Miscelánea Humana

Tres virus nos amenazan este invierno. Así puedes prepararte para ellos.

2022-11-07

Si bien todavía no existe una vacuna para el VSR, sí hay inoculaciones para la gripe...

Leana S. Wen, The Washington Post

Las señales de la inminente tormenta ya están aquí. Se espera que tres virus respiratorios —COVID-19, la gripe y el virus sincitial respiratorio (VSR)— incrementen su impacto este otoño e invierno, y una vez más pongan a prueba la capacidad de los hospitales. Si bien esto no afectará la vida de la mayoría de los estadounidenses como en los dos inviernos anteriores, este es el momento de prepararnos, así como al sistema de atención médica.

Algunos hospitales infantiles ya están por encima de su capacidad debido a una ola inédita de infecciones graves por VSR. Antes del COVID-19, prácticamente todos los niños contraían VSR para el momento que cumplían dos años, pero el uso de cubrebocas, el distanciamiento social y otras medidas pandémicas de mitigación han generado una brecha de inmunidad que ha dejado a muchos más niños de lo normal con poca o ninguna protección contra el VSR.

La gran mayoría de los niños que contraen VSR tendrán síntomas leves parecidos a los de un resfriado, pero algunos podrían desarrollar inflamación en los pulmones y enfermarse de gravedad. En los años previos al COVID-19, el virus causó un estimado de 58,000 hospitalizaciones pediátricas anuales entre niños y niñas menores de cinco años. Ese número va en camino a ser mucho más alto este año. El VSR también afecta a los adultos: anualmente causa la muerte de alrededor de 14,000 estadounidenses mayores de 65 años.

Las mismas preocupaciones se aplican a la gripe. El periodo 2017-2018 fue una temporada de influenza particularmente severa, que resultó en 710,000 hospitalizaciones y 52,000 muertes. Este año podría causar cifras similares. La semana pasada, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses informaron que desde la gripe porcina de 2009 no había habido tantos estadounidenses hospitalizados por influenza tan temprano en la temporada.

¿Y con respecto el COVID-19? Si bien no espero un tsunami similar a la oleada de ómicron del invierno pasado, es casi seguro que las infecciones por COVID-19 aumentarán en las próximas semanas, y generarán un consecuente aumento en la cantidad de hospitalizaciones y muertes. La BA.5 sigue siendo la variante dominante, pero sus ramificaciones BQ.1 y BQ.1.1 ya representan más de una cuarta parte de las nuevas infecciones y desplazarán a la BA.5 en las próximas semanas.

Esta es la buena noticia: sabemos cómo tratar estos virus de la “triple amenaza”.

Si bien todavía no existe una vacuna para el VSR, sí hay inoculaciones para la gripe y el COVID-19. Los primeros datos revelan que la vacuna contra la influenza de este año reduce las hospitalizaciones por esa causa en casi 50%, por lo que la vacunación masiva podría aliviar de manera sustancial la carga sobre los hospitales. Es muy probable que las dosis de refuerzo contra el coronavirus brinden una protección mucho mayor contra los casos de enfermedades graves, y la gran proporción de estadounidenses con inmunidad híbrida por vacunación e infecciones previas ofrecen una protección adicional contra la posibilidad de una abrumadora cantidad de hospitalizaciones por COVID-19.

¿Cómo deben prepararse los hospitales, empleadores, las escuelas y el gobierno?

A corto plazo, la convergencia de los virus respiratorios agravará la escasez de enfermeros y otros trabajadores de la salud, lo que ejercerá una enorme presión sobre nuestro sistema de atención de la salud. Los hospitales están alistando sus planes para aumentar su capacidad. Pronto deberíamos comenzar a ver estacionamientos convertidos en zonas de atención a pacientes, algunas citas médicas no urgentes pospuestas y a la Guardia Nacional desplegada en áreas particularmente afectadas.

Las escuelas y lugares de trabajo pueden hacer su parte organizando campañas de vacunación. Dado que existe una notoria oposición a la vacuna contra el coronavirus, alentaría a los educadores y empleadores a que hablen sobre la gripe por separado del COVID-19, para que el rechazo contra las vacunas contra el coronavirus no disuada a las familias de vacunar a sus hijos contra la influenza o recibir otras vacunas infantiles de rutina. Mientras tanto, las dosis de refuerzo del coronavirus deben estar enfocadas a las personas con mayor riesgo de hospitalización, en especial residentes de hogares de ancianos y adultos mayores en general.

