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Enrique, Meghan y Oprah: aquí hay más de lo que necesitas saber

2021-03-07

En televisión en Estados Unidos se transmitirá el domingo 7 de marzo a las 8 p. m.,...

Caity Weaver, Elizabeth Paton, The New York Times

El domingo, la cadena CBS emitirá una entrevista de dos horas entre la majestuosa figura insigne de las ceremonias de Estados Unidos, Oprah Winfrey, y dos integrantes de la familia real británica que no ejercen sus títulos. Esto es lo que no necesitas saber, pero tal vez de todas formas te importa:

¿Dónde puedo ver la entrevista de Enrique, Meghan y Oprah?

En televisión en Estados Unidos se transmitirá el domingo 7 de marzo a las 8 p. m., hora del este en la cadena CBS. En el Reino Unido se va a transmitir el lunes 8 de marzo a las 9 p. m. por la cadena ITV.

En los países de Latinoamérica podrá verse a través de la plataforma Paramount+ a las 7 p. m. del domingo hora de México, Guatemala y Costa Rica; 8 p. m. hora de Colombia, Perú y Puerto Rico; en República Dominicana y Venezuela a las 9 p. m.; en España serán las 2 a. m. del lunes 8 de marzo.

¿Cómo consiguió la exclusiva Oprah?

Del mismo modo que superó la pobreza de su infancia en la Misisipi rural para convertirse en la primera multimillonaria negra del mundo: tiempo, esfuerzo y un exceso de carisma. En un segmento que se difundió el viernes, Oprah recuerda que en “febrero o marzo” llamó por primera vez a Meghan para proponerle una entrevista. Según The Times of London, ambas se reunieron en persona ese marzo cuando Oprah “se encontraba en Londres”, como cualquiera, “y fue invitada por Meghan a reunirse con ella en el Palacio de Kensington”, como cualquiera.

En abril, Oprah invitó a la madre de Meghan, Doria Ragland, a su casa para almorzar y hacer yoga. Unos dos meses de conocerla le valieron a Oprah una invitación a la boda de Meghan y Enrique.

Días después de que la pareja dio a conocer su intención de “dar un paso atrás” como integrantes sénior de la realeza, Oprah emitió un comunicado desmintiendo los rumores de que ella fue quien les aconsejó tomar esa decisión. Al final, Meghan y Enrique se mudaron tan cerca de la propiedad de Oprah en Montecito, California, como para que pueda decirse que son vecinos. De hecho, así fue como Oprah se refirió a Meghan en una publicación de diciembre en Instagram en la que promocionaba una marca de latte en la que Meghan había invertido hace poco.

¿Será distinto a la entrevista de Enrique con James Corden la semana pasada?

Enrique habló de su nueva vida familiar en California, acusó a la prensa de “destruir” su salud mental y describió cómo él y Meghan habían enfrentado “un ambiente muy difícil” cuando decidieron dejar su empleo como integrantes de la realeza y abandonar el Reino Unido mientras tomaba té en un paseo en un bus con el techo al descubierto. También reveló la primera palabra de Archie (cocodrilo).

¿Fue un entremés previo domingo? ¿O le robaba parte de la gran exclusiva a Oprah?

La entrevista de Oprah tiene lugar en lo que parece ser el Jardín del Edén o, tal vez, los terrenos de alguna exuberante propiedad de Montecito. Otra diferencia es que esta entrevista la llevará a cabo alguien cuyo trabajo fílmico ha sido nominado a los Premios de la Academia.

¿Pero no abandonaron la familia real para disfrutar de su privacidad?

Después de anunciar su decisión de “dar un paso atrás como integrantes sénior de la familia real”, Meghan y Enrique han batallado para combatir la interpretación muy generalizada de que buscaban convertirse en ciudadanos alejados de la vida pública. Pero, según sus comunicados oficiales, su intención era crear para sí nuevos papeles “dentro” de la institución mientras seguían realizando algunos deberes oficiales.

En su entrevista con James Corden, Harry insistió, “nunca fue cuestión de irse. Fue dar un paso atrás más que un paso al costado”.

Y en cuanto a la avalancha de relaciones públicas más reciente: nadie sabe por qué ahora. El mes pasado la pareja dijo que no volverían a ser integrantes en funciones de la realeza. Puede ser que este haya sido el plan original de su debut estadounidense pero que el coronavirus les haya interrumpido el calendario.

La familia real está movidita ahora

Bastante. El esposo de la reina Isabel, el príncipe Felipe (abuelo de Enrique), tiene 99 años y ha estado hospitalizado desde hace más de dos semanas luego de no sentirse bien.

El hijo de en medio de la reina, el príncipe Andrés, sigue exiliado de sus deberes públicos años después de verse inmiscuido en la controversia de supuesto tráfico sexual de Jeffrey Epstein. Se ha reportado que hasta ahora que Andrés, quien ha declinado el pedido de las autoridades estadounidenses de entrevistarlo, no tendrá permitido unirse al resto de la familia real en el balcón del Palacio de Buckingham en el desfile del cumpleaños de la reina próximamente.

Y hace poco la revista Good Housekeeping informó que la duquesa de Cambridge vistió un “pantiblusa muy a la moda” para la más reciente videollamada que hizo con el príncipe Guillermo.

Ya, ¿y qué tiene que ver el Times de Londres?

