Tras Bambalinas

El equipo de Mueller al que Trump bautizó ‘los 13 demócratas enojados’

2019-04-18

Tras 23 meses dedicados a indagar sobre la injerencia rusa y la posible colaboración de...

Antonia Laborde | El País

 Washington.- Donald Trump suele referirse al equipo de investigación del fiscal especial Robert Mueller como “los 13 demócratas enojados”. Esta semana elevó la cifra a 18 y los acusó de odiarle. “¡Investiguen a los investigadores!”, escribió este lunes el mandatario en su cuenta de Twitter. Mueller, que estaba afiliado al Partido Republicano cuando fue nominado para dirigir el FBI en 2001, tenía prohibido por ley preguntar las tendencias políticas a los miembros de la investigación. Tras 23 meses dedicados a indagar sobre la injerencia rusa y la posible colaboración de Trump o su cúpula con Moscú para las presidenciales de 2016, el equipo concluyó que no hubo colusión, pero no exoneró al neoyorquino de obstrucción a la justicia. El absoluto hermetismo con que los profesionales llevaron a cabo las pesquisas no ha impedido que salgan a la luz los nombres de algunos investigadores y su pasado político.

Mueller empleó a 19 abogados que fueron asistidos por un equipo de aproximadamente 40 agentes del FBI, analistas de inteligencia, forenses contables y otros profesionales. Este batallón jurídico se caracterizó durante los cerca de dos años de investigación por mantener un perfil bajo. "¿Por qué los 13 demócratas enojados y en fuerte conflicto de interés no investigan la campaña totalmente torcida de Hillary Clinton?”, fue uno de los tantos dardos que lanzó el mandatario republicano durante las pesquisas. Según The Washington Post, al menos once miembros del equipo de Mueller han hecho donaciones al Partido Demócrata en el pasado, y cinco de los 16 nombres identificados contribuyeron económicamente a la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016.

Entre los nombres conocidos figuran Jeannie Rhee, a la que Mueller se trajo del bufete de abogados WilmerHale. Rhee, que se desempeñó como asistente del fiscal general adjunto durante la Administración de Barack Obama, donó un total de 5,400 dólares (4,800 euros) a la campaña de Hillary Clinton entre 2015 y 2016. James Quarles, también de WilmerHale y asistente del fiscal especial del Watergate, contribuyó con 2,700 dólares (2,400 euros) a la candidatura demócrata. Ambos hicieron donaciones también cuando Obama estaba en la carrera por la Casa Blanca. Andrew Weissmann, que trabajaba como jefe de la sección de crímenes del Departamento de Justicia estadounidense antes de sumarse al equipo de Mueller, hizo donaciones que superaban los 2,000 dólares al Partido Demócrata en 2006, 2007 y 2008, siempre según los registros a los que ha podido acceder el Post.

Un investigador que le supuso un problema a Mueller fue Peter Strzok. A mediados de 2017 un equipo de funcionarios descubrió unos mensajes de texto sobre Trump entre Strzok y la abogada del FBI Lisa Page, con quien mantenía una aventura amorosa. En uno de los escritos, que databa de agosto de 2016, Page preguntaba: “[Trump] no va a convertirse en presidente jamás, ¿verdad? ¡¿Verdad?!”. Y el entonces agente del FBI le respondió: “No, no lo hará. Lo pararemos”. Al destaparse las conversaciones, el fiscal especial expulsó a Strzok de su equipo. El investigador, que también había participado en las pesquisas sobre el uso de un servidor privado de correo electrónico de Hillary Clinton, puso fin forzosamente a sus 22 años de carrera en el FBI.

Una excepción en el comportamiento silente del equipo de Mueller ocurrió cuando el portal BuzzFeed publicó, citando a dos fuentes federales anónimas, que Trump había obligado a su exabogado Michael Cohen a mentir ante el Congreso sobre las reuniones de negocios mantenidas con Moscú durante la campaña. "La descripción de BuzzFeed sobre las declaraciones relacionadas específicamente a la oficina del fiscal especial, y los documentos y testimonios obtenidos por esta oficina referentes al testimonio de Michael Cohen ante el Congreso no son exactos", rezaba la declaración del portavoz del despacho de Mueller, Peter Carr.

Ahora que la investigación sobre la trama rusa ha llegado a su fin, el equipo que emitió más de 2,800 citaciones judiciales, ejecutó 500 órdenes de registro, realizó 13 peticiones de pruebas a Gobiernos extranjeros, y entrevistó a aproximadamente 500 testigos, entre otras cosas, empieza a definir su futuro. Según la información que ha ido recolectando POLÍTICO, algunos fiscales federales volverán al Gobierno, otros abogados se integrarán en bufetes privados y otros se dedicarán al ámbito académico. La 'caza de brujas', como la bautizó Trump, vestirá de gala los currículums de los investigadores. Algunos, como Ty Cobb, un exabogado de la actual Administración hasta el pasado mayo, son más que optimistas: "Todos serán bienvenidos en cualquier parte".



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