Deportes

La Supercopa de la discordia

2020-01-07

Asignar la sede del torneo a un país de marcado segregacionismo entre hombres y mujeres y...

LADISLAO J. MOÑINO | El País

Una azafata con el rostro descubierto del comité organizador local recibe a la delegación federativa y a la prensa en el aeropuerto de Yedda, en Arabia Saudí. En el trayecto hasta las instalaciones del Al-Itihad en el que comparecen Albert Celades y Zinedine Zidane no hay más rostros femeninos. Reaparecen en los aledaños del recinto deportivo. También en el interior se visualizan algunas empleadas de la organización, camareras con rasgos asiáticos, y dos mujeres periodistas saudíes asisten a las ruedas de prensa en vaqueros. El contraste entre lo que es Arabia Saudí y lo que supuestamente pretende ser rodea esta inédita Supercopa de España.

La próspera industria en la que se ha convertido el fútbol lo ha transformado en una mercancía que ahora multiplica su valor en países ricos, donde el aura y el star-system de los grandes clubes y sus futbolistas son un activo muy cotizado. Bajo esos parámetros y subida la ola expansiva de un negocio globalizado, la Federación Española de Fútbol ha traído la Supercopa de España hasta Yedda, la segunda ciudad más importante tras la capital Riad. Real Madrid y Valencia (Movistar +, 20.00) disputan este miércoles la primera semifinal y Barça y Atlético lo harán el jueves. La final se disputará el domingo.

Asignar la sede del torneo a un país de marcado segregacionismo entre hombres y mujeres y que vulnera los derechos humanos ha marcado esta Supercopa. Un torneo para el que los aficionados españoles apenas han comprado 200 entradas. El cambio de formato se hizo para que el proyecto fuera más vendible, pero el reparto del dinero ha provocado la protesta del Valencia. El club levantino, que se ganó el derecho a esta Supercopa con su victoria en la última final de la Copa del Rey, ha acudido al torneo disconforme con la cantidad que va a recibir, unos tres millones de euros, por los cerca de ocho que percibirán el Barcelona —campeón de LaLiga— y el Real Madrid y los cuatro del Atlético. El club rojiblanco, como subcampeón liguero, y el madridista, como el perdedor de las semifinales coperas de la pasada edición con mejor palmarés, completaron el cartel que permitió a la federación comercializar al alza esta histórica Supercopa de la discordia. El acuerdo con el reino saudí es de 120 millones de euros por tres ediciones.

Desde que se conoció la opulenta sede, la federación y su presidente, Luis Rubiales, se han encontrado con fuertes críticas y la oposición de entidades como Amnistía Internacional. Una activista de este organismo se presentó el pasado viernes en las oficinas federativas para entregar una camiseta con el número 600, los días que lleva encarcelada Loujain al-Hathloul por reivindicar que las mujeres puedan conducir, algo que ya es posible en Arabia desde 2018. La mujer sigue en prisión y para este miércoles está prevista una concentración en la embajada saudí en Madrid para reclamar su liberación.

Rubiales, que encabezó la expedición federativa junto al seleccionador Luis Enrique, levantó ampollas cuando bautizó el torneo como la Supercopa de la Igualdad, porque las mujeres saudíes podrán asistir libremente al estadio y mezclarse con los hombres, nunca ha ocultado el interés económico de la federación, pero también ha apelado al aperturismo emprendido bajo el mandato del príncipe heredero Mohamed Bin Salman para tratar de rebajar las críticas. El discurso oficial asumido por la federación y los clubes participantes es el de creer en esos vientos de cambio ofreciendo al fútbol como herramienta para vehicularlos. El tiempo dirá si el balón ha vuelto a ejercer de punta de lanza del progreso o si ha sido un instrumento blanqueador del régimen saudí.

Pocos desplazamientos
La federación celebra que las 62,000 localidades del estadio Rey Abdullah se han vendido para ambas semifinales. “Sabíamos que íbamos a vender pocas entradas en España. Lo que importa es que la afición saudí llenará el estadio”, defienden fuentes federativas.

“Tenía poco atractivo acudir a esta Supercopa, por los condicionantes del país en el que se celebra, por la distancia y el precio. Las peñas del Atlético estamos más volcadas en el desplazamiento a Liverpool, para el que la demanda es muy alta”, dijo Rosa López, perteneciente a la peña rojiblanca La Guindalera. Cada club tenía derecho a 3,000 entradas. El Real Madrid ha utilizado 700, de las cuales 600 las ha repartido entre sus peñistas árabes. Las otras 100 fueron a parar a manos de 83 familiares de jugadores y directivos y 17 a la peña Ramón Mendoza. El Barcelona contabiliza 35 localidades para hombres y 10 para mujeres que se desplazaran desde la Ciudad Condal. Unos 200 billetes serán para aficionados azulgrana de Oriente Medio, El Valencia asegura que ha vendido 26 entradas, la mayoría a seguidores de Arabia y Omán.



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