Ecología y Contaminación

Instan a negociadores a conseguir un consenso contra el calentamiento en la recta final de la COP28

2023-12-10

“Quiero que todo el mundo esté dispuesto a ser flexible y acepte el compromiso”,...

SETH BORENSTEIN, SIBI ARASU, JON GAMBRELL

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Los negociadores climáticos enfrentaban presiones para reducir las opciones y acordar cómo salvar al planeta de un calentamiento peligroso, conforme se acercaba el final de la conferencia climática de Naciones Unidas y el presidente de la cumbre seguía decidido a poner fin a las sesiones el martes.

El presidente de la COP28, Sultan al Jaber, dijo el domingo a los periodistas que los negociadores hacían “buenos progresos”, pero no lo bastante rápido. De modo que recurrió a un concepto de la cultura árabe y convocó un majlis el domingo por la tarde, un nuevo formato de negociaciones en el que reuniría a ministros de todos los países sentados en un círculo, más como una conversación. Les imploró que dejaran a un lado sus objeciones y argumentos preparados.

“Quiero que todo el mundo esté dispuesto a ser flexible y acepte el compromiso”, dijo mientras se oían las voces de manifestantes cerca pidiendo el final de los combustibles fósiles.

“El fracaso o la falta de progresos o reducir mis ambiciones no es una opción”, dijo Al Jaber. “Nada más puede ayudarnos a hacer un trabajo mejor para proteger a nuestra gente y nuestro planeta”.

Había algunos indicios de progresos el domingo, como la publicación de un nuevo borrador de acuerdo sobre objetivos globales de adaptación, que determinarán cómo se prepararán los países pobres para eventos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático, como sequías, aguaceros o tormentas más fuertes.

El borrador expresa la preocupación por la diferencia entre el dinero necesario para la adaptación y cuánto están recibiendo los países, aunque no precisa cuándo dinero más hace falta para que el mundo se adapte al cambio climático.

Una opción en el borrador propone hacer una evaluación de la vulnerabilidad de cada país ante el cambio climático para 2025 y establecer sistemas de alerta temprana para fenómenos meteorológicos extremos para 2027. Otra opción es que los países elaboren planes nacionales de adaptación y los apliquen para 2030.

El nuevo borrador “sienta las bases de lo que podría ser un marco razonable para el Objetivo Global de Adaptación”, dijo Ana Mulio Alvarez, del centro de estudios climáticos E3G. Pero para que esa adaptación sea eficaz, hace falta “que los países desarrollados presten apoyo a países en desarrollo para su implementación”.

Mohamed Adow, del centro de estudios Power Shift Africa, dijo que el borrador “fija objetivos claros, pero en general el texto es débil” porque no aborda de forma adecuada cómo financiar la adaptación.

Thibyan Ibrahim, del grupo negociador Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, describió los avances en ese campo como “un poco decepcionantes”.

Los textos provisionales del Balance Mundial, la parte de las negociaciones que evalúa en qué punto está el mundo en la lucha contra el calentamiento y cómo pueden los países mantener los objetivos climáticos, aún estaban llenos de multitud de opciones sobre cómo abandonar los combustibles fósiles que calientan el planeta.

Shantal Munro-Knight, negociadora climática de Barbados, dijo que había una fuerte motivación entre los países para conseguir un acuerdo sólido.

“No creo que nadie quiera marcharse de la COP sin un programa muy ambicioso, y ahí es donde creo que se encuentra todo el mundo. No se oían muchas resistencias negativas porque todos estamos en esa situación”, dijo Munro-Knight.

Pero la enviada climática de Islas Marshall, Tina Stege, reconoció que “hay mucho más trabajo por hacer. La presidencia tiene mucha tarea y no tenemos mucho tiempo”.

Los puntos de fricción son viejos conocidos para los negociadores. Algunos países quieren términos firmes sobre abandonar el uso de combustibles fósiles, mientras que otros tienen reparos porque siguen desarrollando sus industrias de petróleo, gas o carbón.

“Está muy claro que hay un grupo de países aquí que no quiere abandonar los combustibles fósiles”, dijo la enviada climática alemana, Jennifer Morgan. Pequeños estados insulares, países latinoamericanos y países europeos presionan para abandonar esos combustibles, pero otros “siguen muy alejados”.

“Va a ser muy difícil”, dijo Morgan. “Estoy un poco preocupada”.

Rachel Cleetus, de la Unión de Científicos Preocupados, dijo el domingo a la prensa que “los grandes rezagados, los que están siendo obstinados, son desde luego Arabia Saudí y los países de la OPEP”, el poderoso cártel del petróleo.

Brandon Wu, de ActionAid USA, también criticó los planes estadounidenses de incrementar su producción de gas y petróleo.

“Creo que es bastante fácil señalar a algunos de los estados del Golfo (Pérsico) aquí”, dijo Wu. “Pero no debemos ignorar el hecho de que Estados Unidos tiene de lejos los mayores planes de expansión de gas y petróleo de cualquier país. Ni siquiera está cerca”.

El senador federal demócrata Ed Markey, de Massachusetts, reconoció que la guerra en Ucrania impulsó la producción de gas natural porque “la industria del gas natural licuado en Estados Unidos vio una oportunidades de expandir de forma drástica su presencia”.

Sin embargo, añadió, “no podemos predicar sobre la sobriedad desde un taburete de bar. No podemos decirle al resto del mundo que debe moverse a un futuro de energía renovable si nosotros mismos expandimos este veneno del gas natural licuado por todo el mundo”.

Mientras tanto, un análisis publicado el domingo por la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París, encontró que los compromisos de transición a la energía limpia presentados en la COP28 —cientos de países prometieron triplicar las renovables y duplicar la eficiencia energética y varias compañías de gas y petróleo prometieron recortar sus emisiones de metano— ni siquiera se acercaban a lo necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) desde la era preindustrial.

Si los países y empresas mantienen sus promesas, supondrían unos cuatro gigatones menos de dióxido de carbono emitido en todo el mundo para 2030, indicó el reporte. Eso supone apenas el 30% de la “brecha de emisiones”, la diferencia entre lo que emite ahora el mundo y cuánto puede emitir para alcanzar sus metas climáticas.

Y eso es sólo si los países se atienen a sus compromisos.

Saber Hossain Chowdhury, enviado especial de Bangladesh para cambio climático, expresó sus dudas de que se cumplieran las promesas.

“Los países hacen compromisos, no se cumplen. Hay un déficit creciente”, dijo. “Hablamos de brecha de emisiones, brecha de adaptación, pero la brecha más importante es la brecha en solidaridad y confianza”.

Lisa Fischer, directora de programa en E3G, dijo que las iniciativas de gas y petróleo ya anunciadas “no llegan al fondo” del problema climático.

Fischer y otros expresaron su preocupación sobre que si bien algunos países podrían ir aceptando términos sobre un abandono de los combustibles fósiles, es probable que se incluyan lagunas legales —como la fórmula “sin mitigar” antes de los combustibles fósiles— que dejan espacio a seguir quemando gas y petróleo capturando de algún modo la polución, algo caro y complicado. Un detalle clave será la definición de “sin mitigar”, señaló.

Algunos observadores mostraron un cauto optimismo sobre los progresos hasta ahora.

“Estamos cerca de hacer historia aquí”, dijo Kaisa Kosonen, coordinadora de política en Greenpeace International. “Nunca antes he visto esta clase de presión, con gente diciendo ‘simplemente hagámoslo’. Por fin abordan la causa del cambio climático”.



JMRS