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Cómo la estrategia de compromisarios falsos de Trump se convirtió en un "plan corrupto"

2023-08-04

La decisión se tomó a pesar de no había un litigio pendiente en nombre de...

 

WASHINGTON (AP) — El papel que listas falsas de votantes colegiados desempeñaron en el intento desesperado de Donald Trump de aferrarse al poder tras su derrota en los comicios de 2020 se encuentra en el centro de una imputación de cuatro cargos contra el expresidente dada a conocer el martes.

El tercer caso penal contra Trump detalla, entre otros cargos, lo que los fiscales dicen fue un intento masivo durante meses para “debilitar, obstruir y hacer fracasar” el proceso federal para certificar los resultados de unas eleciones presidenciales, el cual culminó con el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021.

La imputación de 45 páginas afirma que, cuando Trump no pudo convencer a funcionarios estatales para que inclinaran ilegalmente las elecciones a su favor, él y sus aliados republicanos comenzaron a reclutar una lista de compromisarios falsos en siete estados muy disputados —Arizona, Georgia, Michigan, Nuevo México, Nevada, Pensilvania y Wisconsin— con el fin de que firmaran falsamente certificados en los que se afirmara que él, no el demócrata Joe Biden, había ganado en sus estados.

Aunque a la larga los legisladores ignoraron dichos certificados, fiscales federales dicen que todo ello formó parte de “un plan corrupto para socavar las funciones del gobierno federal al impedir que los votos de los votantes colegiados que sufragaron por Biden fuesen contados y certificados”.

Aquí presentamos un vistazo más profundo a la forma en que el plan se desenvolvió, según la imputación:

DE “ESTRATEGIA JURÍDICA” A “PLAN CORRUPTO”

El plan para el uso de compromisarios falsos comenzó en Wisconsin, alegan los fiscales, con un memorándum de Kenneth Chesebro, un abogado que estaba asesorando a la campaña de Trump en esa época para hacer frente a las impugnaciones jurídicas.

Cheseboro redactó el memo a mediados de noviembre de 2020, en el cual se le pedía a los simpatizantes de Trump en Wisconsin reunirse y votar por él, en caso de que el litigio de la campaña en el estado resultase victorioso.

Pero menos de un mes después, “en una aguda desviación”, se emitió un nuevo memo en el que se exhortaba a extender la estrategia a otros estados clave, creando listas de “votantes colegiados fraudulentos” para Trump.

El objetivo final, según los fiscales, era “impedir que Biden recibiera los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para asegurar la presidencia el 6 de enero”.

RECLUTANDO Y CONSERVANDO A COMPROMISARIOS FALSOS

Después de que el plan fue ampliado para incluir a seis estados, Trump y el abogado John Eastman le pidieron a Ronna McDaniel, presidenta del Comité Nacional Republicano, que ayudara a la campaña de Trump a reclutar a los votantes colegiados en los estados elegidos.

Los dos hombres, según los fiscales, “le explicaron falsamente” a McDaniel que los compromisarios sólo serían utilizados si las demandas de Trump para impugnar las elecciones tenían éxito. McDaniel accedió a ayudar.

A medida que los votantes colegiados de Trump se preparaban para una reunión el 14 de diciembre, en la que compromisarios estatales se reunieron en sus capitolios respectivos para certificar los resultados de los comicios, algunos se sentían preocupados. Los votantes colegiados falsos le dijeron a Rudy Giuliani y a otros asesores de Trump en una conferencia telefónica que tenían sus reservas con respecto a firmar un certificado que los presentaría como compromisarios legítimos para el estado.

De acuerdo con la imputación, Giuliani “les aseguró falsamente” que su certificado sólo sería utilizado si el litigio de Trump salía airoso en los tribunales.

Pero ganar en la corte nunca estuvo en el plan, según los fiscales.

Chesebro escribió en un correo electrónico el 13 de diciembre que la estrategia “no era usar los compromisarios fraudulentos sólo en caso de que el litigio del demandado obtuviera éxito en uno de los estados objetivo”. En lugar de ello, escribió, “el plan era presentar falsamente las listas fraudulentas como una alternativa a las listas legítimas en los procesos de certificación en el Congreso”.

“JUGADA DESCABELLADA”

La víspera de las certificaciones estatales, personas cercanas a la campaña de Trump, incluido un alto asesor, plantearon sus preocupaciones en un chat grupal acerca del plan de los votantes colegiados falsos, dicen los fiscales. Informado sobre lo que estaba pasando, el subdirector de la campaña de Trump dijo que el plan se había “transformado en una jugada descabellada”.

Un alto asesor del presidente, del que no se proporciona su nombre, texteó: “certificando votos ilegales”. Los funcionarios de la campaña en el chat se negaron a firmar una declaración en torno al plan, porque ninguno de ellos podía “respaldarlo”, alegan los fiscales.

AÑADIDURA DE ÚLTIMO MOMENTO

Nuevo México, que no estaba entre los estados cruciales en los comicios, de todas formas fue añadido a la mezcla la noche previa a la reunión de compromisarios el 14 de diciembre. Cheseboro, a solicitud de un elemento de la campaña de Trump, redactó y envió certificados falsos al estado para Trump.

La decisión se tomó a pesar de no había un litigio pendiente en nombre de Trump en Nuevo México y al hecho de que perdió en el estado por una diferencia de casi 100,000 votos.

Al día siguiente, la campaña de Trump interpuso una demanda de impugnación electoral en Nuevo México, seis minutos antes de que venciera el plazo para la presentación de los votos de los compromisarios, “como un pretexto, de forma que hubiera un litigio pendiente de resolverse allí en el momento en que los votantes colegiados fraudulentos sufragaran”, alegan fiscales

“PROCEDIMIENTOS FALSOS”

El 14 de diciembre de 2020, mientras compromisarios demócratas en favor de Biden en estados cruciales muy disputados se reunieron en la sede de su gobierno estatal para depositar sus sufragios, votantes colegiados republicanos partidarios de Trump también se reunieron. Firmaron y entregaron certificados falsos del Colegio Electoral en los que se declaraba que Trump había sido el ganador de las elecciones presidenciales en Arizona, Georgia, Michigan, Nuevo México, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

Esos certificados fraudulentos fueron enviados por correo al Congreso y a los Archivos Nacionales. A fin de cuentas, sólo se computaron los certificados electorales legítimos, a pesar de los intentos de Trump por generar lo que los fiscales calificaron de “controversia falsa”.

EL 6 DE ENERO

Aliados de Trump en los días previos al 6 de enero ejercieron intensa presión sobre el vicepresidente Mike Pence, exhortándolo a utilizar los certificados falsos para justificar demorar la certificación de los comicios durante la sesión conjunta del Congreso. Uno de los abogados de Trump incluso insinuó que Pence simplemente podía desechar votantes colegiados y declarar ganador a Trump.

Pence se negó a hacer eso una y otra vez, ante lo cual Trump se quejó de que él era “demasiado honesto”, según la imputación.



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