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¿Qué es el proceso de "impeachment" y por qué es probable que Trump lo sufra?

2017-05-18

El detonante ha sido la abrupta destitución de James Comey, director del FBI hasta la semana...

María Jesús Guzmán / abc

La confusión política crece en los pasillos de la Casa Blanca. La escalada de tensión que se venía generando desde la polémica campaña electoral del excandidato republicano y ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha explotado; y ha salpicado de lleno al mandatario.

El detonante ha sido la abrupta destitución de James Comey, director del FBI hasta la semana pasada. El abogado estaba al frente de la investigación que estudiaba si el Kremlin se había infiltrado en los comicios presidenciales de Estados Unidos y había ayudado a Trump a alcanzar el poder. El inesperado acontecimiento ha levantado las sospechas entre los detractores del dirigente —consideran que está obstruyendo la justicia—, que ahora piden que el presidente sea sometido a un proceso de «impeachment».

¿Qué es un «impeachment»?

Es un juicio político, un proceso por el que un alto cargo público puede ser destituido y que aparece recogido en la Constitución de Estados Unidos. El Artículo Primero de la Carta Magna garantiza esta posibilidad y establece cuáles son lo pasos que deben seguirse.

El «impeachment» dura meses. Para que arranque, es necesario que la mayoría de los miembros (238 de los 435) de la Cámara de Representantes estadounidense apruebe el juicio, que se celebra en el Senado y que dirige el Presidente de la Corte Suprema. Un cargo que en la actualidad ostenta John Glover Roberts Jr. Una vez que se ha celebrado el juicio, es el Senado el que tiene la última palabra: una mayoría de dos tercios decide si el acusado tiene que abandonar el cargo o, por el contrario, merece ser absuelto.

A medida que se filtran nuevos datos sobre la relación de Trump y su equipo de campaña con Rusia, considerada un poder hostil por Estados Unidos, son más las voces que claman por que Trump sea sometido a este procedimiento. Ejemplo de ello es el congresista demócrata Al Green, que el pasado miércoles expresó su deseo de forma abierta: «Me levanto hoy para pedir el "impeachment" del presidente de los Estados Unidos de América por obstrucción de justicia». Pero, ¿a qué viene esta insistencia?

¿Por qué se quiere juzgar a Trump?

La Constitución reza que puden ser sometidos a «impeachment» los políticos que estén acusados y condenados por «traición, soborno u otros delitos graves». La sombra de la sospecha se cierne sobre Trump —y sus relaciones con el régimen de Putin— desde que estaba inmerso en su campaña electoral. Sin embargo, los últimos acontecimientos han hecho que se multipliquen unas acusaciones cada vez más contundentes y que apuntan a un conflicto de intereses.

El periódico estadounidense «The Washington Post» ha denunciado que Trump compartió información clasificada por Rusia. Por su parte, otra cabecera de prestigio, «The New York Times», ha asegurado que el presidente pidió a James Comey —exjefe del FBI — que no avanzara en una investigación. Según explica el abogado, Trump le llegó a decir: «Espero que dejes ir este tema; deja ir a Flynn, es un buen tipo», durante una reunión que ambos mantuvieron en febrero en el Despacho Oval. Michael Flynn fue el asesor de Seguridad Nacional de Trump hasta el pasado 8 de febrero, cuando fue cesado: sus frecuentes contactos con el embajador ruso en Washington, Sergei Kisliak, para establecer un canal directo de comunicación entre el Trump y Putin le valieron el cargo.

En caso de que Comey esté diciendo la verdad y, además, se compruebe que el magnate estadounidense lo ha apartado del FBI por interés propio, su actitud podría ser señalada como un delito grave.

¿Qué pasará si hay «impeachment»?

Como ya contaba a ABC Julio Cañero, director del Instituto Franklin, el pasado mes de enero; la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y en el Senado dificultaría que el proceso de «impeachment» se saldase con la destitución. «La situación es confusa», concluía.

Además, ninguno de los tres presidentes estadounidenses que han sido sometidos a un «impeachment» han sido apartados de su cargo. Andrew Johnson fue acusado de echar al secretario de Guerra (cargo que ya no existe), en 1868, sin estar autorizado. El Senado abogó por su inocencia. En 1999, Bill Clinton también tuvo que hacer frente a la moción de censura; acusado de obstrucción a la justicia y de perjurar al mentir sobre su relación sentimental con Monica Lewinsky. Tampoco fue destituido. El caso de Richard Nixon fue distinto: interrumpió su «impeachment» al dimitir de su cargo, en 1974.



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