Este también es el momento para que las guarderías, los centros comerciales y los restaurantes vuelvan a ofrecer desinfectantes para las manos y toallitas húmedas en todos los espacios compartidos. Una buena higiene de las manos puede reducir la transmisión de influenza, VSR y otros virus que se propagan a través del contacto directo y las superficies de alto contacto.

El papel del gobierno será limitado. Su rol más importante es invertir en la “Operación Warp Speed Parte 2” para llevarle la delantera a las variantes mediante el desarrollo de mejores vacunas y tratamientos. Sin embargo, no creo que las medidas de mitigación generalizadas regresen. Será difícil persuadir a las personas a que se mantengan alejadas de sus seres queridos, dejen de ir a restaurantes o pospongan planes de viaje cuando el riesgo de desarrollar enfermedades graves para la mayoría de los individuos es bajo. Decretar la obligatoriedad del uso de cubrebocas requiere de un capital político enorme, así que dudo que sean una intervención realista a menos de que surja un virus mucho más mortal.

¿Qué debe hacer la ciudadanía?

Sabiendo que las medidas sociales de mitigación no regresarán, las personas deben tomar medidas de protección por sí mismas.

Eso comienza con las vacunas. Todas las personas mayores de seis meses deben vacunarse contra la gripe. Dado que se necesitan alrededor de dos semanas para alcanzar la máxima eficacia y los casos de gripe ya son numerosos, no esperes a aplicarte la vacuna. Las personas mayores de 65 años y los adultos con afecciones médicas subyacentes también deben recibir sus dosis de refuerzo contra el COVID-19 a la brevedad. Otros deben considerar sus circunstancias personales y familiares al momento de decidir cuándo recibir la dosis de refuerzo.

Los adultos mayores deben mantenerse al día con sus vacunas contra la neumonía y el herpes zóster. Además, las personas deben tratarse las enfermedades crónicas y programar procedimientos quirúrgicos electivos para reducir la posibilidad de hospitalización durante una oleada.

Todos deben tener un plan en caso de que se enfermen. Muchos ya tienen uno para el COVID-19; ya saben si son elegibles para el Paxlovid o anticuerpos monoclonales y dónde acceder a ellos. Deben adoptar un enfoque similar con la gripe. Infórmate sobre cómo obtener Tamiflu, el medicamento antiviral que reduce la progresión a la influenza grave, el cual también se le puede recetar a los contactos cercanos para evitar que contraigan la gripe. Y aunque no existe un tratamiento específico para el VSR, los padres deben saber cómo comunicarse con sus pediatras fuera del horario regular de atención y a qué hospital dirigirse en caso de que sus hijos o hijas manifiesten dificultades respiratorias y otras emergencias.

Es fundamental que las personas más vulnerables a enfermedades graves sepan que si interactúan con otras mientras los niveles virales son altos, se encontrarán con virus respiratorios contagiosos. Les exhorto a utilizar cubrebocas N95 o equivalentes en espacios cerrados. Deben llevar consigo desinfectante para manos y usarlo con frecuencia, así como considerar limitar las reuniones en espacios cerrados sin cubrebocas al nivel más esencial. Cuando asistan a las reuniones de la temporada de fin de año, deberían solicitarles a todos a que obtengan una prueba rápida de coronavirus el día de la reunión y mantenerse alejados de los familiares que manifiesten el más mínimo atisbo de resfriado.

Siempre existe la posibilidad de que nos llevemos una agradable sorpresa: quizás el VSR alcance su pico pronto y decaiga antes de que llegue lo peor de la influenza. Quizás el incremento anticipado de COVID-19 sea solo un pequeño bache.

Pero si algo nos enseñó el COVID-19 es a anticiparnos al peor escenario y prepararnos para ello. Este invierno, las y los estadounidenses pueden mantenerse a salvo y al mismo tiempo evitar que la amenaza constante de los virus domine nuestras vidas.



Jamileth
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