Comodí­n al Centro

Camila y el título que sería la cúspide de años de labor para reparar su imagen

2022-02-08

El título de reina consorte elevaría el estatus de Camila, consolidando su papel como...

Por Megan Specia y Saskia Solomon | The New York Times

LONDRES — El título de “reina” ocupa un lugar preponderante en la conciencia pública británica, en especial durante el mandato de la monarca más longeva de la nación, la reina Isabel II.

Por eso, cuando la reina, de 95 años, anunció que su nuera Camila, duquesa de Cornualles y esposa del príncipe Carlos, se convertiría en la reina consorte cuando Carlos ocupe el trono, puso fin a años de especulaciones sobre el futuro estatus de Camila.

El anuncio, que se produjo el sábado en una carta para conmemorar los 70 años de la ascensión de Isabel, podría verse como un sello oficial de aprobación a su enlace, así como un esfuerzo por allanar el camino para el propio viaje del príncipe Carlos al trono, dicen los historiadores y expertos reales.

“En la familia real, y en el Reino Unido, los títulos importan de una manera que a veces es difícil de analizar para los estadounidenses”, dijo Arianne Chernock, profesora asociada de historia en la Universidad de Boston.

En muchos sentidos, la medida puede verse como un esfuerzo para asegurar que al menos un reto desaparezca del camino del príncipe Carlos cuando se avecina la inevitable transición a su papel de monarca.

“Me parece cada vez más claro que cuanto más pueda afirmar que trabaja en la tradición de su madre, llevando a cabo la visión de ella, será mejor para él”, afirmó Chernock.

El título de reina consorte elevaría el estatus de Camila, consolidando su papel como pareja real de Carlos. También significa que tendrá un papel más importante en su coronación y será coronada.

El papel real de Camila ya se ha ampliado desde que ella y el príncipe Carlos se casaron en 2005, pero los observadores reales no sabían cómo sería cuando el príncipe Carlos se convirtiera en rey. Era el segundo matrimonio para ambos, y Camila fue arrastrada por la prensa sensacionalista británica durante años tras conocerse su relación sentimental con Carlos durante su matrimonio con Diana, la princesa de Gales.

Diana murió en un accidente de automóvil en 1997, cinco años después de su separación de Carlos y un año después de su divorcio. Camila estuvo casada anteriormente con Andrew Parker Bowles, pero la pareja se divorció en 1995. En medio de todo el drama de la relación surgieron entrevistas reveladoras y la publicación de la grabación de una llamada intervenida que ofrecía detalles sórdidos sobre la vida privada de Carlos y Camila.

Camila no es la primera esposa de la realeza que se enfrenta al escepticismo público y a la controversia sobre su título. El esposo de la reina Victoria, el príncipe Alberto, tuvo que luchar durante años para ser nombrado consorte debido a la desconfianza que despertaba su origen alemán.

“En el caso de Camila, existe un tipo de desconfianza y escepticismo similar”, dijo Chernock. “En su caso, no se deriva de ser extranjera, obviamente. Simplemente se deriva de la historia de origen de su relación”.

Pero en los casi 17 años transcurridos desde que Camila y Carlos se casaron, han trabajado para cultivar una imagen pública de servicio, estabilidad y discreción.

“Todo ha sido profundamente incómodo —sabemos más de lo que querríamos saber sobre esta pareja— y por eso esto forma parte de una estrategia de rehabilitación muy cuidadosa y a muy largo plazo”, dijo Chernock.

Además de ayudar a reparar la imagen pública de la pareja, el anuncio sobre una reina consorte también señala la plena aceptación de un cónyuge que ha estado divorciado. Todos los hijos de la reina Isabel, excepto uno, están divorciados, por lo que es algo a lo que la familia se ha acostumbrado.

“Podría ser una oportunidad para mostrar una idea más indulgente, más flexible y más moderna de lo que representa la monarquía”, Chernock.

Edward Owens, historiador y autor de The Family Firm: Monarchy, Mass Media and the British Public, 1932-53, dijo que la decisión de la reina de ofrecer a Camila el título de reina consorte sugiere que la corona avanza con los tiempos cuando se trata de personas divorciadas.

Como es muy sabido, la reina no asistió a la boda de Carlos y Camila, ya que encabeza la Iglesia de Inglaterra, que entonces no permitía a los divorciados volver a casarse (ahora sí).

La intervención de la reina, dijo Owens, significa que Camila tiene “el sello real de aprobación”.

“He aquí a la reina, disipando toda duda al dar a conocer de forma muy pública que es su deseo personal que Camila tome este título”, dijo Owens. “Oponerse a la idea que Camila sea nombrada reina ahora es oponerse al deseo personal de la reina, por lo que capitaliza la buena voluntad pública que hay hacia Isabel II”.

A lo largo de los años, los esfuerzos de Camila por servir discretamente al público han contribuido a reforzar su imagen y la de Carlos. Junto con la hija de la reina, la princesa Ana, es vista como uno de los integrantes principales de la familia real más activos, al realizar el trabajo fundamental que apuntala la monarquía, como los actos benéficos y los encuentros con el público.

La percepción pública de Camila ha cambiado notablemente durante su matrimonio con el príncipe Carlos, escribió el historiador Simon Heffer en The Telegraph. “Su éxito no se debe a que haya cambiado como persona para que la gente la admire más”, escribió, “se debe a que la gente ha cambiado su percepción de ella y se ha dado cuenta de que siempre fue una persona muy buena”.

El lunes, en las calles de Londres, muchos de los que hablaban de la futura consorte parecían estar de acuerdo.

“La gente la ha aceptado ahora después de aquel asunto de Diana y todo eso”, dijo Eamon Gunn, de 56 años, que trabaja en el negocio de la música.

“Ella simplemente se mantiene en un segundo plano y no se involucra”, dijo. “Creo que hace un buen trabajo en lo que hace. Solo se ocupa de sus asuntos entre bastidores”.

La cultura popular ha acercado la historia de Camila y Carlos a una nueva generación, con las últimas temporadas de The Crown y películas como Spencer que llevan a las masas versiones ficcionadas de su relación.

Stephanie Martin, de 36 años, guionista y dramaturga, dijo que tanta gente ha visto The Crown que se sienten “bastante involucrados en su historia de amor”. Dijo que se alegraba de ver el nuevo título. “Me apunto”, dijo. “Para mí se trata de una verdadera historia de amor en su conclusión final. Bien por ella”.

Algunos consideraron que era mucho ruido y pocas nueces.

“No me molestaría de ninguna manera”, dijo Oliver Foley, de 43 años, que trabaja como decorador. Foley dijo: “No soy monárquico. Admiro a la reina, pero no pienso en la monarquía a diario”.

Gary Power, de 56 años, artista, dijo que la familia real ha perdido importancia para el pueblo británico.

“Cuando se convirtió en noticia nacional”, dijo, “pensé: ‘¿En serio? ¿Qué más está pasando en el mundo?’”.



Jamileth