Panorama Norteamericano

Seis meses de caos y parálisis en la Casa Blanca 

2017-07-24

"De momento, no ha convencido al Congreso para aprobar ninguna ley importante", apunta el...

CAROLINA MARTÍN / El Mundo

Acciones ejecutivas, 41; proclamaciones, 54; memorandums presidenciales, 58; decretos sancionados leyes, 42; tuits, 991. Con estos números, cualquiera puede pensar que los primeros seis meses de Donald Trump en la Casa Blanca han sido un éxito. Nada más lejos de la realidad. El otrora magnate inmobiliario, sólo ha logrado un hito notable como 45º presidente de Estados Unidos: el nombramiento del octavo magistrado del Tribunal Supremo, Neil Gorsuch. De las grandilocuentes promesas electorales, las que iba acometer desde "el día uno", ni rastro.

Evaluación a Trump

"De momento, no ha convencido al Congreso para aprobar ninguna ley importante", apunta el politólogo de la Universidad Bowling Green, David Jackson, al analizar las acciones presidenciales. En su opinión, Trump no parece estar muy interesado en hacer "el difícil trabajo, que consume mucho tiempo y que es necesario para aprobar nueva legislación".

Además del nombramiento de Gorsuch, el director ejecutivo del Instituto Pat Brown para Asuntos Públicos, Raphael Sonenshein, añade en la columna de logros -con cierto reparo- "la reducción de regulaciones legales". A ojos de Trump, matiza, son un "impedimento para los negocios". Para los estándares de la disciplina, la administración no ha conseguidos los básicos como "un equipo competente, un programa legislativo para que el Congreso lo considere y, en general, no ha convencido al público para seguir el liderazgo del presidente".

Esto se refleja en las encuestas. En los últimos 70 años, ningún presidente había tenido el favor de sólo el 36% de los ciudadanos consultados, según el sondeo realizado para The Washington Post y la cadena ABC a principios de julio. Eso sí, sus apasionados seguidores siguen apoyándole.

El mayor revés, la reforma sanitaria

Nada más tomar posesión, el presidente se puso manos a la obra para desmantelar la ley sanitaria Obamacare. El mismo 20 de enero, en el Despacho Oval, Trump firmó una orden ejecutiva para "aliviar la carga" que suponía esa legislación hasta que fuera derogada por el Congreso.

Su deseo era que ocurriera pronto, pero aún sigue viva. La falta de acuerdo entre los republicanos ha impedido que el borrador de la potencial Trumpcare se haya debatido en el Senado. Una parte de los conservadores abogan ahora por derogar la legislación del ex presidente Obama y reemplazarla más adelante. Sin embargo, está opción tampoco parece contar con los apoyos suficientes.

Decepcionado por el revés, Trump no se da por vencido y minimiza el fiasco. "Me digo a mi mismo, espera un minuto, solo llevo aquí un periodo corto de tiempo", señalaba en una entrevista en The New York Times. Para Jackson, sin embargo, "el fracaso en abolir y reemplazar ACA es extremadamente dañino para su presidencia y la reputación de los republicanos".

Veto migratorio

Con apenas una semana en el cargo, Trump firmó un primer 'veto migratorio' que prohibía temporalmente el acceso a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y refugiados, que provocó una contestación nacional.

Después de que un juez federal bloqueara la orden, Trump volvió a estampar su firma en una versión actualizada. En esta ocasión, el veto era para seis países. Actualmente, esta orden se está aplicando de manera limitada. El Tribunal Supremo dictó que el veto no se podía aplicar para aquellos ciudadanos y refugiados que demostrasen una relación 'de buena fe' con una persona o entidad en EU Verá el caso el otoño.

"En el apartado de ir detrás de los inmigrantes y refugiados, y desafiar a nuestros aliados internacionales ha cumplido de largo con su palabra", apunta Sonenshein.

El muro con México

Durante la campaña presidencial repitió una y otra vezque iba a levantar un muro con México, que además iban a pagar los mexicanos. Una vez en la Casa Blanca, ha pedido al Congreso que adelante los fondos para construirlo; unos 3,600 millones de dólares se estima son necesarios. El borrador aprobado por el Comité de la Cámara de Representantes recoge 1,600 millones de dólares para el próximo ejercicio.

Aún no se ha construido ni un metro de ese muro -o valla- de los 1.126 km que Trump cree necesarios (inicialmente hablaba de más de 3,000) para proteger la frontera sur. El Departamento de Seguridad Nacional sigue dando forma al proyecto y estudiando prototipos.

Bye,bye... acuerdos internacionales

El presidente sí ha cumplido con su compromiso de sacar a EU de varios acuerdos internacionales firmados en la era Obama. El 23 de enero firmó un memorándum para abandonar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. "Es una cosa buena para los trabajadores americanos", decía Trump en línea con su mensaje de campaña Make America Great Again. El 1 de junio anunció oficialmente que EU se iba acuerdo de París, suscrito por 194 países.

Con celo se miran los pasos que da la administración en su relación con Cuba. En junio Trump firmó un memorándum anunciando su nueva política con la isla, que revertía algunas decisiones de Obama.

Hello, Rusia

Las investigaciones sobre la injerencia rusa en la campaña presidencial protagonizan estos primeros seis meses de la era Trump. Éstas "dañan la administración. Cada revelación adicional erosiona la confianza pública en Trump y su capacidad para convencer a quienes aún no le apoyan", reflexiona Jackson.

Y, últimamente, es casi una revelación al día. The Washington Post informaba este viernes de que las conversaciones del fiscal general, Jeff Sessions, con el embajador ruso Sergei Kislyak durante la campaña y el periodo de transición sí fueron de contenido político importante.

Durante su audiencia de confirmación, Sessions negó haber tenido "comunicación con los rusos", aunque más tarde tuvo que recusarse de la supervisión de la investigación del FBI sobre la potencial colusión del equipo de campaña de Trump y Moscú al salir a la luz sus encuentros con Kislyak.

La cuestión rusa, su relación con Vladimir Putin -más allá de los encuentros oficiales e informales en el G-20- y las investigaciones juegan "un papel importante en su vida", analiza Sonenshein. "Claramente le consume, está resentido por ello y le dedica un tiempo considerable".



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