Detrás del Muro

La Patrulla Fronteriza opera bajo un sistema fallido

2023-08-03

A principios de este año, en San Diego, la Patrulla Fronteriza detuvo a personas migrantes...

Pedro Ríos / San Diego Union Tribune

El 17 de mayo, Anadith Danay Reyes Álvarez, de 8 años, murió mientras estaba bajo custodia de la Patrulla Fronteriza en Harlingen, Texas. Un monitor independiente de una corte federal acaba de concluir que la muerte de la menor, de origen panameña y de padres hondureños, era una “tragedia prevenible”.

Reyes Álvarez, junto con sus padres y hermanos, cruzaron a Texas a través de México cerca de Brownsville, Texas, Fue allí donde la Patrulla Fronteriza la detuvieron a ella y a su familia durante más de una semana, a pesar de una regla interna que prohíbe retener a personas migrantes más de 72 horas.

El informe encontró que, durante toda la semana, su madre había estado solicitando apoyo médico de la Patrulla Fronteriza.

El informe corroboró los hallazgos de otro informe preliminar de la Oficina de Responsabilidad Profesional de Aduanas y Protección Fronteriza, que encontró que los contratistas médicos se negaron a revisar los archivos que la madre de Reyes Álvarez les había entregado sobre el historial médico de su hija. Esto incluía información importante de que Reyes Álvarez tenía antecedentes de problemas cardiacos y anemia falciforme. Los contratistas médicos tampoco notificaron a los médicos de guardia en ningún momento, incluso cuando la condición de Reyes Alvarez se deterioró.

De hecho, el monitor independiente de la corte federal describió la situación de esta manera: “Estas fallas ocurrieron en múltiples niveles y no deben verse como anomalías raras sino como debilidades sistémicas”, advirtiendo que a menos que se haga algo, más niños podrían verse perjudicados cuando bajo custodia de Aduanas y Protección Fronteriza.

Cuántas veces ocurre que cuando un miembro de una agencia policiaca maltrata a alguien bajo su custodia, las investigaciones determinan que el agente involucrado es una manzana podrida, pero absuelve a la agencia de cómo podría haber contribuido a las prácticas abusivas. Durante años, así se han tratado los casos de maltrato con la Patrulla Fronteriza. Incluso en circunstancias limitadas cuando un agente recibe una reprimenda, no hay nada que responsabilice a la agencia por su papel en la perpetración del maltrato.

Pero como observó el monitor independiente, estamos hablando no de solamente manzanas podridas, sino de todo un sistema disfuncional que utiliza el maltrato para ejecutar su mandato de crueldad.

A principios de este año, en San Diego, la Patrulla Fronteriza detuvo a personas migrantes entre los muros fronterizos de 30 pies sin satisfacer necesidades básicas. Esta situación se agudizó en abril y mayo, cuando hasta 500 personas a la vez estuvieron esperando durante días, en temperaturas frías y calientes fluctuantes, nuevamente, sin comida y apenas una botella de agua por día.

Fueron miembros de la comunidad los que se unieron para apoyar a las personas atrapadas entre los muros fronterizos. Los alimentaron y les proporcionaron agua y abordaron problemas de salud sin parar durante varias semanas.

Las “debilidades sistemáticas”, como lo calificó el monitor independiente en el caso de Reyes Álvarez, también eran aparentes en San Diego. Y mientras que la Patrulla Fronteriza niega que alguna persona migrante estuviera bajo su custodia, se aseguraron de que los migrantes estuvieran contenidos en el área y no se les permitiera salir. La Patrulla Fronteriza incluso les colocó brazaletes de colores para identificar cuándo hicieron contacto por primera vez con los agentes.

Los miembros de la comunidad presenciaron y respondieron a casos muy difíciles: un niño de 8 años que sufría un ataque epiléptico; a dos mujeres embarazadas que tenían dolores abdominales; a personas con huesos rotos por caídas de los muros fronterizos; a personas que se desmayaban por el calor y la falta de alimentación; a un bebé apático que ya no tomaba la leche de su madre y padecía de vómitos; y una anciana con la mejilla hinchada por un terrible dolor de muelas. Otra mujer, que había sido violada mientras estaba en México, me confió que tenía dolores abdominales y sangraba por la zona vaginal.

La Patrulla Fronteriza respondió a estos casos porque la comunidad insistió, frente a cámaras de medios internacionales. Sin duda alguna, se salvaron vidas porque respondió la comunidad organizada a una situación crítica. Y el vocero de la Patrulla Fronteriza se quejó en unas de esas llamadas, “Nos están molestando mucho”, me dijo.

Ojalá no se cumpla lo dicho por el monitor independiente, ojalá no haya más menores de edad perjudicados bajo custodia de la Patrulla Fronteriza.
 



aranza
Utilidades Para Usted de El Periódico de México