Esta semana, el Times de Londres publicó un artículo que decía que Meghan enfrentaba una denuncia de acoso cuando trabajaba en la realeza (se insinuaba, con menos detalles, que Enrique había tenido mal comportamiento). También daba a entender que Meghan había llevado un par de aretes, un regalo de bodas del príncipe saudí Mohammed bin Salman poco después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. No es necesario decir que este informe no fue muy bien recibido en Montecito.

¿Qué quieren decir con ‘acoso’?

La mayor parte de las citas del artículo del Times se atribuyen a fuentes anónimas que describieron los efectos del supuesto comportamiento de la pareja sin identificar incidentes en particular.

“Tuve experiencias desagradables con ella. Definitivamente diría que fui humillada”, dijo una integrante del personal.

“Hubo jóvenes que quedaron destrozadas por su comportamiento”, dijo otra fuente.

El diario también reportó que Meghan “niega el bullying” y que sus abogados “indicaron que un individuo se marchó luego de que se encontró mala conducta”, algo que el periódico “no pudo corroborar”.

Pero los tabloides británicos son poco confiables, ¿no?

Aunque durante años se han difundido reportes similares ocasionalmente en los tabloides británicos, The Times of London tiene reputación de ser el diario de referencia en el Reino Unido, más como el Philadelphia Inquirer que el National Enquirer.

¿Hay héroes en esta historia?

No, solo hay víctimas y villanos. Quién es quién depende qué versión de eventos creas. Una fuente anónima se refirió al descontento de Meghan y Enrique con el funcionamiento interno del palacio al vapulear los supuestos fallos del mismo: “La institución solo protegía constantemente a Meghan. Todos los hombres en trajes grises a los que ella odia tienen que rendir cuentas porque no hicieron nada para proteger a la gente”.

¿Cómo respondieron Meghan y Enrique?

Con furia. Los abogados de la pareja acusaron directamente a la familia real y a su personal de malicia y engaño al decir que The Times of London estaba siendo utilizado por el Palacio de Buckingham para vender un relato totalmente falso”.

A través de un vocero, Meghan y Enrique denunciaron las historias como “acusaciones distorsionadas de varios años” empaquetadas como parte de una “campaña de desprestigio” que intentaba dañar su reputación antes de la entrevista con Oprah.

¿Y qué dijo el Palacio de Buckingham?

Después de publicadas las acusaciones, el Palacio de Buckingham ha emitido un comunicado expresando preocupación y en el que anuncia planes muy vagos para investigar el asunto:

“En consecuencia, nuestro equipo de recursos humanos investigará las circunstancias descritas en el artículo. Los miembros del personal involucrados en ese momento, incluidos aquellos que han dejado el palacio, serán invitados a participar para ver si hay lecciones por aprender”.

No es de extrañar que haya quienes están molestos por el hecho de que la reina tiene un hijo al que el FBI quiere cuestionar por sus asociaciones con un pedófilo convicto pero el palacio va a lanzar una investigación más bien por la conducta de Meghan.

Hablemos de los aretes

Meghan recibió un par de aretes de diamantes como obsequio oficial de bodas de parte de la familia real saudí.

De acuerdo al artículo del Time of London, cuando se puso los aretes para una cena formal en una gira real por Fiji en octubre de 2018, a la prensa se le dijo que eran “prestados”, pero el personal no dio más información. La cena tuvo lugar tres semanas después de que Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí en Estambul. Una fuente en la nota asegura que el personal de palacio le aconsejó a Meghan no llevar las joyas luego de que se las puso por segunda vez.

Los abogados de la duquesa insistieron que en el momento de la cena, no tenía noción de la especulación de que el príncipe heredero estaba involucrado en el asesinato del periodista.

Una fuente en el artículo del Times asegura que el personal reconoció las joyas después de que aparecieron en imágenes de la cena pero “tomaron la decisión de no encarar a Meghan y Enrique al respecto, por miedo a su reacción”.

¿No se supone que todas las joyas de la corona son de dudosa procedencia?

No todas, pero una cantidad incómoda de ellas tienen un pasado oscuro y sangriento. Un ejemplo es el deslumbrante diamante Koh-i-Noor, tomado de un niño rey de 10 años en la India por la Compañía Británica de las Indias Orientales en 1849 después de que los colonos encarcelaran a su madre para que pudiera dárselo a la reina Victoria.

¿Qué opinan los británicos de todo este escándalo mediático?

A principios de la semana, el país se quedó boquiabierto por el momento que los Sussex eligieron para sacar entrevistas televisadas, cuando el príncipe Felipe está gravemente enfermo en el hospital.

Pero luego llegó la descarada bomba de la nota en The Times of London. Y el déjà vu de ver al mismo elenco tan blanco, tan de la mediana edad, tan masculino de personalidades mediáticas británicas prestas para “defender el honor de la familia real” al atacar a una mujer embarazada que en repetidas ocasiones ha sido víctima de columnas racistas a lo largo de los años.

Ir contra Meghan de este modo, ahora por aretes y en la misma frase llamarla bully otra vez, francamente se siente un poco como una medida desesperada, francamente. Tampoco deja muy bien parada frente al mundo a la “isla de la peste” justo cuando le vendría bien un poco de prensa positiva.

Como bien dijo Marina Hyde en The Guardian: “Por desgracia, no importa cuán ridículo resulte lo que Meghan y Enrique hagan —y con frecuencia son ridículos— nunca será ni una centésima parte del ridículo comportamiento de los que echan espuma por la boca al respecto”.



JMRS