Internacional - Política

Un ejército de mercenarios Blackwater para derrocar a Nicolás Maduro

2019-05-01

De ser cierta la información, se trataría de una bendición del cielo para el...

Pablo Pardo | El Mundo

El fundador de la empresa de mercenarios estadounidense Blackwater, Erik Prince, muy cercano al Gobierno de Donald Trump, lleva meses tratando de organizar un ejército de 5,000 mercenarios para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, según afirma hoy en una noticia la Casa Blanca.

De ser cierta la información, se trataría de una bendición del cielo para el régimen de Maduro, que lleva años empleando con enorme éxito el fantasma de la intervención extranjera para justiciar su represión y defender el caos económico del país. Nicolás Maduro, además, está protegido por varios cientos de mercenarios rusos de la empresa Wagner, muy cercana a Vladimir Putin, que ejercen de verdadera 'guardia pretoriana' del líder venezolano en coordinación con los miles de asesores cubanos desplazados al país.

Sin embargo, parece que Prince no cuenta con ningún apoyo ni de la oposición venezolana ni de los países que quieren que la democracia vuelva a ese país. Fuentes cercanas a Juan Guaidó han declarado a la agencia de noticias que no tiene relación alguna con el empresario. La Casa Blanca ha declarado que no apoyaría el plan. Todo lo que tiene que ver con Blackwater, además, trae a la memoria las acusaciones de violaciones de derechos humanos llevados a cabo por esa empresa, entre ellas la matanza de la Plaza de Nisour, en Bagdad, cuando mercenarios de esa compañía asesinaron a 17 civiles iraquíes en un atasco en 2007.

Sin embargo, desde la empresa de Prince, Frontier Services Group (FSG) han declarado a Reuters que el empresario "tiene una solución para Venezuela, igual que la tiene para otros muchos sitios". FSG está constituida en el paraíso fiscal de Bermuda, pero cotiza en la bolsa de Hong Kong. Entre sus socios está el fondo chino CITIC, en el que BBVA llegó a tener hasta el 9,9% del capital, aunque en la actualidad ha vendido por completo su participación. Prince lleva a cabo todo tipo de actividades: desde inversión indirecta hasta construcción de obras públicas y fábricas, pasando por la venta de armas y la construcción de bases del Ejército chino.

Según Reuters, el plan de Prince es crear un ejército de entre 4,000 y 5,000 soldados que opere desde Colombia, primer en tareas de inteligencia y espionaje, y después para derrocar a Maduro. El Gobierno de Colombia se ha opuesto hasta la fecha a actuar como base para cualquier tipo de acción armada contra Venezuela, a pesar de las malas relaciones entre los dos países y de que Bogotá está cargando con el grueso del coste de la huida masiva de venezolanos de su país. El plan también es extraño desde el punto de vista militar, ya que, para invadir y estabilizar Venezuela serían necesarios muchos más de 5,000 soldados.

En enero, el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, apareció en una rueda de prensa en la que se discutía la situación en Venezuela con un cuaderno amarillo en el que había escrito claramente -casi daba la impresión de que quería que se viera- "5,000 tropas a Colombia".

Prince tiene excelentes contactos, tanto a nivel político como familiar en la Casa Blanca. Por un lado su hermana es Betsy DeVos, la secretaria de Educación de Estados Unidos. Por otro, Prince actuó de intermediario entre el equipo del entonces candidato Donald Trump y las monarquías de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos en el verano de 2016.

Prince también está involucrado en la controvertida relación entre Donald Trump y Vladimir Putin. En el informe del fiscal especial de la 'trama rusa', Robert Mueller, se detalla una reunión que Prince organizó en las Seychelles en enero de 2017, 9 días antes de que Trump jurara el cargo de presidente, en la que participaron el príncipe heredero de los Emiratos, Mohamed Bin Zayed al Nahyan (conocido en EU como "MZB"), y el consejero delegado del fondo soberano ruso, Kirill Dmitriev, en representación de Vladimir Putin. Prince conoce a MZB porque ha fundado en los Emiratos la empresa de mercenarios R2 y ha entrenado allí a miles de somalíes en operaciones destinadas a combatir la piratería en el Océano Índico.

El fondo soberano ruso, RNWF según sus siglas en inglés, tenía en febrero de 2018 activos de 66,400 millones de dólares (59,200 millones de euros) y es el principal vehículo a través del cual el Estado ruso lleva a cabo sus inversiones. El objetivo de la reunión fue, según el informe, establecer un canal de cooperación extraoficial entre Moscú y Washington.

Sin embargo, en diciembre de 2017, Prince declaró ante el Congreso de EU que la reunión había sido fortuita, y que él no tenía ninguna relación "ni oficial ni, de verdad, extraoficial" con la campaña de Trump. Esa afirmación es lo que ha causado la ira de los congresistas tanto demócratas como republicanos. Por esta razón, el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, ha recomendado hoy mismo al Departamento de Justicia que lleve a cabo una investigación penal contra Prince por obstrucción a la Justicia.

Pero el uso de una fuerza militar extranjera privada sería un duro golpe a la legitimidad de la oposición venezolana, tanto dentro como fuera del país. Solo en el último año, la mayor parte de los Gobiernos de América Latina -con excepciones, entre ellas las de México o Uruguay- , han dejado de mirar hacia otro lado en la crisis de Venezuela, a medida que sus países se llenaban de refugiados. Y la posibilidad de un ejército privado, encima seguido de la palabra "Blackwater", irritaría a toda la región. A eso se suma el hecho de que todavía quedan países como México que siguen reconociendo a Nicolás Maduro como presidente.

Prince creó Blackwater en 1997, tras haber servido en los SEAL, la unidad de élite de la Armada de EU, que alcanzó fama mundial en 2010 cuando sus miembros asesinaron a Osama bin Laden en Afganistán. Tras obtener miles de millones de dólares en contratos -buena parte de ellos secretos- del Pentágono, la CIA, y el Departamento de Estado, vendió la empresa a un grupo de inversores en 2010.



Jamileth