Internacional - Política

Asuntos políticos y sentimentales coinciden en comicios franceses

2012-06-16

Por ELAINE GANLEY, AP

PARIS  — Las intrigas políticas y personales se han inmiscuido en la vuelta decisiva de las elecciones legislativas del domingo en Francia con acuerdos tras bambalinas y duelos enconados.

El Partido Socialista del presidente Francois Hollande pasa apuros por conseguir una mayoría robusta para consumar sus promesas de impulsar el crecimiento económico en Europa y redefinir a la presidencia como una instancia comprometida con la población.

Salvo sorpresas, los socialistas y sus aliados están en condiciones de ganar los escaños suficientes para lograr el crucial control de la cámara baja, de 577 escaños, debido a los buenos resultados que tuvieron en la primera vuelta de hace una semana.

Pero para conseguir una mayoría absoluta de al menos 289 bancas que permita gobernar con carta blanca, el partido intenta superar a los conservadores que dominaron el parlamento durante el mandato del anterior presidente, Nicolas Sarkozy.

También intenta exponer a la vergüenza a quienes en la derecha tradicional delinean tratos en busca de ganar votos con la extrema derecha —el Frente Nacional— que rechaza a los inmigrantes y que se esfuerza para tener por primera vez una presencia real en el parlamento en más de un cuarto de siglo.

"La derecha ya no sabe dónde vive. Ya no sabe qué es", señaló el ministro de Economía, Pierre Moscovici, en declaraciones al canal France 2 TV esta semana. "Ha perdido su sello, su identidad, sus valores".

Una inesperada complicación para los socialistas llegó directamente del círculo más íntimo de Hollande: su concubina expresó esta semana en Twitter su apoyo a un candidato disidente en el occidente de Francia, en un ataque no tan sutil contra la candidata oficial del Partido Socialista —la ex pareja del presidente y la madre de sus cuatro hijos, Segolene Royal.

Royal es vista en la prensa francesa como la pesadilla de una celosa Valerie Trierweiler, cuyo tweet del martes contradijo la imagen que Hollande ha tratado de proyectar; la de un gobernante "normal" que intenta mantener separadas sus esferas pública y privada.

Esa posición tiene el propósito de distanciar a Hollande de Sarkozy, quien fue objeto de titulares con su complicada vida personal mientras llevaba una presidencia que sus críticos consideraron demasiado centrada en su personalidad y en los intereses de sus amigos acaudalados. Hollande lo derrotó en los comicios presidenciales del 6 de mayo, en medio de la frustración de los electores por al manejo que le dio Sarkozy a la economía y a la presidencia.



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