo. Su valor se dispara. Caen estrepitosamente. Sus seguidores aseguran que cambiarán el mundo al desplazar a las divisas tradicionales como el dólar, la rupia o el rublo. A algunas les pusieron nombres de memes de perros.

Y en el proceso de solo existir, las criptomonedas como el bitcóin, una de las más populares, usan cantidades extraordinarias de electricidad.

En un momento explicaremos cómo funciona eso. Pero primero, consideremos esto: el proceso de crear bitcoines consume alrededor de 96 teravatios-hora de electricidad al año, más de la que usan en Filipinas, una nación de unos 110 millones de personas.

Ese uso, una cantidad cercana a la mitad del uno por ciento de toda la electricidad que consume el mundo, ha aumentado alrededor de diez veces en tan solo los últimos cinco años.

La red Bitcoin usa casi la misma cantidad de electricidad que el estado de Washington en un año.

Y más de una tercera parte de la que se usa en el enfriamiento residencial en Estados Unidos.

Más de siete veces la electricidad de todas las operaciones globales de Google.

Entonces, ¿por qué consumen tanta energía?

Durante mucho tiempo, se había pensado que el dinero era algo que se podía tener en la mano… digamos, el billete de un dólar.

Este tipo de divisas parecían una idea sencilla y brillante. Un gobierno imprime algo de papel y garantiza su valor. Luego, lo intercambiamos entre nosotros por autos, barras de chocolate y calcetines largos. Se lo podemos dar a quien queramos o incluso destruirlo.

En el internet, las cosas se pueden poner más complicadas.

En 2018, una persona o unas personas desconocidas con el nombre de Satoshi Nakamoto publicaron una propuesta para crear un sistema de pagos electrónicos parecido al dinero en efectivo que haría precisamente eso: eliminar al intermediario. Ese es el origen del bitcóin.

Según Nakamoto, los usuarios de bitcoines no iban a tener que confiar en un tercero —un banco, un gobierno o lo que fuera—, porque las transacciones iban a ser administradas en una red descentralizada de usuarios de bitcoines. En otras palabras, ninguna persona ni entidad podría controlarlo. Todas las transacciones con bitcoines iban a estar representadas abiertamente en un libro de contabilidad público que cualquiera podría examinar y los nuevos bitcoines iban a ser creados como una recompensa para los participantes por haber ayudado a administrar este extenso y enorme libro de contabilidad computarizado. No obstante, el suministro final de bitcoines iba a ser limitado. La idea era que con el tiempo el crecimiento en la demanda les iba a dar su valor a los bitcoines.

Este concepto demoró bastante en tomar fuerza.

Sin embargo, en la actualidad, el valor de un solo bitcóin ronda los 45,000 dólares —aunque podría variar mucho para cuando leas esto— y nadie puede impedirte enviárselo a quien quieras (claro está, si se atrapara a la gente comprando drogas ilegales y orquestando ataques con programas de secuestro, dos de los muchos usos desagradables para los que han sido atractivas las criptomonedas, seguirían siendo sujetos a la legislación nacional).

No obstante, da la casualidad de que administrar una moneda digital de ese valor sin una autoridad central requiere mucha energía de cómputo.

1. Comienza con una transacción.

Digamos que quieres comprar algo y pagarlo con bitcoines. La primera parte es rápida y sencilla: abres una cuenta en una bolsa de bitcoines como Coinbase, la cual te permite usar dólares para comprar bitcoines.

Ahora tienes una “cartera digital” con algo de bitcóin en ella. Para gastarlo, simplemente envías bitcóin a la cartera digital de la persona a la que le estés comprando algo. Tan fácil como eso.

No obstante, la red de Bitcoin primero debe validar esa transacción o en realidad cualquier intercambio de bitcoines. En los términos más sencillos, este es el proceso según el cual el vendedor puede estar seguro de que la cantidad de bitcóin que recibe es real.

Esto nos lleva al corazón mismo de todo el sistema de contabilidad de Bitcoin: el mantenimiento del inmenso libro de contabilidad de Bitcoin. Y aquí es donde se consume una gran parte de la energía eléctrica.

2. Comienza un juego de adivinanzas mundial.

En todo el mundo, las empresas y los individuos conocidos como mineros de bitcoines están compitiendo por ser los que validen las transacciones y las ingresen en el libro de contabilidad público de todas las transacciones con bitcoines. En esencia, juegan a las adivinanzas, por medio de computadoras poderosas y hambrientas de energía para vencer a otros. Porque, si tienen éxito, los recompensan con un bitcóin recién creado, el cual, por supuesto, vale mucho dinero.

Esta competencia por bitcoines recién creados se llama “minado”.

Se puede comparar con una lotería o un juego de dados. Un artículo que publicó Braiins, una empresa de minado de bitcoines, ofrece una buena analogía: imagina que estás en un casino y todas las personas que juegan tienen un dado de 500 caras (para ser más precisos, tendría miles de miles de millones de caras, pero eso es difícil de formular). El ganador es la primera persona en sacar un número menor a diez.

Mientras más poder de cómputo tengas, más adivinanzas puedes hacer a mayor velocidad. Por lo tanto, a diferencia del casino, donde solo tienes un dado que lanzar a la velocidad humana, puedes tener muchas computadoras haciendo muchas, pero muchas adivinanzas por segundo.

