Turismo

Detrás de accidente emerge negro historial

2019-05-09

El dueño de la empresa que operaba la nave, un misterioso hombre que se hace llamar Ed...

 

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO.- El accidente aéreo de un avión Bombardier Challenger donde murieron el pasado domingo 13 personas pertenecientes a dos familias, sacó a la luz el negro historial del propietario de la nave y del piloto, una de las víctimas.
    
El dueño de la empresa que operaba la nave, un misterioso hombre que se hace llamar Ed Núñez y cuyo verdadero nombre sería Eduardo Esquino, está involucrado en actos delictivos en México y Estados Unidos.
    
Es el mismo propietario de la nave Learjet 25 que provocó la muerte de la popular cantante Jenni Rivera en 2012 y otras 6 personas, cuando cayó en una localidad del norte del país después de despegar de la ciudad de Monterrey luego de ofrecer un recital.
    
La Dirección de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) confiscó en febrero de este año otra aeronave de la compañía de Esquino, un Gulfstream 1982, bajo sospecha de ser utilizado para el transporte de narcóticos.
    
Según datos de una corte federal en Estados Unidos y la oficina de la secretaria de estado en Nevada en febrero de 2010, Starwood Management y Wing Financial, otra compañía propiedad de Esquino, interpuso una declaración de bancarrota.
    
La firma buscaba así protección ante sus acreedores, que reclamaban el pago de más de cinco millones de dólares.
    
El "background" del empresario tiene ribetes todavía más sombríos pues en 2011, otro avión de la empresa de Esquino fue rentado por cuatro personas acusadas en México de planear el traslado e introducción ilegal a México de miembros de la familia del ex dictador libio Muammar Gaddafi.
    
Esquino fue el principal testigo en las audiencias judiciales contra los cuatro sospechosos de planear el traslado de los familiares de Gaddafi Starwood Mangement presentó una demanda ante una corte federal de Tucson, Arizona, reclamando la devolución de la aeronave valuada en 1,5 millones de dólares.
    
El empresario también fue encarcelado por fraude en Estados Unidos, investigado por la DEA por vínculos con el cártel de los hermanos Arellano Félix y condenado por "alterar libros" sobre el mantenimiento de 13 aeronaves compradas al gobierno mexicano".
    
El piloto José Aguilar, muerto junto con otros dos tripulantes y 10 pasajeros, no contaba con una licencia para pilotear el aparato de acuerdo con informes preliminares.
    
El avión cayó en la localidad de Ocampo, Coahuila, cuando intentaba librar una formación de tormentas denominada "cumulus nimbus", a una altura de 40,000 pies, Aguilar, que tiene una formación militar, estuvo detenido en 2006 en el aeropuerto de la norteña ciudad de Tijuana, acusado de ser parte de una supuesta célula al servicio del "rey de las drogas", Joaquín "El Chapo" Guzmán.
    
El Chapo fue declarado, hace unas semanas, culpable de 10 cargos de narcotráfico en un tribunal de Nueva York y quien espera que le sea dictada su sentencia el mes próximo.
    
Durante la operación, en la que se trasladó droga y a un grupo de traficantes colombianos, el piloto estaba en compañía de su hermano, Martín Israel Aguilar Talavera, quienes se dirigían al aeropuerto de Tijuana, Baja California.
    
La mala fama del empresario y su compañía aérea es muy conocida en los medios aeronáuticos, según medios periodísticos.
    
"Esto es algo que para los que estamos en el medio es vox populi", dijo una fuente citada por el diario local Reforma. "Es de todos conocido", afirmó.
    
Según informaciones publicadas por la prensa local, el jet Bombardier Challenger que se desplomó el domingo regresaba de Las Vegas, contratado por dos familias para acudir a presenciar la pelea entre el mexicano Saúl "Canelo" Alvarez y el estadounidense Daniel Jacobs.
    
Se estima que el pago por el viaje fue de unos 45,000 dólares y que el avión despegó de regreso a Monterrey el domingo pasado, pero no pudo completar su vuelo.
    
Los pasajeros que perdieron la vida pertenecían a las familias Reyes Luna y Vela García originarias de los estados de Yucatán y Tabasco, sureste del país, pero con vínculos en Monterrey, capital de Nuevo León, donde estudiaban sus hijos.



Jamileth