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‘La población es más voluminosa’ de Brasil enfrenta la gordofobia y aprueba leyes contra la discriminación

2022-03-01

En el transcurso de los últimos 20 años, la tasa de obesidad en Brasil se ha...

Por Jack Nicas | The New York Times

RECIFE, Brasil — En esta metrópolis costera al noreste de Brasil, las escuelas están comprando escritorios más grandes, los hospitales están adquiriendo camas y máquinas de resonancia magnética más amplias y el histórico teatro del centro ofrece asientos más anchos.

La de Recife es una de las poblaciones con mayor sobrepeso de Brasil. La ciudad también se está convirtiendo con rapidez en uno de los lugares mejor adaptados del mundo a las personas con obesidad.

Esto se debe a que Recife forma parte de un movimiento creciente en el país más grande de América Latina que, según los expertos, en poco tiempo ha convertido a Brasil en el líder mundial en la instauración de protecciones para personas con sobrepeso.

En el transcurso de los últimos 20 años, la tasa de obesidad en Brasil se ha duplicado a más de uno de cada cuatro adultos. Como respuesta, los activistas del país han luchado para que la vida sea menos difícil para los brasileños con sobrepeso, y el éxito de sus esfuerzos destaca como un modelo a seguir a nivel mundial para cambiar no solo las actitudes sociales, sino también las leyes.

Las medidas tomadas en todo el país ahora dan a las personas con sobrepeso acceso a asientos preferenciales en el metro, prioridad en lugares como bancos y, en algunos casos, protección contra la discriminación.

Aquí en Recife, ciudad con una población de 1,6 millones, una ley aprobada el año pasado exige que las escuelas compren escritorios más grandes y capaciten al cuerpo docente sobre la discriminación basada en el peso para que la tomen en cuenta al dar clases. Otra ley creó un día anual para promover los derechos de las personas con sobrepeso.

“A nivel nacional podemos hacer mucho más y, Dios mediante, un día podremos hacerlo a nivel internacional”, dijo Karla Rezende, una activista en Recife que empezó a luchar a favor de las nuevas leyes tras darse cuenta de que los cinturones de seguridad regulares de los aviones no se ajustaban a su cuerpo. “Hay personas gordas en todas partes, y todas sufren”.

Hizo una pausa y luego aclaró: las expectativas culturales en Brasil pueden dificultar mucho la vida de los brasileños con sobrepeso. “La exigencia de tener el cuerpo perfecto, o las curvas perfectas”, mencionó.

Al igual que muchos países, Brasil ha empezado a confrontar el racismo, el sexismo y la homofobia recientemente. Pero en una nación donde el cuerpo suele ser muy importante —pensemos en las cirugías plásticas, las tangas en la playa y un carnaval donde quizá se ven más plumas que ropa— también está surgiendo una conversación nacional sobre cómo trata Brasil a las personas con sobrepeso.

“Gordofobia”, el término en portugués utilizado para referirse a la discriminación por el peso, se ha vuelto una palabra de moda en Brasil. Está en el centro de los acalorados debates de uno de los programas de televisión más vistos del país, la serie de telerrealidad Big Brother, y es el tema principal de algunas publicaciones de cuentas de Instagram y TikTok con millones de seguidores.

La mayor estrella del pop en Brasil, Anitta, ha causado polémica por incluir a mujeres con sobrepeso en sus videos musicales y, en ocasiones, no eliminar su celulitis en la edición. Además, el año pasado, después de que la estrella brasileña de música country Marília Mendonça falleció en un accidente aéreo, algunos periodistas y comentaristas fueron muy criticados por mencionar el peso de la cantante.

En ciertos aspectos, Brasil se está sumando a la tendencia de Estados Unidos y Europa, donde se ha vuelto más común ver a modelos de tallas grandes en las pasarelas. Pero en lo que respecta a las políticas públicas, el movimiento de Brasil ha superado a muchos otros países en muy poco tiempo, según los expertos. El debate en este país pasó de los medios de comunicación a las municipalidades, las legislaturas estatales y el Congreso de Brasil.

En 2015, Brasil amplió una ley federal que tenía 15 años aplicándose para incluir a quienes tienen sobrepeso en las protecciones para las personas con discapacidad, lo cual les da derecho a asientos preferenciales en el transporte público y prioridad en ciertos lugares, como los bancos.

En São Paulo, ahora hay asientos más amplios en el metro para las personas con sobrepeso y, en Río de Janeiro, hay unos cuantos asientos más anchos en el Maracaná, el famoso estadio de fútbol. Hace poco, tres estados brasileños dedicaron el 10 de septiembre a promover los derechos de las personas obesas. Y uno de esos estados, Rondonia, también aprobó una ley en diciembre que garantiza a las personas con sobrepeso “acceso a todos los lugares”, “un trato digno”, y protección contra la “gordofobia”.

“Lo que sucede en Brasil son esfuerzos colectivos como estas iniciativas de legisladores para abordar el problema de una manera que no vemos en otros lugares”, dijo Rebecca Puhl, profesora de la Universidad de Connecticut que hace un monitoreo de dichas leyes. “En EE. UU. y, francamente, en todas partes del mundo, el panorama político es bastante estéril”.

