Agropecuaria

La guerra en Ucrania avanza y el aceite de girasol ‘se esfuma’

2022-05-05

Antes de la guerra, Ucrania era el mayor exportador de aceite de girasol en el mundo. Ahora, el...

Por Christine Hauser | The New York Times

Primero el coronavirus, luego la guerra. Así como la pandemia causó escasez de artículos esenciales, la invasión de Rusia a Ucrania ha interrumpido suministros alimentarios importantes, lo cual ha provocado que aumenten los precios de productos básicos como el aceite de cocina en supermercados de todo el mundo.

Antes de la guerra, Ucrania era el mayor exportador de aceite de girasol en el mundo. Ahora, el conflicto ha paralizado las cosechas y dejado a muchos países con existencias limitadas de aceite comestible a precios altísimos, con lo que se ha agravado la crisis alimentaria en África oriental y se han originado restricciones de exportación en Indonesia. Algunos consumidores, más recientemente en el Reino Unido, deben limitar sus compras de aceites de cocina mientras los supermercados y restaurantes se adaptan al alza de costos.

“Las cadenas de suministro, de por sí alteradas por la COVID-19, se han visto aún más afectadas por la guerra en Ucrania, lo cual provoca escasez de algunos ingredientes como el aceite de girasol y eleva el precio de los ingredientes sustitutos”, señaló Kate Halliwell, directora científica de la Federación de Alimentos y Bebidas, que representa al mayor sector manufacturero del Reino Unido.

“Los fabricantes están haciendo todo lo posible para que los costos no suban, pero es inevitable que los consumidores lo resientan”, advirtió.

Tom Holder, portavoz de la Asociación de Minoristas Británicos, declaró que las tiendas minoristas impusieron límites a los consumidores después de que la guerra interrumpió los suministros.

Algunas cadenas de supermercado en España, Grecia, Turquía, Bélgica y otros países han limitado las compras de aceite de girasol y, en ocasiones han descrito la decisión como cautelar ante la demanda intensificada, según los medios locales. En Tesco, una importante cadena británica de tiendas minoristas, los clientes pueden comprar un máximo de tres botellas de aceite comestible, “para que todos puedan tener lo que necesitan”, como reza un cartel pegado en un estante.

El granero de Europa

La invasión rusa en Ucrania ha devastado ciudades, hogares, hospitales y escuelas, así como la agricultura de ese país, pues ha coartado las cosechas y destruido los silos y cultivos en una región conocida como el granero de Europa. En conjunto, Ucrania y Rusia constituían alrededor del 75 por ciento de la producción de aceite de semilla de girasol, un aceite de cocina fundamental en muchas partes del mundo.

Sin embargo, la siembra, la producción y el comercio se han reducido y los precios de las materias primas han aumentado de manera considerable, según declaró en abril la Organización Mundial del Comercio. La agencia de alimentos de las Naciones Unidas reportó alzas importantes en los precios de los aceites vegetales a causa de la guerra y la sequía continua en lugares como Brasil y Argentina.

Los propietarios de negocios en el Reino Unido aún no se han decidido a trasladar estos costos a los consumidores, por lo que se han movilizado para encontrar aceites alternativos a medida que se elevan los precios.

Harry Niazi, dueño del restaurante londinense Famous Olley’s Fish Experience, dijo que el precio de una garrafa de 20 litros de aceite de girasol se ha disparado de 22 libras, o 29 dólares, hasta las 42,50 libras, unos 55 dólares. “Da mucho, mucho miedo, y no sé cómo va a resolverlo la industria del pescado y las papas fritas. Realmente no lo sé”, dijo a The Associated Press.

En el Reino Unido, que importaba el 83 por ciento de su aceite de girasol de Ucrania, se les pide a los compradores moderación y flexibilidad. Al igual que Tesco, el supermercado Morrisons introdujo un límite de dos botellas por cliente. Otra cadena de supermercados, Waitrose, está trabajando con los proveedores para aumentar sus pedidos de otros aceites.

La disrupción fue tan inquietante que, en marzo, las agencias de normas alimentarias del Reino Unido declararon que los fabricantes estaban remplazando los aceites de cocina por aceite de colza con tanta “urgencia” que algunos no habían logrado cambiar las etiquetas a tiempo.

