Salud

Contradicciones en Irán sobre el número de muertos por el coronavirus

2020-02-24

La última actualización del Ministerio de Sanidad habla de 12 muertos y 64 infectados...

Ángeles Espinosa | El País

Dubái.- El Gobierno de Irán afronta una grave crisis de credibilidad por su gestión del brote de Covid-19. Ya no se trata sólo de las críticas de los ciudadanos en las redes sociales. Un diputado de Qom, la ciudad más afectada, ha asegurado este lunes que medio centenar de personas han muerto por esa enfermedad desde hace dos semanas, y denunciado la falta de medios en los hospitales. Mientras tanto, la última actualización del Ministerio de Sanidad habla de 12 muertos y 64 infectados en total. Irak, Kuwait, Bahréin, Omán y Afganistán también han informado de los primeros casos, todos ellos viajeros procedentes de Irán.

“Hasta anoche unas cincuenta personas habían muerto debido al coronavirus y eso es responsabilidad del ministro de Sanidad porque las medidas adoptadas para prevenir su propagación no han sido eficaces”, denuncia Ahmad Amirabadi Farahani, diputado ultraconservador de Qom, citado por la agencia de noticias iraní ILNA (próxima a los reformistas). Farahani hacía estas declaraciones tras abandonar la sesión parlamentaria de preguntas al titular del ramo, Said Namaki, que se ha celebrado a puerta cerrada. “Le he pedido al ministro que ponga en cuarentena Qom e incluso he discutido con él porque están mintiendo a la población”, aseguraba.

Poco después, el viceministro de Sanidad, Iraj Harirchi, rechazaba categóricamente esa cifra. “Si se confirma que siquiera la mitad es cierta, dimitiré”, ha dicho Harirchi ante los medios locales, antes de pedir al diputado que le facilite la lista de fallecidos. De acuerdo con los datos oficiales, se han detectado 21 nuevos casos y otras 4 personas han muerto desde el domingo. Con ellos suman 12 las víctimas mortales, el mayor número fuera de China y una cantidad muy elevada respecto a los 64 infectados que se reconocen. “En la actualidad la situación casi se ha estabilizado en el país, y hemos logrado reducir el problema al mínimo”, ha defendido Harirchi.

Pocos lo creen. Están acostumbrados a que la propaganda oficial maquille los desaguisados oficiales o directamente les mienta, como sintieron cuando el pasado enero las autoridades tardaron tres días en reconocer que un misil propio había derribado por error un avión de pasajeros y matado a sus 176 ocupantes. En un intento por recuperar la confianza de los iraníes, el Gobierno ofrece actualizaciones de los datos en una conferencia de prensa diaria transmitida en directo por televisión. Pero las contradicciones y la falta de transparencia sobre cómo ha llegado el coronavirus a Irán están minando esos esfuerzos.

“Faltan equipos de diagnóstico y el personal de enfermería no tiene ropa de protección adecuada”, se queja Farahani. El diputado asegura que el Covid-19 llegó a Qom hace tres semanas y que hay unas 250 personas en cuarentena en esa ciudad, situada a 150 kilómetros al sur de Teherán y donde se concentra el brote. Los primeros casos no se anunciaron hasta el pasado miércoles cuando se admitió la muerte de dos personas por el virus. Con anterioridad, diversos responsables habían desmentido los rumores y filtraciones sobre el inicio del contagio.

Los iraníes han temido desde el principio de la crisis que el país no dispusiera de los equipos necesarios debido a las sanciones estadounidenses. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad asegura que no es el caso. La prensa local ha publicado que, con la ayuda de la Organización Mundial de la Salud, se han importado cuatro sets completos de equipos de diagnóstico de fabricación europea y que más están en camino. El Ministerio de Defensa, por su parte, afirma que sus científicos han fabricado el primer kit de diagnóstico autóctono. Las autoridades también han anunciado la distribución gratuita de mascarillas, después de que el aumento de la demanda hiciera subir el precio e incluso causara desabastecimiento en algunas zonas.

“En mi hospital las enfermeras han robado los geles bactericidas”, confía un médico en Teherán a quien una amiga ha pedido ese producto al no encontrarlo en la farmacia.

Pero el problema es sobre todo político. Por un lado, Qom es una ciudad muy sensible porque alberga los principales seminarios teológicos chiíes de Irán, que atraen a estudiantes de todo el mundo incluida China. Algunos expertos han pedido que se cierre el mausoleo de Fátima, la principal atracción de los peregrinos que visitan esa urbe de 1,2 millones de habitantes, pero al parecer los clérigos se han negado con el argumento de que se trata de un compló de Estados Unidos para minar su prestigio como centro religioso. El viceministro de Sanidad ha reiterado que el Gobierno rechaza el aislamiento de Qom tal como pide el diputado Farahani.

Por otro lado, Irán, aislado por las sanciones financieras de Estados Unidos, se agarra a su relación con China, uno de los pocos países que sigue comprándole petróleo (de manera extraoficial) y tardó en cortar las conexiones aéreas. Mahan Air ha admitido que después de la orden de suspensión aún realizó cinco vuelos de carga a Shanghái y Pekín, además otros cinco de pasajeros a varias ciudades, incluido uno a Wuhan para repatriar a los estudiantes iraníes, pero asegura que lo hizo con permiso oficial, informa la agencia estatal IRNA. Una iraní que llegó a Beirut con esa compañía fue el primer diagnóstico del coronavirus en Líbano.

Irak, Kuwait, Bahréin, Omán y Afganistán han informado este lunes de sus primeros casos, todos ellos de personas que habían estado en Irán antes de que esos países cerraran sus fronteras o interrumpieran sus conexiones aéreas. Los dos últimos enfermos detectados en Emiratos Árabes Unidos son un matrimonio de turistas iraníes. El avión de Emirates Airlines en el que esta corresponsal regresó de la República Islámica el pasado fin de semana fue recibido por personal sanitario equipado con trajes protectores que controlaban la temperatura de cada pasajero al desembarcar del avión. El lunes anterior, al llegar a Teherán, la cámara termográfica estaba manejada por personal con el uniforme habitual del aeropuerto y situada delante del control de pasaportes.



Jamileth


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