Consultorio Médico

¿Quién debe recibir la cuarta vacuna para la covid?

2022-03-18

Sin embargo, los expertos advirtieron que los datos disponibles son todavía preliminares y...

Knvul Sheikh | The New York Times

Los expertos afirman que las personas más vulnerables se beneficiarían de una nueva dosis de refuerzo en breve.

A medida que los recuentos de casos de coronavirus siguen cayendo en picada en Estados Unidos, la inmunidad de las personas también puede estar disminuyendo. Varios estudios han revelado que, aunque las vacunas ARNm de refuerzo han logrado evitar la hospitalización y la muerte, su efectividad contra las infecciones está disminuyendo.

No es de extrañar, por lo tanto, que Moderna solicitara a última hora del jueves a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) una autorización de uso de emergencia para una segunda vacuna de refuerzo para todos los adultos. La solicitud de la empresa se produjo pocos días después de que Pfizer y BioNTech pidieran una autorización de emergencia para un segundo refuerzo de su vacuna contra el coronavirus para personas de 65 años o más.

Moderna dijo que su solicitud, mucho más amplia, daría a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, así como a los proveedores de atención médica, más flexibilidad para determinar quién se beneficiaría más de recibir una vacuna de refuerzo adicional y cuándo.

Los científicos y los médicos están muy divididos al respecto. “No creo que todo el mundo deba recibir otra vacuna de refuerzo ahora mismo”, dijo Yvonne Maldonado, médica especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Stanford. “Pero no veo ninguna razón por la que no debamos empezar a revisar los datos disponibles”.

¿Quién puede recibir actualmente una cuarta dosis de la vacuna?

A partir de ahora, las únicas personas autorizadas para una cuarta dosis son las que tienen el sistema inmunitario debilitado. Esto incluye a los adolescentes y adultos que han sido sometidos a trasplantes de órganos o de células madre, que están siendo sometidos a quimioterapia por cáncer, que tienen un VIH avanzado o no tratado o que están tomando medicamentos inmunosupresores.

Es difícil predecir cuándo —o si— la FDA podría autorizar un segundo refuerzo (o una cuarta dosis) para todos los adultos. Se espera que la agencia convoque un comité consultivo el próximo mes para debatir la cuestión. Y aunque los expertos dicen que es razonable que el comité se mueva rápidamente en la solicitud de Pfizer para los adultos mayores, no está claro si la solicitud más amplia de Moderna tendrá luz verde.

“Sabemos que las personas mayores de 65 años, incluso cuando están vacunadas, tienen un mayor riesgo de morir que las personas menores de 65 años”, dijo Carlos del Río, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Emory. “Eso se reduce significativamente si la gente toma un refuerzo”.

Una de las razones por las que los adultos mayores pueden beneficiarse de una vacuna de refuerzo adicional es que, a medida que el sistema inmunitario envejece, tiende a debilitarse y no produce la misma cantidad o calidad de anticuerpos que cuando era más joven. Además, los adultos mayores suelen tener otras afecciones médicas que ocupan la atención del organismo, lo que los expone a un mayor riesgo de padecer enfermedades graves, según Christian Gaebler, investigador de inmunología de la Universidad Rockefeller de Nueva York. “La diabetes, la hipertensión, la obesidad y la enfermedad renal crónica son factores de riesgo de covid grave”, dijo. “Y sabemos que suelen manifestarse en edades avanzadas”.

En su justificación para conseguir segundas dosis de refuerzo para las personas de 65 años o más, Pfizer y BioNTech se basaron en gran medida en las pruebas de dos estudios realizados en Israel que sugerían que las personas que habían recibido cuartas vacunas eran menos propensas a infectarse con el virus en comparación con las que habían recibido tres dosis.

En un estudio, publicado en un servidor de preimpresión en febrero, los científicos revisaron los registros sanitarios de alrededor de 1,1 millones de personas mayores de 60 años que habían recibido una cuarta dosis y los compararon con los que habían recibido solo tres dosis. Descubrieron que la tasa de infecciones confirmadas, así como la de enfermedades graves, era menor en las personas que habían recibido la cuarta dosis.