Eso instó a Emily Miles, directora ejecutiva de la Agencia de Normas Alimentarias, que cubre a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, a asegurarles a los consumidores que el riesgo de que el aceite de colza provoque reacciones alérgicas es “muy bajo” y que están trabajando para garantizar que los alimentos preparados con aceite de girasol, como el pescado empanizado, los vegetales congelados y las papas fritas, sigan a la venta.

“Los negocios de alimentos están informando que el suministro de aceite de girasol en el Reino Unido tal vez se agote en unas pocas semanas, pues algunos negocios ya están enfrentando dificultades graves”, declaró la agencia en un comunicado.

Las empresas también han tratado de ajustarse con lo que está disponible, por lo que han reformulado recetas con aceites de palma o soya. El aceite de colza, que en gran medida se destina al mercado del biodiésel, se ha redirigido al uso alimentario, de acuerdo con un informe en marzo de Fediol, un grupo europeo de la industria.

El gasto en aceite de girasol, la opción más popular para freír alimentos en el Reino Unido, y en aceite vegetal, aumentó un 27 por ciento y un 40 por ciento, respectivamente, en comparación con el mismo periodo en 2021, según cifras compartidas por Kantar, una firma británica que estudia el comportamiento del consumidor.

Fraser McKevitt, analista de Kantar, afirmó que los consumidores, se abastecieron antes de que los supermercados comenzaran a implementar restricciones en abril, a sabiendas de que podría haber escasez y alza de precios.

Alejamiento del aceite de girasol

Halliwell dijo que una cuarta parte del aceite de girasol en el mercado global se ha “esfumado” tras las sanciones impuestas a Rusia que desconectaron a sus industrias de muchos mercados. Otro factor que genera incertidumbre es la cantidad de semillas de girasol plantadas en Ucrania y la cantidad de cosecha que puede llegar a los mercados, explicó.

En Estados Unidos, la guerra ha ejercido más presión sobre los productores nacionales de soya que intentan compensar los déficits, indicó Robb MacKie, presidente de la American Bakers Association, un grupo de la industria de la panadería.

“Dos de los tres principales mercados de exportación de aceites vegetales comestibles utilizados por los panaderos se encuentran en un estado de total inestabilidad… el aceite de girasol de Ucrania y el aceite de palma de Indonesia”, afirmó, e hizo un llamado al gobierno federal para que convierta las existencias de aceite de soya en alimento en vez de desviarlas a la producción de biodiésel.

“La disrupción de este ingrediente ubicuo causará aún más estragos en el sistema alimentario de Estados Unidos”, sentenció.

Además, el aumento de los precios “va a exacerbar el complicado ambiente de costos que las empresas estadounidenses vienen enfrentando desde el año pasado”, comentó Katie Denis, portavoz de la Consumer Brands Association, en un informe de abril.

Otros países también están en apuros: el año pasado, los principales mercados de exportación de Ucrania incluían a la India, China, Medio Oriente, el norte de África, y la Unión Europea, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Rema 1000, una cadena noruega de supermercados, está considerando reanudar la venta de aceite de palma, que había prohibido por motivos ambientales, y su filial danesa ha limitado las compras a tres botellas de aceite por cliente.

Pero ese enfoque podría agravarse frente a una prohibición indonesia a las exportaciones de aceite de palma, a la escasez global relacionada con las condiciones climáticas y a la contracción del mercado por la guerra, según un informe publicado el 27 de abril por Oil World, un grupo analista de la industria.

En Noruega, Christopher Harlem, director ejecutivo del importador Harlem Food, dijo que algunas empresas europeas estaban satisfaciendo la demanda —por ahora— recurriendo a sus reservas de aceite de girasol.

“En algún momento, no llegará más aceite a los almacenes”, dijo. “No puedo conseguir ningún aceite de girasol en este momento, no en un volumen que importe”.

Y añadió: “Creo que tenemos que afrontar que se avecina una escasez, sin duda, y empezar a pensar en la adaptación y las sustituciones”.



Jamileth