Del Dicho al Hecho

En el Día de la Victoria, Putin ofreció un discurso calculado

2022-05-09

“¡No tengan miedo!”, decía el artículo, publicado brevemente en el...

Anton Troianovski | The New York Times

Algunos analistas habían previsto que el presidente de Rusia anunciaría una intensificación de la guerra. Pero su mensaje, dirigido a los rusos de a pie, tuvo un tono moderado.

No hubo ninguna proclamación de victoria ni de “misión cumplida”, ni tampoco la promesa de que la lucha en Ucrania terminaría pronto. Pero tampoco hubo llamamientos a nuevos sacrificios o a la movilización, ni amenazas de ataque nuclear, ni pronunciamientos tajantes sobre la guerra existencial de Rusia con Occidente.

En lugar de eso, el presidente Vladimir Putin se plantó en la Plaza Roja de Moscú el lunes, en la festividad secular más importante de Rusia, y transmitió un mensaje para el público ruso en general: que podían seguir viviendo sus vidas. Los militares seguirían luchando para librar a Ucrania —en su falso relato—, de “torturadores, escuadrones de la muerte y nazis”, pero Putin no hizo ningún nuevo intento de preparar a su pueblo para un conflicto más amplio.

El tono calculado muestra que, aunque algunos funcionarios occidentales predijeron que Putin aprovecharía la festividad del 9 de mayo para redoblar la guerra, sigue cauto a la hora de exigir demasiado a los rusos de a pie. De hecho, el único anuncio político que hizo Putin en su discurso fue uno destinado a mitigar el dolor causado directamente por la guerra: firmó un decreto para proporcionar ayuda adicional a los hijos de los soldados muertos y heridos.

“Ha desarrollado un cierto sentido de lo que es y no es posible”, dijo Gleb O. Pavlovsky, un asesor cercano a Putin que en 2011 cayó en desgracia, al explicar por qué el líder ruso no parece dispuesto a ordenar una movilización masiva. “Él entiende que no hay propaganda capaz, por sí sola, de obligar a alguien a morir”.

Funcionarios occidentales y ucranianos habían especulado que Putin podría utilizar la pompa marcial de la fiesta del 9 de mayo para declarar que Rusia se encuentra en estado de guerra y ampliar el reclutamiento militar, lo que le permitiría aumentar sus fuerzas que están mermadas y han experimentado tantas dificultades en el campo de batalla.

Pero en lugar de preparar a la sociedad para más sacrificios, Putin pronunció lo que fue, en muchos sentidos, un discurso moderado en comparación con la ardiente retórica que ha desplegado en otras ocasiones en los últimos dos meses; también fue el discurso, de todas sus recientes apariciones, que el pueblo ruso tenía más probabilidades de ver, ya que se produjo durante el desfile televisado por el Día de la Victoria. Se trata del evento anual más importante del Estado ruso, una celebración de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Algunos analistas afirman que, aunque las encuestas muestran que existe un amplio apoyo a la guerra en Rusia, parece que en el Kremlin hay preocupación de que este apoyo no sea profundo. Pavlovsky dijo que el presidente parece querer evitar que se dañe aún más el acuerdo tácito con el pueblo ruso que él mismo forjó tras llegar al poder: los rusos de a pie se mantienen al margen de la política, y el Kremlin les deja vivir su vida.

De hecho, aunque más de 15,000 rusos fueron detenidos en las protestas contra la guerra en las primeras semanas, la gran mayoría permaneció en silencio, aunque se opusiera a ella. Y aunque las sanciones occidentales han afectado a la economía rusa, esta no se ha hundido, lo que ha permitido a mucha gente seguir viviendo en gran medida como antes de la invasión del 24 de febrero.

La encuestadora independiente Levada descubrió el mes pasado que el 39 por ciento de los rusos prestaba poca o ninguna atención a lo que el Kremlin llama la “operación militar especial” en Ucrania. Putin, al parecer interesado en limitar el escrutinio de los padres preocupados, prometió al principio de la guerra que los reclutas —los jóvenes rusos deben cumplir un año de servicio militar— no serían enviados a la batalla. Después de que muchos fueran enviados, Putin ordenó una investigación.

