Internacional - Población

Los demócratas logran una amplia ventaja en el inicio del recuento electoral en Hong Kong

2019-11-24

En otras circunstancias, los comicios municipales hubieran pasado casi desapercibidos incluso para...

Macarena Vidal Liy, El País

La ciudadanía de Hong Kong ha hablado alto y claro. Quiere votar, y quiere cambio. Las elecciones municipales de este domingo, vistas como un referéndum sobre las protestas pro democracia de los últimos cinco meses y la gestión del gobierno autónomo de Carrie Lam, propinaban una victoria abrumadora a la oposicion demócrata y un tremendo varapalo al bloque prochino, según los primeros escrutinios. Cuando se llevaban adjudicados una tercera parte de los 452 concejales en disputa, los pandemócratas se adjudicaban 148 escaños, por 17 de los partidos conservadores y tres independientes.

El resultado supone un enorme respaldo a las protestas, tanto más indiscutible por cuanto la población acudió a votar en masa. Estos comicios se han convertido en los de mayor participación jamás en la historia del territorio autónomo. Han votado 2,94 millones de personas o el 71,2% del censo electoral, trece puntos porcentuales más que el anterior récord, el 58% registrado en las legislativas de 2016.

En otras circunstancias, los comicios municipales hubieran pasado casi desapercibidos incluso para su propia población: ediciones previas no habían conseguido movilizar a más del 47% de la población. Pero las del territorio autónomo no son circunstancias normales, tras cinco meses de protestas masivas antigobierno en las que más de 5,500 personas han quedado detenidas, se han disparado más de 10,000 rondas de gases lacrimógenos, la economía ha entrado en recesión y la popularidad del gobierno que encabeza Carrie Lam ha caído en barrena.

Los analistas habían apuntado que una gran participación beneficiaría en principio al bloque pandemócrata de oposición. Los primeros datos parecían confirmar una debacle en el campo conservador, donde han sido derrotados nombres muy prominentes de la política local. 

El castigo a uno de ellos en particular, Junius Ho, sabía a triunfo moral para los manifestantes. Este concejal y legislador era uno de los políticos a los que tenían más inquina desde que se le vio estrechar la mano a un grupo de supuestos miembros de tríadas que habían atacado con impunidad a manifestantes en una estación de metro el 21 de julio.

Las municipales son las elecciones más democráticas en el sistema hongkonés: son las únicas en las que se aplica el sistema de sufragio universal puro, que los manifestantes reclaman también para la elección del jefe de gobierno. Hasta ahora, el nombramiento de este cargo está en manos de un comité de 1,200 notables.

A lo largo de todo el día las colas fueron generalizadas. Ya desde primera hora de la mañana, antes de que abrieran los centros de votación a las 7.30, decenas de personas hacían cola para depositar cuanto antes su papeleta en lugares como el barrio de clase media de South Horizons, donde acudió a las urnas el activista estudiantil Joshua Wong, el único aspirante a candidato rechazado por la Junta Electoral.

Había indicios previos de que la participación sería masiva. A lo largo del último año se habían inscrito en torno a 380,000 personas más en el censo electoral, para situarlo en 4,13 millones de personas, la mayor cifra jamás alcanzada en esta ciudad de 7,4 millones de habitatantes. En numerosos colegios electorales, a la hora del desayuno las colas ya medían varios metros. A la del tentempié de media mañana daban la vuelta a la cuadra. Algunos votantes aseguraban que habían llegado a esperar entre 90 minutos y dos horas para poder entregar su papeleta.

“Tenía muchas ganas de votar. Es la manera pacífica que tenemos de expresar nuestra opinión, y tenemos que aprovecharla. Después Carrie Lam (la jefa del gobierno autónomo) no podrá hacer caso omiso”, subrayaba Winston, un oficinista de 36 años, en el colegio electoral Henry G Leong Community Center del abigarrado barrio comercial y residencial de Yau Ma Tei.

En parte, la insólita participación tempranera se debía al temor a que hipotéticos incidentes pudieran impedir o suspender el voto, un rumor que había corrido como la pólvora en las redes sociales en días previos. Las elecciones se desarrollaban cuando varias decenas de manifestantes continúan atrincherados en el campus de la Universidad Politécnica, cercado por la Policía desde que hace una semana se registraran en su entorno los incidentes más violentos hasta el momento desde que comenzaron las protestas.

