Editorial

Un momento decisivo en Hamburgo

2017-07-06

Por supuesto, mucho depende de Trump. Por más que sea aceptado por los líderes...

Comité Editorial, The New York Times

Una escala en Polonia rumbo a la cumbre del G20 en Alemania le dio una oportunidad al presidente Donald Trump de disfrutar brevemente las ovaciones del liderazgo polaco de derecha y antiliberal, antes de que reciba críticas por parte de aliados más poderosos como Alemania y Francia. La anfitriona de la reunión, la canciller alemana Angela Merkel, ha dejado claro que ella pretende enfocarse en temas sobre los que Trump tiene opiniones distintas a las de la mayoría de los países de la Unión Europea o del resto del G20, incluidos comercio, cambio climático y migración.

En su primera visita a Europa en mayo, Trump provocó algunos moretones y generó grandes dudas entre los líderes europeos sobre su compromiso no solo con alianzas antiguas y valiosas, pero también hacia el papel de liderazgo tradicional de Estados Unidos en el mundo. Será interesante ver si Trump está dispuesto a sanarlas esta vez.

En Bruselas, en la sede de la OTAN, Trump sermoneó a los aliados sobre sus contribuciones financieras y fracasó en reafirmar el compromiso de defensa mutua de la OTAN. La reunión del Grupo de los 7 en Sicilia poco después mostró más diferencias sobre políticas, y una semana después, Trump anunció que retiraba a Estados Unidos del histórico Acuerdo de París para combatir el calentamiento global.

Merkel, quien declaró tras la reunión del G7 que el liderazgo estadounidense ya no es confiable, ha estado juntando sus fuerzas con ayuda del presidente francés Emmanuel Macron de cara a la reunión del G20 —una agrupación más poderosa y grande que incluye a los líderes de 19 potencias y la Unión Europea—. En un discurso al parlamento alemán la semana pasada, Merkel afirmó, en una obvia alusión a Trump, que “cualquier persona que crea que los problemas del mundo pueden ser resueltos a través del aislacionismo y el proteccionismo está cometiendo un grave error”.

Parece que habrá pirotecnia afuera del lugar de la cumbre. Miles de manifestantes han llegado a Hamburgo —una ciudad con una larga historia de protestas y disturbios y donde la reunión se realizará este viernes y sábado— para mostrar su rechazo contra todo, desde la globalización y el capitalismo hasta los polémicos líderes que asistirán, particularmente Trump; el ruso Vladimir Putin y el turco Recep Tayyip Erdogan.

Se espera que otras reuniones también atraigan el interés de todos. La que será vista con la mayor atención será el primer encuentro formal entre Trump y Putin. Aunque la Casa Blanca señala que no hay temas establecidos en la agenda, existen posibles campos minados como las investigaciones en proceso en Washington sobre la intervención de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos, las continuas sanciones contra Moscú y los diferentes objetivos en la guerra de Siria. Trump también deberá participar en espinosas reuniones con los chinos, los japoneses y los surcoreanos sobre la amenaza nuclear de Corea del Norte, especialmente tras su primera prueba exitosa de un misil balístico intercontinental.

Pero la pregunta primordial es si Trump puede lograr entenderse con otros líderes —incluido Xi Jinping, el presidente de China, quien se ha pronunciado a favor de controles climáticos y el libre comercio—. Aunque Macron opina igual que Alemania en todos los temas importantes, ha argumentado en contra de aislar a Trump en Hamburgo, y de hecho lo invitó a París para las celebraciones del 14 de julio, día en el que se celebra el Día de la Bastilla y el inicio de la Revolución Francesa.

Por supuesto, mucho depende de Trump. Por más que sea aceptado por los líderes polacos eso no significa que, por el momento, Trump ha rechazado el liderazgo histórico estadounidense en varias temas y la participación en un orden mundial basado en reglas y con miras hacia el futuro que lucha para proteger al planeta, expandir el comercio mundial y encontrar espacios para aquellas personas que han perdido su hogar.

Para Trump, el mejor resultado de la cumbre sería que “tuviera un regreso a la razón” como lo dijo recientemente Macron. Pero con o sin Trump, el resto de los líderes deberían dejar suficientemente claro que se mantendrán totalmente comprometidos con el Acuerdo de París sobre el cambio climático y con lo que Merkel llama “un mundo interconectado”.



arturo