Reportajes

Misión alemana que entrena a ucranianos sigue en marcha

2024-03-04

"La gente tiende a describir la situación como estancada. En realidad, no lo...

Por William Noah Glucroft | DW

Las potencias occidentales tienen equipos militares y conocimientos técnicos, pero después de dos años de guerra, los ucranianos tienen la experiencia real de combate.

Lejos de cualquier campo de batalla, soldados alemanes y ucranianos posaban, armados, para las cámaras, frente a tanques y otras armas en el suelo cubierto de musgo del bosque, en Sajonia-Anhalt.

Las tropas estaban allí,  en vísperas del segundo aniversario de la invasión rusa de Ucrania, para saludar a personalidades importantes. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, y el embajador de Ucrania en Alemania, Oleksiy Makeev, visitaron esta base de la Bundeswehr - a dos horas en auto al oeste de Berlín - que participa en una misión de la Unión Europea para entrenar a las fuerzas ucranianas.

A primera vista, la presentación coreografiada del poderío militar, que incluyó una maniobra de tanque con fuego real y una demostración de reparación de equipos-, podría llevar a pasar por alto una importante diferencia entre los ejércitos de los dos países. La experiencia más reciente que han tenido los alemanes en una guerra importante fue hace ocho décadas, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. Durante la Guerra Fría, el ejército germano se entrenó para una temida batalla armada con la Unión Soviética, que nunca tuvo lugar.

El aprendiz se convierte en maestro

Mientras los alemanes enseñan tácticas que nunca tuvieron que poner en práctica, muchos de los aprendices ucranianos acaban de salir del frente.

Cuando finalice el programa de entrenamiento, los alemanes regresarán a sus cuarteles, pero los ucranianos volverán a la lucha.

A los soldados no se les permitió hablar con los medios de comunicación durante la visita, pero el alto oficial alemán presente en el lugar del evento dijo a DW que el abismo entre la teoría y la práctica se hace evidente constantemente.

"Tenemos en cuenta el hecho de que hacemos las cosas de manera muy distinta, utilizamos los sistemas de manera muy diferente. Las ideas sobre cómo eran, digamos, las guerras antes de Ucrania, ciertamente diferían de las de hoy", afirmó el general de división Stefan Lüth. "El intercambio es importante", añadió.

Misión militar con vientos políticos en contra

Mientras los militares ucranianos aprenden los métodos estándar de la OTAN sobre las armas que Alemania y otros han proporcionado, los entrenadores alemanes aprenden, indirectamente, las amargas lecciones del combate real. El uso generalizado de drones y las vulnerabilidades imprevistas de la cadena de suministro, por ejemplo, están obligando a los estrategas de guerra occidentales a revisar sus suposiciones.

"Los ucranianos experimentan cómo son las cosas en este momento y se puede aprender de eso", declaró Lüth.

La Misión de Asistencia Militar de la Unión Europea a Ucrania (EUMAM) se encuentra en su segundo año. Alemania y Polonia han asumido la mayor parte de la responsabilidad, aunque la mayoría de los miembros de la UE y algunos terceros países participan de alguna manera. Según datos de la UE, hasta ahora se han entrenado 10,000 soldados ucranianos y los funcionarios pretenden que un total de 30,000 pasen por el programa hasta finales de 2024.

Estados Unidos y el Reino Unido ejecutan sus propios programas de capacitación adicionales. Pero este tipo de compromiso sobre el terreno parece alejarse constantemente del apoyo a niveles más altos. En Washington, Berlín y Bruselas, mantener la promesa de "todo el tiempo que sea necesario" se topa con el obstáculo de la política interna. Mientras Estados Unidos se acerca a las elecciones de noviembre, los republicanos en el Congreso de ese país se están resistiendo a la ayuda a Ucrania.

En Alemania, el Canciller Olaf Scholz regularmente promociona el nuevo acuerdo de seguridad bilateral de su gobierno con Ucrania y su posición de liderazgo en asistencia financiera, en cifras absolutas, pero ha estado presionando para reducir su participación en un fondo de la UE. Un día antes de la visita a las tropas, la mayoría legislativa del gobierno rechazó una moción de la oposición que pedía explícitamente el envío de misiles de crucero Taurus.

Scholz ha justificado recientemente su negativa al Taurus por temor a una escalada, diciendo que el uso del arma requeriría la participación directa de Alemania en la selección del objetivo.

A nivel de la UE, el objetivo de entregar un millón de proyectiles de artillería para marzo está muy lejos de cumplirse, ya que los Estados miembros anteponen los deseos de producción nacional a la que se haga para distribuir en todo el mundo.

Las consecuencias de la inacción

Entretanto, más personas en toda la UE están a favor de impulsar la paz en lugar de presionar para recuperar el territorio perdido ante Rusia, según una nueva encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Alemania se alinea casi exactamente con ese promedio: 41% y 32%, respectivamente.

Los partidarios más acérrimos de Ucrania consideran que cualquier negociación es como una capitulación ante el presidente ruso, Vladimir Putin, y una amenaza a la seguridad europea. Sin embargo, su visión de la "victoria" podría ser confusa.

"La gente tiende a describir la situación como estancada. En realidad, no lo está. A lo largo de la línea del frente, las tropas rusas han podido seguir avanzando muy lenta y gradualmente", afirmó la semana pasada András Rácz, investigador principal del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.

La reducción de las fuerzas ucranianas ha llevado a que se hagan llamados a pasar a una "defensa activa", lo que significa garantizar que Ucrania pueda mantener la línea hasta que sea lo suficientemente fuerte como para realizar otro ataque ofensivo. Eso requeriría la entrega de más armas, también más avanzadas, que los mayores proveedores de armas de Ucrania han negado o retrasado hasta el momento.

También requiere capacitación continua sobre cómo utilizarlas. Donde eso ocurre -en bases militares rurales alejadas de las capitales cosmopolitas que albergan debates políticos-, las tropas encargadas de enviar a los ucranianos de regreso a la guerra con nuevas habilidades cumplen sus órdenes sin pensar mucho en las políticas que las orientan.



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