La jornada se desarrolló sin incidentes de violencia, pese a los temores que habían activado a casi todo el cuerpo policial, de 31,000 agentes.

“Espero que esta estabilidad de los últimos días no sea solo por las elecciones de hoy, espero que signifique que nadie quiere ver tal caos (como en días previos) en Hong Kong, y que podamos dejar atrás estos momentos difíciles para comenzar de nuevo”, afirmaba la jefa del gobierno autónomo, Carrie Lam, en declaraciones tras depositar su voto en el acomodado barrio de los Mid-Levels en la isla de Hong Kong.

Por su parte, Joshua Wong, cuya candidatura resultó rechazada después de que la junta electoral encontrara que no había dado garantías suficientes de no apoyar el independentismo, instaba al llegar a su colegio electoral “a salir a votar y mostrar nuestro descontento con Pekín”, aseguraba el activista de 22 años, “cada voto cuenta. Los hongkoneses tenemos que salir a votar mientras podamos”.

En principio, los concejales tienen escasas competencias más allá de lo puramente local. Pero un triunfo en ellas tendría consecuencias significativas. Los representantes de distrito ocupan once de los 70 escaños en el Legislativo autónomo, que celebrará a su vez elecciones el año próximo. Y en 2022 se celebrarán elecciones para el puesto de jefe del gobierno local, en las que solo 1,200 integrantes de un comité de notables puede votar. Los concejales designan a 120 de esos miembros, un 10% no desdeñable para los pandemócratas, que en la actualidad controlan cerca de 400.

Ni camisetas negras ni máscaras en los centros de votación

Junto al entusiasmo, la otra emoción palpable en la jornada electoral, especialmente entre los votantes más jóvenes, era la desconfianza. A lo largo de las últimas dos semanas los manifestantes habían conjeturado en sus redes sociales la posibilidad de que los comicios se aplazaran o suspendieran. Una posibilidad que el secretario de Asuntos Constitucionales, Patrick Nip, había llegado a insinuar tras los graves enfrentamientos en la Universidad Politécnica.

Para evitar cualquier posible incidente que les privara de acudir a las urnas, los manifestantes habían distribuido machaconamente a través de estas redes, en textos y en memes, todo tipo de instrucciones sobre cómo votar sin riesgo de que la papeleta quedara anulada. Las recomendaciones dirigidas a este sector -mayoritariamente joven, muchos en su primera cita con las urnas- incluían todo tipo de detalles, como “después de marcar tu selección, fíjate que la tinta esté completamente seca antes de doblar la papeleta”.

También quedaba completamente desaconsejado, para evitar enfrentamientos con la Policía que vigilaba los colegios electorales o con votantes de otro signo, llevar camisetas negras -el color de las protestas- o taparse el rostro. El uso de máscaras, muy común entre los manifestantes, fue prohibido por el gobierno desde principios de octubre para tratar de poner coto a las protestas violentas. Una sentencia de un alto tribunal declaró esa ley anticonstitucional, aunque el dictamen está suspendido mientras se tramita una apelación. 

Pese a las tensiones, los candidatos aprovechaban que las leyes hongkonesas no impiden hacer campaña el mismo día de la votación y a lo largo de toda la jornada desarrollaban actos electorales y repartían propaganda a escasos metros de la entrada de los centros de votación. A veces, a pocos metros también de sus rivales.

Este era el caso del demócrata Ng Siu Hong, que con la banda del color verde de su partido que le identifica como candidato trataba de persuadir, micrófono en mano, a los residentes de la calle Robinson, en los Mid-Levels, que acudieran a votar. “Es una elección muy importante. Luchemos por la libertad, defendamos Hong Kong. Es por las generaciones de ahora y las generaciones del futuro”, clamaba en inglés y mandarín junto a su inmenso retrato.

A apenas una decena de metros, su rival, Samuel Mok, del principal partido pro-chino, el DAB, y candidato electoral por primera vez a sus 28 años, saludaba con entusiasmo a los vecinos. “Son unas elecciones muy especiales. Insto a todo el mundo a ir a votar, incluso a los que no me apoyan, para que liberen su emoción, su ira, en las urnas, y podamos recuperar la paz” en la ciudad. “Podemos resolver los problemas mediante el diálogo, y estas elecciones son una oportunidad para ello”.



JMRS