La red de Bitcoin está diseñada para que el juego de las adivinanzas sea cada vez más difícil a medida que participen más mineros, por lo tanto son muy importantes las computadoras veloces y hambrientas de energía. En específico, la red está diseñada para que a alguien siempre le tome un promedio de 10 minutos ganar una ronda. En la analogía del juego de dados, si más gente se une al juego y empieza a ganar más rápido, el juego se recalibra para hacerlo más difícil. Por ejemplo: ahora tienes que sacar un número menor que cuatro o tienes que sacar exactamente uno.

Por eso los mineros de bitcoines tienen bodegas repletas de computadoras poderosas que van a toda velocidad para adivinar grandes cifras y usan tremendas cantidades de energía en el proceso.

3. El ganador cosecha cientos de miles de dólares en nuevos bitcoines.

El ganador del juego de las adivinanzas valida un “bloque” estándar de transacciones de bitcóin y es recompensado por hacerlo con 6,25 bitcoines recién acuñados, cada uno con un valor de 45,000 dólares. Ahora puedes ver porque a la gente le interesa ir en estampida hacia el minado.

El creciente apetito de energía del bitcóin

En los primeros días del bitcóin, cuando era menos popular y valía menos, cualquiera con una computadora podía minar fácilmente en su casa. Ya no es tan sencillo.

En la actualidad, necesitas máquinas muy especializadas, mucho dinero, un gran espacio y suficiente capacidad de enfriamiento para evitar que se sobrecalienten los equipos que están trabajando de manera constante. Por eso, el minado ocurre en gigantescos centros de datos que son propiedad de empresas o grupos de personas.

De hecho, las operaciones se han consolidado tanto que, ahora, tan solo siete grupos de minado poseen casi el 80 por ciento de toda la energía de cómputo de la red (el objetivo detrás de “acumular” energía de cómputo de esta manera es distribuir el ingreso de manera más equitativa para que los participantes obtengan 10 dólares al día en vez de varios bitcoines cada diez años, por ejemplo).

El minado de bitcoines conlleva más que solo emisiones. Los equipos también se acumulan. Todo el mundo quiere la maquinaria más nueva y veloz, lo cual provoca que haya una alta cantidad de remplazos y un nuevo problema de desechos electrónicos. Alex de Vries, un economista radicado en París, estima que, más o menos cada año y medio, los equipos dedicados al minado usan el doble de energía de cómputo, por lo que las máquinas más viejas se vuelven obsoletas. De acuerdo con sus cálculos, a inicios de 2021, el bitcóin por sí solo generaba más desechos electrónicos que muchos países de tamaño medio.

“Los mineros de bitcoines están ignorando el problema por completo, porque no tienen una solución”, comentó De Vries, quien dirige Digiconomist, un sitio que monitorea la sustentabilidad de las criptomonedas. “Simplemente desechan esas máquinas”.

¿Podría ser un proceso más verde?

¿Y si el bitcóin pudiera ser minado por medio de fuentes de energía renovable, como la eólica, la solar o la hidroeléctrica?

Es complicado saber con exactitud cuánto del minado de los bitcoines recibe su energía de fuentes renovables por la naturaleza misma del bitcóin: una moneda descentralizada cuyos mineros son anónimos en su gran mayoría.

A nivel mundial, los estimados del uso de energías renovables para el minado del bitcóin oscilan entre un 40 por ciento a casi un 75 por ciento. Sin embargo, según los expertos, en general, si se usan energías renovables para impulsar el minado del bitcóin, no estarán disponibles para electrificar una casa, una fábrica ni un auto eléctrico.

¿Se podrían reescribir las reglas para que el funcionamiento del bitcóin requiriera menos energía? Otras criptomonedas menores han promovido un sistema alternativo de contabilidad, en el que el procesamiento de transacciones no se obtiene por medio del trabajo de computadoras, sino comprobando la propiedad de suficientes monedas. Esto sería más eficiente. Sin embargo, no se ha probado a escala y es poco probable que ocurra con el bitcóin porque, entre otras razones, las partes interesadas en el bitcóin tienen un poderoso incentivo financiero para no hacer cambios, pues ya han invertido mucho en el minado.

Algunos gobiernos son tan recelosos del bitcóin como los ambientalistas. Si limitaran el minado, en teoría eso podría reducir la saturación de energía. No obstante, recuerda, esta es una red diseñada para existir sin intermediarios. En lugares como China ya se están creando restricciones en torno al minado, pero los mineros supuestamente se están mudando a Kazajistán, país rico en carbón, y a la red eléctrica de Texas, barata pero problemática.

En el futuro próximo, es probable que el consumo de energía para el minado de bitcoines siga siendo volátil siempre que su precio lo siga siendo.

Aunque el minado de bitcoines tal vez no involucre picos y cascos, tampoco es solo una abstracción digital: está conectado al mundo físico de los combustibles fósiles, las redes eléctricas y las emisiones, así como a la crisis climática que estamos viviendo. Una divisa que se ideó para ser una moneda digital progresista ya ha tenido consecuencias en el mundo real y estas se siguen acumulando.
 



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