Internacional - Población

Hijos de revolución iraní ante las nuevas sanciones de EU

2019-02-07

Los “hijos de la revolución” son una fuerza importante en el país 40...

Por MEHDI FATTAHI, AP

TEHERÁN, Irán (AP) — Nacieron después de que las protestas de sus padres derrocasen al sha de Irán en 1979, cuando el fervor revolucionario dio paso a duros años de un aislamiento propiciado mayormente por Estados Unidos yuna sangrienta guerra de ocho años con Irak.

Los “hijos de la revolución” son una fuerza importante en el país 40 años después del derrocamiento del sha Mohammad Reza Mahlavi.

Más de la mitad de los 80 millones de habitantes de Irán tienen menos de 35 años y todos lidian con el legado del alzamiento, especialmente ahora que el país enfrenta nuevamente sanciones económicas de Estados Unidos impuestas por el presidente Donald Trump luego de sacar a su país de un tratado nuclear firmado con otras potencias mundiales.

Para muchos, los objetivos de la revolución siguen siendo esquivos.

“Teníamos ciertas metas y creo que eran correctas”, comentó Farzad Farahani, estudiantes universitaria de 22 años, a la Associated Press. “Teníamos reclamos justos, pero la revolución no logró plasmar sus objetivos”.

Además de instalar la teocracia chiíta que gobierna hoy, la revolución islámica publicitó su independencia del Este y el Oeste. E incorporó una serie de proyectos promovidos por sectores izquierdistas que se unieron al clero, incluido el desarrollo económico, educación y justicia social. Sus líderes prometieron al pueblo una participación en los ingresos de la lucrativa venta del petróleo.

Hoy casi todos los iraníes pueden leer, comparado con el 47% de 1976, según estadísticas del gobierno de la época. El porcentaje de gente que va a la universidad es alto, como demuestran las multitudes que se concentran en las calles alrededor de la universidad de Teherán.

Pero al menos una de cada cuatro personas no puede encontrar trabajo, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el desempleó en general es del 11%. Quienes consiguen trabajo, generalmente toman posiciones inferiores a las de sus aptitudes y abundan las personas con doctorados que manejan taxis.

Mani Filum, estudiante de 27 años, dice que la revolución educó a mucha gente, pero que tanto ella como buena parte de sus amigos están decididos a buscar oportunidades afuera.

“Todos quieren sacar un doctorado e irse de Irán”, afirmó. “Los que se quedan, es porque tienen padres ricos o con buenos trabajo. Pueden conseguir trabajo y tener una situación estable”.

Muchos iraníes nacieron después de la guerra con Irak de la década de 1980 en la que murieron un millón de personas.

“La situación económica es muy mala. Mi padre estuvo en la guerra, fue herido en combate, estaba dispuesto a dar su vida y veneraba al imán (el ayatola Ruhollah Jomeini)”, said Kimia Zakeri, un estudiante de 20 años.

“Incluso hoy, cuando hablamos, se resiste a aceptar la realidad y lo fea que está la situación”, agregó Zakeri. “Mis padres no fueron felices. Pensaron que la situación económica iba a ser mucho mejor. Ahora la gente ya no se confía tanto”.

“No puedes divertirte ni comprar nada”, se lamentó. “Solo tienes que llegar a fin de mes y sobrevivir”.

Las sanciones de Occidente son una constante desde la toma de la embajada estadounidense y la retención de rehenes durante 444 días.

Reinó un cierto optimismo en el 2015 tras la firma del acuerdo nuclear, por el cual Irán se comprometía a reducir el enriquecimiento de uranio a cambio de que se levantasen las sanciones. Pero esa esperanza se diluyó ahora que Trump se retiró del acuerdo en protesta por el creciente papel de Irán en la región y su programa de misiles balísticos.

Shayan Momeni, estudiante de odontología de 27 años, culpa a Estados Unidos por los males de Irán.

“Esto no tiene nada que ver con la revolución”, sostuvo. “Es Estados Unidos que quiere imponer su voluntad”, se quejó. “Estados Unidos quiere dominar el Medio Oriente, pero no ha podido hacerlo. Ahora quiere ponernos de rodillas, y tampoco lo va a lograr”.

Filum, la otra estudiante, no estuvo de acuerdo e hizo notar que, después de perder la guerra, Japón mantuvo sus lazos con Estados Unidos y prosperó.

“Pero Irán no es así”, añadió. “Insiste en que Estados Unidos es el malo, nuestro enemigo. Gran Bretaña es mala, el enemigo”.

“¿Independencia a qué precio?”, preguntó. “Nuestras vidas empeoran”.

Esa visión es compartida por muchos jóvenes que han tenido acceso a la internet y los canales de televisión satelital, que ofrecen un panorama muy distinto al de los medios estatales.

También vieron cómo las protestas de la Primavera Árabe del 2011 generaron guerras y represión. Y recuerdan el caos y la represión que hubo después de unas cuestionadas elecciones presidenciales en el 2009.

Farahani considera que las revoluciones no son buenas.

“Creo que las reformas son mejor que las revoluciones”, expresó.



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