Religión

El temor del comunismo chino al fenómeno religioso 

2023-09-06

Por ejemplo, Asia News, que depende del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, noticiaba...

 

(Gaudium Press) Después del cruce de comunicaciones entre el Papa y autoridades chinas, con ocasión del viaje de Francisco a Mongolia, crece el interés por la situación de los católicos en el gigante asiático.

Por ejemplo, tal vez sin advertirlo, el Papa reveló detalles del acuerdo secreto sino-vaticano, algo que ha merecido numerosos titulares, cuando en su viaje de regreso a Roma dijo que “para el nombramiento de obispos hay una comisión que trabaja desde hace tiempo con el gobierno chino y el Vaticano”, confirmando así la participación de las autoridades comunistas en el nombramiento de prelados, pero diciendo que se hace en conjunto con una comisión vaticana, ciertamente bajo la tutela de la Secretaría de Estado.

Sin embargo, y a pesar de que las partes quieran dar la impresión de que el camino de las relaciones se transita sin tropiezos, la realidad parece ser muy diferente.

Por ejemplo, Asia News, que depende del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, noticiaba hace unos días el experimento que se adelanta en la provincia de Shandong, donde las autoridades otorgan un puntaje a los ministros de todas las religiones, para clasificarlos en cinco niveles – excelente, bueno, regular, pobre y muy pobre – ranking elaborado por el Partido comunista a partir de los informes recibidos y con el objetivo declarado de “mejorar la conciencia ideológica” de los ministros.

“Por supuesto, los ‘comportamientos negativos’ [que afectan ese ranking] se basan en las evaluaciones de los funcionarios de los departamentos gubernamentales pertinentes basándose en criterios ideológicos. Las autoridades religiosas locales en Shandong dicen que su objetivo es llevar adelante el espíritu del XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China y la directiva del presidente Xi Jinping de un ‘gobierno riguroso de la religión’”, la famosa sinización de las religiones, que ahora incluye mediciones subjetivas de las autoridades comunistas en esa provincia, de cuanto se ama “la madre patria y sostiene la lideranza del Partido comunista chino y el sistema socialista”, según señala Asia News.

El control del Partido comunista chino sobre todo lo que tenga que ver con religión llega a tal punto, que ni siquiera los mensajes elogiosos que envió el Papa en estos días ocuparon espacio en los informativos oficiales.

Reporta también Asia News que “de las palabras de gran apertura y amistad hacia el pueblo chino pronunciadas por el Papa Francisco el domingo al final de la misa en Ulán Bator -incluida su exhortación a todos los católicos a ser ‘buenos cristianos y buenos ciudadanos’-, como era fácil de esperar, no apareció rastro en los medios oficiales chinos”.

Es claro que Pekín no quiere que se le muestre al exterior como una dictadura controladora del fenómeno religioso, sino como un país que “practica la política de la libertad de credo religioso, que es coherente con nuestra realidad nacional y con las condiciones reales de las varios religiones en China”, según dijo la portavoz de exteriores Ning, reaccionado a las palabras del Papa sobre China de regreso de Mongolia.

Sin embargo, las noticias que se filtran desde China muestran a un gobierno interesado y que camina firmemente a que las religiones, incluyendo el catolicismo, sean cada vez más un apéndice del gobierno comunista y de sus postulados. Libertad religiosa, tal vez, pero después de rezar a Xi Jinping.



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