Ecología y Contaminación

Daño a Amazonía puede costar a Brasil US$184,000 millones de dólares: Banco Mundial

2023-05-04

Algunos científicos advierten que el aumento de la deforestación en la...

Maria Eloisa Capurro

(Bloomberg) -- La selva amazónica se está acercando a un punto de no retorno, tras el cual, partes de su ecosistema no recibirán suficiente lluvia para mantenerse, una situación que podría costar a la economía de Brasil US$184,000 millones para 2050, según un nuevo informe del Banco Mundial.

El cambio climático, la deforestación ilegal y la expansión de las tierras de pastoreo para el ganado dentro de la selva tropical más grande del mundo pronto podrían poner en peligro la producción agrícola y el suministro de agua del país, e incluso su capacidad para generar energía hidroeléctrica, dijo el banco en un informe sobre el clima y el desarrollo del país publicado el jueves.

“Brasil puede, en breve, llegar a un punto de inflexión”, advirtió el informe. El costo proyectado de superar ese umbral equivale a casi el 10% del producto interno bruto del país a partir de 2022.

Los fenómenos meteorológicos extremos ya están afectando a la economía más grande de América Latina, con un costo promedio de US$2,600 millones cada año, según el banco. Entre 800,000 y 3 millones de brasileños estarán en riesgo de caer en la extrema pobreza como resultado de dichos fenómenos climáticos a partir de 2030, según el informe.

Algunos científicos advierten que el aumento de la deforestación en la Amazonía se acerca al punto después del cual que es posible que no pueda recuperarse. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se comprometió a revertir esa tendencia y ha atraído ayuda internacional para su causa: la Casa Blanca prometió destinar US$500 millones al Fondo Amazonía, una iniciativa global liderada por Brasil para proteger la selva. Brasil ahora está en conversaciones con el Reino Unido, Francia, Japón y la Unión Europea para que se unan al fondo que lanzó junto con Alemania y Noruega en 2008.

“Cumplir la promesa del Gobierno de reducir la deforestación ilegal y lograr cero emisiones netas para 2050 podría resultar en una importante reducción de dióxido de carbono, lo que ayudaría a preservar ecosistemas vitales para los sectores agrícola, energético y urbano”, se lee en el informe.

Actualmente, el equipo económico de Lula está evaluando una propuesta de reforma tributaria, y el Banco Mundial sugiere que Brasil considere un impuesto al carbono para las actividades económicas vinculadas a la minería y la extracción de combustibles fósiles. La entidad estima que un impuesto al carbono podría inyectar 150,000 millones de reales (US$30,000 millones) adicionales al año en las arcas públicas hasta 2030.

El país también podría incrementar su producción de hidrógeno verde, aumentar su energía renovable, extender áreas protegidas para incluir a comunidades indígenas y mejorar infraestructura relacionada con el riego, entre otras propuestas.

Pero tendrá que seguir recurriendo a fondos privados e internacionales, ya que la necesidad de inversión asciende al 3,7% de su PIB cada año hasta 2030 solo para cumplir las promesas de infraestructura sostenible, según las proyecciones del banco.



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