Internacional - Política

Truss quema sus últimas naves para mantenerse como primera ministra

2022-10-14

Tras apenas 38 días al frente del Ejecutivo británico, Truss parece acorralada por...

Por Enrique Rubio

Londres, (EFE).- La primera ministra británica, Liz Truss, recurrió hoy a un doble movimiento a la desesperada para tratar de restaurar la confianza en su gobierno a la deriva: cesó a su íntimo aliado y ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, y renunció a uno de los pilares de su plan fiscal.

Tras apenas 38 días al frente del Ejecutivo británico, Truss parece acorralada por los mercados y por sus propios compañeros del Partido Conservador.

La masiva bajada de impuestos que presentó Kwarteng el 23 de septiembre desató una tormenta que hasta ahora ha sido imposible de parar.

Por eso, pese a que la propia Truss basó en el plan fiscal toda su campaña de las primarias conservadoras para suceder a Boris Johnson, se vio obligada hoy a convertir a su amigo Kwarteng en el chivo expiatorio y a servir su cabeza para aplacar a los inversores que desconfían del rumbo financiero del país.

Kwarteng dejó claro que había sido cesado, y no que hubiese dimitido por voluntad propia, pero pareció tomarlo con deportividad en una carta dirigida a la propia jefa del Gobierno.

"Hemos sigo colegas y amigos durante muchos años. Durante ese tiempo, he visto tu dedicación y determinación. Creo que tu visión es la adecuada. Ha sido un honor servir como tu primer 'canciller'", escribió quien ya es el segundo ministro de Economía más breve de la historia del Reino Unido.

La destitución de su "canciller del Exchequer" tiene una trascendencia difícil de exagerar. Kwarteng es el compañero de viaje de Truss, con quien coescribió su manifiesto "Britannia Unchained" en 2012 para reclamar una descarga ultraliberal en el Reino Unido y además se trataba de su lugarteniente en el Ejecutivo.

Para reemplazarlo, la primera ministra ha buscado a un perfil esencialmente opuesto. El nuevo titular de la cartera, Jeremy Hunt, encarna de muchas formas el "establishment" contra el que Truss asegura luchar y envía cierto mensaje de normalización y experiencia a los mercados.

Tras haber aspirado infructuosamente dos veces a liderar el Partido Conservador, en 2019 y 2022, Hunt asume las riendas con el compromiso de conseguir la estabilidad financiera al tiempo que promueve el crecimiento, verdadera obsesión de su jefa.

Durante casi una década Hunt estuvo al frente ininterrumpidamente de los ministerios de Cultura, Sanidad y Exteriores, aunque su presencia en el gabinete se truncó tras su derrota ante Boris Johnson en la carrera por el liderazgo "tory" en 2019.

UNA RUEDA DE PRENSA A LA CARRERA

Tras el cese de Kwarteng había mucha atención sobre los anuncios que podía realizar Truss en la rueda de prensa que convocó a primera hora de la tarde.

Una cariacontecida primera ministra vino a reconocer que los mercados le han doblado la mano y que no le quedaba más remedio que rectificar su plan fiscal.

"Está claro que partes del 'minipresupuesto' (que presentó Kwarteng el 23 de septiembre) fueron más lejos y más rápido que lo que los mercados esperaban", dijo Truss en una corrección de 180 grados sobre lo que había prometido desde que asumió como primera ministra, el 6 de septiembre.

Por ello, decidió mantener la subida del impuesto de sociedades del 19 % al 25 % que el anterior Ejecutivo de Boris Johnson había anunciado, pese a haberse comprometido a anular el alza.

La subida permitirá recaudar 18,000 millones de libras adicionales (20,700 millones de euros), que utilizarán para enjugar la deuda a medio plazo.

Truss sorprendió por la brevedad de su intervención ante la prensa, que abandonó de forma abrupta tras haber lidiado con unas pocas preguntas de los periodistas, que ponían en cuestión su continuidad en Downing Street.

"Tenemos que actuar ahora para asegurar a los mercados que tenemos responsabilidad fiscal", señaló, antes de añadir que hará "lo que sea necesario" para conseguir que la deuda caiga en el medio plazo.

El primero en celebrar esa marcha atrás fue el Fondo Monetario Internacional (FMI), que aplaudió que Londres vaya a "recalibrar" su plan fiscal y se mostró confiado en el compromiso de Truss con la estabilidad económica.

Pese a todo, al cierre hoy del mercado bursátil, la libra esterlina perdía un 0,68 % respecto al euro, hasta 1,1489 euros, y retrocedía un 1,08 % frente al dólar estadounidense, hasta 1,1179 dólares.

La oposición, encabezada por los laboristas, reclamó a Truss su dimisión, al igual que lo hizo la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon.

Sin embargo, el mayor peligro para la primera ministra seguirán siendo sus propios compañeros de bancada, muchos de los cuales ocultan cada vez con menor disimulo su descontento con el rumbo del Ejecutivo.



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