Editorial

Cien días de gobierno

2019-03-11

El estilo de gobernar por otro lado consiste en justificar todas las acciones por medio del apoyo...

Por Carlos Alberto Pérez Cuevas | Revista Siempre

"No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico"

Aristóteles

Hoy es 10 de marzo, exactamente cien días después del inicio del gobierno de Andrés Manuel López obrador, gobierno de la república iniciado el 1 de diciembre del año pasado; ha sido una etapa política de gobierno atípica pues prácticamente desde las elecciones de julio, López Obrador tomó decisiones como si ya fuera presidente de la república.

Aunque en términos jurídicos y constitucionalmente se trataba solo del presidente electo, sus declaraciones y decisiones afectaron o determinaron  muchas de las circunstancias políticas, económicas o sociales del país, al grado tal que el gobierno constitucional en funciones prácticamente desapareció y en el proceso de transición permitieron que el nuevo gobierno tomara las riendas de facto del país, sin tener facultades para ello.

De tal manera que en los hechos hablamos de más de cien días de influir en la toma de decisiones públicas gubernamentales, insisto, algo atípico en los cambios de gobierno de las últimas décadas. Sin embargo, el periodo constitucional formal de gobierno hasta ahora es de cien días, tradición que se da en la administración pública, indistintamente del orden o nivel, e incluso se da a escala internacional, periodo para saber los planes de gobierno, y las decisiones y acciones más relevantes encuentren una primera medición.

La realidad es que resulta muy complejo en tan solo un poco más de tres meses evaluar con profundidad y detalle un gobierno, sin embargo es tiempo suficiente para saber las bases y los márgenes de acción del gobernante y su equipo, en este caso concreto el presidente de la república y su gabinete federal.

Al menos sabemos con más claridad el estilo de gobernar y ciertas  bases que sustentarán sus decisiones durante el sexenio. En este caso concreto el presidente y su gabinete han dejado claro cuál es  su estilo de gobernar y cómo sustentan sus decisiones.

Este estilo particular de gobernar está sustentado en repartir culpas a los gobiernos pasados, a los organismos internacionales, a las asociaciones civiles, a los empresarios y a todo aquel sector que le sirva para deslindarse de la responsabilidad de gobernar, pues indistintamente de lo que pudiera sustentarse ello no es motivo para sustraerse de sus propias responsabilidades como gobernantes, pues indistintamente de culpas ajenas ahora ellos ya son gobierno.

El estilo de gobernar por otro lado consiste en justificar todas las acciones por medio del apoyo popular en consultas públicas, ejercicios que no son democráticos y que se realizan de forma unilateral con el control total del gobierno.

Resulta muy relevante el ataque a las instituciones y a los adversarios políticos, tal parece que estaremos permanente en fase de campaña. Cien días que han dejado el descubierto el estilo de gobernar del presidente y el escenario no es muy alentador.



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