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Vinícius y Greenwood frente al espejo

2024-01-31

Pero además, Greenwood es de gatillo fácil, porque es el jugador de la Liga que...

 

Getafe (Madrid), 31 ene (EFE).- El Getafe-Real Madrid podría decidirse por los costados, desde donde Mason Greenwood y Vinícius Júnior son decisivos en sus respectivos equipos. Ambos son dos de los mayores activos en ataque para Carlo Ancelotti y José Bordalás, que cuentan con un par de jugadores poco habituales en el encorsetado fútbol actual.

Vinícius y Greenwood forman parte de ese género exclusivo de futbolistas regateadores, desequilibrantes, verticales y con desparpajo que no abundan por el fútbol español. Este jueves, por primera vez en su carrera, se verán las caras en el Coliseum. En el choque de ida, con Vinícius lesionado y con Greenwood fuera de forma y recién llegado al Getafe, no pudieron enfrentarse.

Ahora, ambos serán una de las mayores atracciones de un choque en el que el Real Madrid se jugará escalar hasta el liderato y el Getafe dar un salto de calidad que le permita soñar con jugar la próxima temporada en Europa.

La campaña de Greenwood y de Vinícius se parece en su evolución. Ambos han ido de menos a más y pasado el ecuador del curso están en un buen momento de forma. Los datos generales de ambos en Liga muestran cierta igualdad con victoria por la mínima para el brasileño, que acumula seis tantos y una asistencia en el torneo de la regularidad por los cuatro aciertos y cuatro pases de gol del atacante británico.

Vinícius y Greenwood, en el 'top3' de regateadores

Un análisis más quirúrgico de Greenwood y de Vinícius con todos los delanteros de la Liga revela datos que muestran que el público que acuda al Coliseum disfrutará de uno de los duelos más eléctricos posibles de todo el campeonato.

Para empezar, ambos son dos de los tres jugadores más regateadores de la Liga. Vinícius está en la cumbre, es el jugador que más veces intenta dejar atrás a sus rivales. Supera los 12 regates por partido con un éxito del 50 por ciento.

El siguiente en el 'top 3' es Nico Williams, con una media de 10,71; y en la tercera posición de esta clasificación aparece Greenwood: 7,87 regates por partido de media con un éxito del 55 por ciento. Fran García o Mendy, quién se encargue de su vigilancia, sin duda, sufrirán con su insistencia.

Pero además, Greenwood es de gatillo fácil, porque es el jugador de la Liga que más dispara tras regate. Lo intenta más veces que Vinícius tanto fuera como dentro del área. La media del inglés es de 1,89 disparos por partido tras regate por 1,24 del brasileño. Sólo Nico Williams, con 1,74, se interpone entre ambos.

Greenwood, "alérgico" a la presión

Otro dato curioso que deberá analizar José Bordalás, un técnico muy pendiente del sudor y del esfuerzo de sus jugadores, muestra a Greenwood como un futbolista poco dado a las tareas defensivas. Es el delantero de la Liga que menos presiona de toda Primera División. Sale a intimidar sin balón a sus defensores una media de 1,5 veces por partido, mientras la cifra de Vinícius es de 6,29.

Para poner en contexto a otros atacantes del Getafe, Borja Mayoral sale a presionar 9,52 veces por encuentro, casi el delantero de la Liga que más lo hace, solo superado por Mikel Oyarzabal (9,93). Seguro que Bordalás da ese poder Greenwood, quien necesita fresco para acometer sus diabluras en ataque.

En cuanto al número de pases por partido, la igualdad es casi absoluta: Vinícius hace una media de 28,79 por partido y Greenwood de 28,74. También están casi empatados en el número de progresiones con balón exitosas: Vinícius hace una media de 4,52 por duelo por las 3,9 de Greenwood. En ese apartado, son los dos mejores atacantes de la Liga.

Los datos y las estadísticas antes de un partido pueden ser indicativas de lo que puede pasar a lo largo de noventa minutos. Sin embargo, el fútbol es caprichoso y cualquier idea establecida puede venirse abajo. Pero, a priori, si no hay sorpresas, el duelo entre Vinícius y Greenwood será uno de los más eléctricos posibles de la Liga. Tanto el brasileño como el inglés darán rienda suelta a su desequilibrante desparpajo, una joya para el espectador más canchero.



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