Internacional - Población

Brasil: Familias escarban en el lodo en busca de cuerpos

2019-01-30

Los desechos han cambiado el color del río Paraopeba, normalmente verdoso, unos 18...

Por DIARLEI RODRIGUES, MARCELO SILVA DE SOUSA y DIANE JEANTET, AP

BRUMADINHO, Brasil (AP) — Bajo un sol abrasador, Tereza Ferreira Nascimento escarbaba en el lodo con herramientas de jardinería el miércoles en busca de su hermano Paulo Giovane dos Santos, resignada a la realidad de que probablemente esté muerto seis días después de romperse una presa de desechos mineros en el sureste de Brasil.

A medida que continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades brasileñas intentan retardar el torrente de barro rojizo con altas concentraciones de óxido de hierro, el cual baja por un riachuelo y amenaza con contaminar un río mucho más grande que provee de agua potable a poblaciones de cinco estados.

Tras desplomarse la presa de la mina propiedad de la empresa Vale, un mar de lodo cubrió varias zonas de la ciudad de Brumadinho, en el sureste de Brasil. Hasta el momento se ha confirmado la muerte de 99 personas y la desaparición de 259.

Podrían pasar días o semanas antes de que se hallen muchos de los cuerpos, ya que el barro tiene metros de profundidad. Los bomberos deben trabajar con cuidado para no quedar atrapados.

Los desechos han cambiado el color del río Paraopeba, normalmente verdoso, unos 18 kilómetros (10 millas) río abajo de Brumadinho, donde se encuentra la presa.

El Paraopeba desemboca en el Sao Francisco, un río mucho más caudaloso que provee de agua potable y de riego a cientos de municipios y ciudades más grandes como Petrolina, en el estado de Pernambuco, a 1,400 kilómetros (870 millas) de Brumadinho, que se encuentra en el estado de Minas Gerais.

Las autoridades se concentran en la represa hidroeléctrica Retiro Baixo, a unos 300 kilómetros (185 millas) de Brumadinho. Los ambientalistas y las autoridades esperan que los embalses de la represa permitan aislar el fango antes de que el agua, ya limpia, continúe río abajo hacia el río Sao Francisco.

Los técnicos de Furnas, la empresa que opera el dique, han determinado que los desperdicios no causarán daños estructurales, señaló la compañía en un comunicado.

El agua fangosa y los desechos, que se desplazan a un kilómetro por hora, previsiblemente llegarán a la represa entre el 5 y el 10 de febrero, según el Servicio Geológico de Brasil. Añadió que los desperdicios estaban destruyendo la vegetación y la vida acuática.

En la comunidad indígena de Pataxco, próxima al río Paraopeba, podían verse peces muertos y restos como sandalias de plástico en la orilla.

“Usábamos el río para bañarnos, pescar, para sacar agua para nuestras plantas, y ahora no podemos hacer nada de eso”, dijo Hayo, que solo emplea un nombre. “Ni siquiera podemos regar nuestras plantas porque ellos dicen que daña la tierra”.

Vale explicó en un comunicado que tiene planeado instalar una barrera de tela para retener los residuos donde el río pasa por la ciudad de Para de Minas, a unos 40 kilómetros (25 millas) de Brumadinho. La compañía también podría levantar diques cerca de la mina afectada para evitar que los sedimentos se muevan.

Entre los contratados para inmovilizar los residuos hay expertos que ya ayudaron a la empresa en un accidente similar en 2015 que dejó 19 muertos.

La contaminación en los ríos donde se vierten residuos mineros, que contienen altos niveles de partículas finas de hierro y otros metales pesados, puede durar años o décadas, señaló Joao Paulo Machado Torres, un profesor que dirige el programa de biofísica ambiental de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Machado Torres analizó el agua del río contaminado por una falla en otra presa de Vale en 2015, que dejó a 250,000 personas sin agua potable y miles de peces muertos.

Los esfuerzos para limpiar los daños ambientales causados por ese incidente siguen en marcha, y Machado Torres dijo que reparar los provocados por el accidente del viernes supondrá “un gran esfuerzo para recuperar cualquier tipo de vida”.



regina