Internacional - Seguridad y Justicia

¿Qué pasará ahora tras la ruptura de una presa en Ucrania?

2023-06-06

Cruzar el ancho río siempre fue considerada una labor complicada para el ejército...

Por JAMEY KEATEN

KIEV, Ucrania (AP) — La espectacular ruptura de la presa que contenía la reserva de agua más grande de Ucrania liberó un enorme torrente el martes, aumentando los temores de daños e inundaciones generalizados en zonas donde viven decenas de miles de personas.

De momento no está claro lo que causó la ruptura de la presa de Kajovka, que ya había resultado dañada por la guerra en Ucrania. La represa había contenido el río Dniéper, del cual una larga franja se ha convertido en una línea del frente, en una región ocupada por Rusia en el sur de Ucrania.

Ucrania acusó a las fuerzas rusas de hacer explotar la instalación, mientras que los funcionarios rusos culparon a los ataques militares ucranianos.

Este es un vistazo de lo que pasó y de lo que está en riesgo:

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA PRESA?

La presa de 30 metros (98 pies) de altura y la central hidroeléctrica de Kajovka están ubicadas a unos 70 kilómetros (44 millas) al este de la ciudad de Jersón, un epicentro del conflicto en una región que Rusia ha declarado como anexada pero que no controla por completo.

Junto con la central hidroeléctrica, la represa ayuda a proporcionar electricidad, agua para riego y agua potable a una amplia franja del sur de Ucrania, incluida la Península de Crimea, que fue anexada ilegalmente por Rusia en 2014.

La enorme zona agrícola de Ucrania, que está alimentada parcialmente por el río Dniéper, es vital para los suministros mundiales de grano, aceite de girasol y otros productos alimenticios. Los precios del trigo y del maíz a nivel internacional subieron el martes por temores de que la producción pudiera verse interrumpida.

La presa, una de las más grandes del mundo en términos de capacidad de reserva, retenía un volumen de agua casi equivalente al del Gran Lago Salado de Estados Unidos. Las aguas del río abastecen los sistemas de enfriamiento de la planta nucleoeléctrica de Zaporiyia, donde los combates han suscitado en varias ocasiones temores sobre un accidente catastrófico.

¿QUÉ LE HA PASADO A LA PRESA DURANTE LA GUERRA?

Rusia ha tenido el control de la presa desde los primeros días de la guerra, y Moscú y Kiev se han acusado mutuamente de atacarla. Ucrania dijo que los soldados que la ocupan detonaron explosivos el otoño pasado que dañaron tres compuertas, que ayudan a regular los niveles del agua. En mayo eran evidentes algunos signos de daños en las compuertas.

Incluso antes de la devastación causada por el colapso del martes, la generación hidroeléctrica estaba a una fracción de los niveles máximos. Funcionarios ucranianos y expertos independientes señalaron que las fuerzas rusas no han mantenido la presa en buenas condiciones, ya sea de manera deliberada o por negligencia. La represa fue construida en la década de 1950.

Hace unos meses, los niveles del agua de la reserva eran tan bajos que muchos en Ucrania y en otras partes del mundo temían una crisis en la central de Zaporiyia. Desde mediados de febrero, el nivel del agua ha aumentado constantemente, de acuerdo con datos de Theia, un proveedor francés de análisis geoespacial.

La compañía ucraniana que gestiona la represa y la central eléctrica estima que tomará unos cuatro días para que la reserva alcance un equilibrio y deje de verter enormes cantidades de agua.

¿QUIÉN Y QUÉ ESTÁ EN RIESGO?

A medida que las crecidas aumentaban, las autoridades tanto de Rusia como de Ucrania ordenaron evacuaciones en por lo menos 80 localidades que están en riesgo en ambos lados del río, aunque ninguna de las partes ha reportado víctimas.

Las autoridades señalaron que unas 22,000 personas viven en zonas que corren el riesgo de inundarse en las regiones controladas por Rusia, mientras que 16,000 personas viven en la zona más amenazada en el territorio controlado por Ucrania.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que por lo menos 16,000 personas ya han perdido sus hogares, y el coordinador de la ayuda humanitaria de la organización dijo que ya hay labores en curso para proporcionar agua, dinero y apoyo jurídico y emocional a aquellos que se vieron afectados.

El Ministerio de Energía de Ucrania informó que existe peligro de inundación para las instalaciones energéticas de Jersón. Cerca de 12,000 clientes en la ciudad de Jersón no tenían electricidad, y el suministro de agua también está en riesgo.

Los niveles del agua disminuyeron río arriba. En la nucleoeléctrica de Zaporiyia, la más grande de Europa, el operador ucraniano y la agencia de energía atómica de la ONU dijeron que no había un riesgo a la seguridad hasta el momento.

Expertos advirtieron sobre la posibilidad de un desastre para la vida silvestre y los ecosistemas en Ucrania y otras partes.

El impacto más grande del colapso de la represa probablemente se sentirá río arriba, comentó Mark Mulligan, profesor de geografía física y ambiental en el King’s College de Londres y codirector del Global Dam Watch, un proyecto que supervisa las represas y reservas.

“Esta enorme reserva se va a vaciar y las zonas poco profundas río arriba van a secarse”, causando importantes daños ecológicos a la vegetación acuática y a la fauna que han dependido del agua durante siete décadas, explicó. El rápido flujo de agua dulce con dirección al mar Negro también podría causar daños a la pesca y la ecología en general de la parte noroccidental del mar”, comentó.

¿QUÉ REPRESENTA PARA LA GUERRA?

Funcionarios ucranianos dijeron que los rusos destruyeron la presa para evitar que Ucrania lanzara una contraofensiva en la región, mientras que los funcionarios rusos afirmaron que Ucrania destruyó la presa para impedir un posible ataque ruso contra la ribera occidental.

En cualquier caso, la destrucción de la presa corta un cruce clave del río más importante del país. La represa servía como puente, permitiendo que los vehículos pasaran por encima. Su destrucción liberó torrentes de agua, lo que dificulta cruzar el río por otras vías.

Desde otoño del año pasado, la parte baja del río Dniéper ha conformado una parte importante de la línea del frente que abarca más de 1,000 kilómetros (620 millas).

El cruce fue atacado en repetidas ocasiones cuando las fuerzas ucranianas lideraron una exitosa contraofensiva en noviembre que hizo retroceder a las fuerzas rusas al otro lado del Dniéper.

El ejército ucraniano ha utilizado grupos de reconocimiento para tratar de obtener el control de las pequeñas islas cercanas a la ribera oriental, controlada por Rusia, y de zonas en el delta del río. Sin embargo, expertos señalaron que una ofensiva más amplia involucraría mayores riesgos y desafíos logísticos.

Cruzar el ancho río siempre fue considerada una labor complicada para el ejército ucraniano. La mayoría de los observadores pronosticaban que lanzaría su contraofensiva en otra parte.

El analista militar ucraniano Oleh Zhdanov dijo que las inundaciones harían que fuera aún más difícil cruzar el río, señalando que impactaría los campos de minas en la ribera oriental controlada por Rusia. “Los campos de minas se inundaron, las minas serán arrastradas por el agua y nadie sabe dónde saldrán a la superficie”.



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