Una movilización masiva de la población rusa, o un cambio a una economía de guerra, socavaría ese equilibrio, al llevar la realidad de la guerra a muchos más hogares.

“Podría resultar que la gente está preparada para apoyar la guerra mientras está sentada en casa frente a la TV, como se dice, pero que no está para nada lista para ir a pelear”, dijo Pavlovsky. “Esa es la postura central que Putin entiende y trata de no tocar”.

La coreografía del propio desfile parecía dirigida a ser confortablemente familiar; las tropas y los vehículos marcharon y rodaron por la Plaza Roja como en años anteriores y no mostraron el símbolo de la “Z” que ha llegado a representar el apoyo a la guerra de Ucrania.

Incluso durante las celebraciones del lunes, en Rusia siguieron apareciendo destellos de malestar. OVD-Info, un grupo de derechos, reportó la detención de manifestantes dispersos por todo el país, incluida la de un hombre que colocó una caja de chocolates en una banca en el centro de Moscú junto a un cartel escrito a mano que decía: “Toma un dulce si estás en contra de la guerra”.

En el acto de protesta más dramático, dos periodistas rusos de un sitio web de noticias favorable al Kremlin llenaron súbitamente su página de inicio con artículos contra la guerra, uno de los cuales declaraba que “Putin debe irse”.

“¡No tengan miedo!”, decía el artículo, publicado brevemente en el sitio web Lenta.ru. “¡No se queden callados! ¡Resistan! No están solos, ¡somos muchos! El futuro es nuestro”.

En su discurso, Putin retomó viejos argumentos: que la invasión era la “única decisión correcta” porque, según afirmó falsamente, Ucrania estaba planeando una “invasión punitiva” de su territorio controlado por Rusia, y porque la OTAN estaba acumulando tropas cerca de las fronteras rusas.

Pero algunos analistas advirtieron que, aunque Putin desafiara el lunes algunas expectativas occidentales de escalada, en las próximas semanas, la amenaza seguía siendo elevada. Tatiana Stanovaya, que ha estudiado durante mucho tiempo a Putin y fundó la empresa de análisis político R. Politik, con sede en Francia, dijo que es probable que el presidente ruso simplemente viera el desfile del Día de la Victoria como el momento y el lugar equivocados para señalar una escalada, especialmente porque muchos rusos todavía estaban disfrutando del período de vacaciones tradicional de principios de mayo.

Dijo que el mayor peligro residía en la frustración de Putin por las entregas de armas de Occidente a Ucrania, y que podría emplear el vasto arsenal nuclear de Rusia para disuadirlo, al detonar una sola arma con efecto demostrativo. En el relato de Putin, Occidente está incitando a Ucrania a la resistencia con el fin de debilitar a Rusia; a finales del mes pasado, Putin advirtió que los países que “crean una amenaza estratégica para Rusia” podrían esperar “ataques de represalia” que serían “rápidos como un relámpago”.

“A su entender, los problemas a los que se enfrenta Rusia en Ucrania ahora mismo no se deben a la falta de fuerzas, sino a que Occidente está armando a Ucrania”, dijo Stanovaya. “Está en guerra con Occidente, así que tiene que mostrar a Occidente que debe retirarse. Y tiene que hacerlo de una manera que realmente asuste a todo el mundo”.

De hecho, Putin reservó su lenguaje más duro en el discurso del lunes para Estados Unidos. Fueron Estados Unidos y sus “secuaces” quienes estaban utilizando a los “neonazis” ucranianos para amenazar a Rusia, dijo, lo que lo obligó a comenzar la guerra. Y fue Estados Unidos, dijo, quien estaba “humillando” al mundo tras la caída de la Unión Soviética al proclamar su “excepcionalismo”.

“Sin una retirada de Occidente, no hay forma de que Putin gane la guerra ahora”, dijo Stanovaya.
 



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