Automotriz

La automoción europea pide realismo en las metas de reducción de emisiones

2018-08-13

Agregó que será necesario llevar la infraestructura de recarga a las autopistas y las...

Laura Zornoza

Bruselas, 13 ago (EFE).- El secretario general de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), Erik Jonnaert, reclamó hoy que las metas europeas de reducción de emisiones sean "realistas" además de "ambiciosas", y alertó de que la repercusión social será "más dura" cuanto más elevado sea ese objetivo.

En una entrevista con Efe, Jonnaert advirtió de una "tendencia en el debate público" en el que diversos organismos y asociaciones "compiten entre sí" para proponer objetivos de reducción cada vez más agresivos.

"Cuando nos marcamos estos compromisos, tenemos que asegurarnos de que podemos cumplirlos. No podemos simplemente acordar cualquier cosa y luego concluir que es imposible de cumplir", afirmó.

El líder de la patronal europea de la automoción, que representa a los quince principales fabricantes de vehículos de Europa, se mostró convencido de que la industria "está a favor de seguir descarbonizando el transporte".

"Nosotros desde el principio hemos dicho que una reducción del 20 % para 2030 es ambiciosa pero realista. No va a ser un camino de rosas, aun así va a ser un reto, pero es algo que la mayoría de los fabricantes cree que puede cumplir", añadió.

Jonnaert explicó que la industria automovilística es crítica con los objetivos de reducción porque, en esta ocasión, "la única forma de cumplir con los objetivos será a través de la introducción de tecnologías de movilidad alternativas", principalmente eléctricas.

Este tipo de vehículos, que el secretario general de la ACEA aún considera "marginales" en el mercado, deben ir acompañados de una infraestructura de recarga que aún es muy escasa en la Unión Europea (UE).

"La gente solo comprará estos vehículos si tienen la garantía de que pueden recargarlos en alguna parte. No todo el mundo tiene una casa con un garaje y su propio sistema de recarga. Si estás en un apartamento, tienes que aparcar tu coche en la calle y no hay un sistema de recarga para tu vehículo, ¿para qué lo comprarías?", preguntó.

Las cifras de la ACEA apuntan a que la transición a la "movilidad alternativa" requerirá dos millones de puestos de recarga en toda la UE para el año 2025, pero en la actualidad solo hay 100,000 y su expansión es muy lenta.

Además, el 76 % de estas 100,000 estaciones de carga se concentran en tan solo cuatro Estados miembros (Holanda, Alemania, Francia y el Reino Unido) y tienden a "concentrarse en las ciudades", alertó el responsable de la patronal.

Agregó que será necesario llevar la infraestructura de recarga a las autopistas y las áreas más rurales de Europa.

"Probablemente el movimiento más interesante en el que deberíamos centrarnos hoy es conseguir soluciones de movilidad urbana organizadas de una manera distinta a como están", propuso Jonnaert.

Además, advirtió de que los profundos cambios que afrontará la industria del automóvil en los próximos años alcanzarán también a las compañías intermedias que forman parte de las cadenas de valor, especialmente a las pymes, que tendrán que elegir entre reorientar su negocio o "declarar la bancarrota".

"Por eso decimos que, cuando definamos los objetivos de reducción, tenemos que ser ambiciosos pero realistas, porque si nos pasamos, como hemos visto en cifras como las que salen del Parlamento Europeo, si vamos más allá del 30, 40 %... cuanto más agresivos seamos más duras serán las implicaciones sociales", alertó.

Jonnaert llamó al diálogo con los sindicatos, ya que, aseguró, "lo que será necesario bajo cualquier circunstancia será un plan social para la transición".

"Necesitaremos, con apoyo de gobiernos nacionales y regionales, encontrar una manera de transformar algunos de estos negocios. No se puede hacer de una día para otro, lleva tiempo. Todo esto hace el debate mucho más complejo que lo que la gente había anticipado", aseguró.

Jonnaert no cerró la puerta a que los objetivos puedan elevarse si se dan las condiciones necesarias y pidió para ello "un mecanismo para hacer una revisión a medio plazo", en 2024 o 2025, para "intervenir" tanto si el mercado progresa y permite modificarla al alza como si no hay una evolución adecuada.

"Elegir simplemente a ciegas una fecha y un objetivo sin una relación con los factores no parece lo más correcto", avisó. 


 



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