Puhl dijo que desde que Míchigan aprobó una ley en 1976 que protegía de manera formal a las personas de la discriminación por el peso, ha habido pocas políticas relevantes o derivadas de esta en Estados Unidos. Massachusetts está considerando una legislación similar, aunque otra iniciativa similar fracasó en el pasado. La capital de Islandia, Reikiavik, aprobó una ley parecida en 2016. Y en 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la obesidad severa puede invalidar legalmente a las personas, protegiéndolas potencialmente de la discriminación, pero la obesidad por sí sola no garantiza protección.

En los tribunales brasileños, los fallos comenzaron a mencionar la gordofobia en 2014 y han ido en aumento constante desde entonces, según una revisión de dictámenes disponibles realizada por Gorda na Lei (Gorda en la ley), un grupo activista brasileño. En octubre, una jueza le ordenó a un comediante pagar una multa de 1000 dólares por hacer chistes sobre el peso de una bailarina brasileña con sobrepeso. “El acusado sin duda emanaba gordofobia”, declaró la jueza en la sentencia. Se permite la libertad de expresión, agregó la jueza, “pero es deber del Estado proteger a las minorías”.

Sin embargo, la aplicación de la ley aún suele ser insuficiente en Brasil. Rayane Souza, cofundadora de Gorda na Lei, dijo que muchos medios de transporte público seguían siendo inaccesibles a pesar de la ley de 2015. Señaló un incidente reciente en la ciudad costera de Guarapari, donde una mujer con sobrepeso quedó atrapada en el torniquete de un autobús de la ciudad. Los bomberos acudieron para liberar a la mujer mientras otros pasajeros se burlaban, según la difusora de noticias brasileña G1. “Lloro por las noches tan solo de pensar en lo que dijo esa gente”, dijo Rosângela Pereira unos días después en una entrevista con G1.

En 2020, casi el 29 por ciento de los brasileños mayores de 20 años eran obesos, un aumento comparado con el casi 15 por ciento del año 2000, uno de los mayores incrementos de cualquier país en ese periodo, según el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud en la Universidad de Washington. Entre las 10 naciones más pobladas del mundo, solo México, Estados Unidos y Rusia tuvieron tasas de obesidad más altas, de entre el 31 y el 37 por ciento, según los datos.

Claudia Cozer Kalil, endocrinóloga de uno de los mejores hospitales de Brasil en São Paulo, atribuyó el repunte de obesidad en parte a los aumentos salariales que derivaron en una mala alimentación a base de comida rápida y alimentos procesados. Conforme se ha incrementado la obesidad, explicó, también lo han hecho los problemas de salud que se asocian a esta, como la diabetes, la hipertensión y la apnea del sueño. Agregó que el gobierno debería hacer más para atender el problema, como implementar un mejor sistema de etiquetado de alimentos. En Brasil, por ejemplo, las etiquetas de información nutricional no suelen incluir los niveles de azúcar.

Al margen de esto, la médica dijo que apoya las leyes. “La realidad es que la población es más voluminosa”, comentó. “Así que debemos adaptarnos a eso”.

El debate de la “gordofobia” en Brasil deriva, en parte, de la imagen poco realista del cuerpo brasileño en los medios dentro y fuera del país. El impacto psicológico de esa imagen, dijeron los activistas, se puede notar en los esfuerzos de los brasileños por engrosar sus labios y aumentar sus senos, glúteos y músculos —y succionar quirúrgicamente la grasa— a un ritmo mucho más alto que el de la mayoría de los demás países.

En 2019, Brasil lideró el mundo en cirugías plásticas. En 2020, en medio de la pandemia, se registraron 6,1 cirugías plásticas por cada 1000 personas, en comparación con las 4,5 por cada 1000 personas en Estados Unidos, el líder mundial en cirugías plásticas totales ese año, según estadísticas de un grupo de comercio mundial de cirugía plástica Incluso una cirugía plástica de alto riesgo, que consiste en transferir grasa del abdomen a los glúteos, se llama levantamiento de glúteos brasileño.

El tema de un concurso de belleza para hombres y mujeres con sobrepeso realizado en noviembre en Recife fue enfrentarse a la “gordofobia” y desafiar los estereotipos del cuerpo perfecto. En un momento emotivo, los concursantes subieron al escenario mientras unos actores les decían insultos.

Muchos brasileños están de acuerdo en que su cultura celebra a las mujeres con cuerpos muy estilizados más que otros países occidentales. Y una visita a las playas y parques de Brasil te confirmará que hay muchos hombres y mujeres con sobrepeso que se sienten muy cómodos con su cuerpo y no dudan en usar bikinis o sungas, la versión brasileña de un Speedo.

Sin embargo, esas personas no representan a todos los brasileños, dijeron los activistas. Souza dijo que, a pesar de vivir cerca de la costa, no se puso un bikini durante 11 años después de que la llamaran “ballena” en una playa. “Una mujer que se pone un bikini hoy tiene mucho más que ver con la aceptación que tiene de sí misma que con la aceptación social”, dijo.

Carol Stadtler, fundadora de Beauties of the Body, otro grupo activista en Recife, dijo que la integración de las personas con sobrepeso a la sociedad era parte del objetivo del movimiento, pero quizá lo más importante era ayudarles a encajar en la sociedad físicamente, mencionó.

“No solo se trata de ser bello o feo o tener el cuerpo ideal de la mujer brasileña”, dijo, tras asistir al certamen de belleza, en el que dijo que los asientos del teatro dejaron marcas dolorosas en sus piernas. “También se trata de que no cabemos en las sillas”.



Jamileth