El segundo estudio, publicado el miércoles en The New England Journal of Medicine, examinó a trabajadores de la salud israelíes de todas las edades y descubrió que tanto la cuarta dosis de Pfizer como la de Moderna reforzaban los niveles de anticuerpos, aunque no eran muy buenas para prevenir la infección.

Sin embargo, los expertos advirtieron que los datos disponibles son todavía preliminares y no han demostrado cuánto duran los beneficios de una cuarta dosis.

Si se autorizan las vacunas para las personas mayores, ¿cómo deben programar el momento de aplicarlas?

Los expertos que realizan el seguimiento de la COVID-19 tienen cuidado de no dar consejos específicos sobre cuándo recibir una cuarta dosis cuando los datos de seguridad y eficacia son todavía limitados.

Por ejemplo, si hay una nueva oleada a la vuelta de la esquina, los ancianos podrían beneficiarse de recibir una dosis adicional en cuanto se autorice. Pero si la próxima oleada no se produce hasta el verano o incluso el otoño, recibir una dosis de refuerzo ahora podría ser contraproducente porque la inmunidad de los receptores podría empezar a disminuir en el momento en que más necesitan la protección. Las vacunas actuales se basan en la cepa original del coronavirus, por lo que recibir una dosis de refuerzo ahora también puede hacer poco para proteger contra futuras variantes.

“Sería estupendo que supiéramos exactamente cuándo va a ser la próxima oleada para poder vacunar a la gente de antemano”, dijo Amy Sherman, médica especialista en enfermedades infecciosas del Brigham and Women’s Hospital de Boston. “Pero creo que no estamos en el punto en el que conocemos una estacionalidad clara o conocemos el ritmo y la dinámica exacta de la covid y sus nuevas variantes”.

Dicho esto, si se autoriza una cuarta vacuna para los adultos de más de 65 años, y ya han pasado varios meses desde que recibieron su primer refuerzo, “yo empezaría a pensar si necesito un refuerzo ahora”, dijo Del Río.

¿Qué significa esto para los demás?

Para las personas menores de 65 años, que por lo demás están sanas, la mayoría de los expertos coinciden en que tres dosis son probablemente suficientes por ahora. Las personas de entre 20 y 30 años que ya han recibido tres inyecciones de la vacuna, por ejemplo, solo verán beneficios marginales en la protección de una inyección adicional, dijo Gaebler.

“Puede que una cuarta dosis resulte aconsejable”, dijo, “pero en este momento creo que hay que centrarse en la administración de la tercera dosis”.

Del Rio está de acuerdo. “Me preocupan más los millones de estadounidenses que no están vacunados o que nada más lo están parcialmente”, dijo. “Ahí, para mí, es donde tenemos que poner nuestro mayor foco de atención”. Conseguir que más personas se vacunen, tanto a nivel nacional como mundial, podría tener un mayor efecto en la reducción de la transmisión del virus y en la disminución de nuevas variantes para que todo el mundo pueda volver a la vida normal, dijo del Río.

Y existe la esperanza de que haya mejores vacunas y tratamientos en camino. Pfizer y Moderna están probando nuevas versiones del refuerzo para la covid específicas para la variante ómicron. Y otros investigadores están estudiando vacunas que refuerzan la inmunidad de la mucosa de la nariz, así como inyecciones basadas en proteínas que podrían proteger mejor contra el coronavirus en el futuro.

“Tenemos que pensar cuidadosamente en nuestras estrategias de vacunación”, dijo Sherman. “Tenemos que reflexionar como sociedad en cuál es nuestro objetivo con los refuerzos y las vacunas repetidas, porque ninguna de nuestras vacunas existentes previene completamente la transmisión o previene toda la enfermedad. Así que, ¿en qué punto nos sentimos cómodos con una infección asintomática o leve en la población y al mismo tiempo somos capaces de proteger a aquellos que son vulnerables?”.



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