Policrato Philodemos

Protestar .... ¿ Agrediendo ?

2016-07-03

El mensaje que las autoridades están enviando a sus gobernados con su actitud pasiva, es el...

Almte. Manuel Rodríguez Gordillo

"Los gandayas son vividores y malvados que agreden cobardemente a inocentes;
se esconden en la multitud e invocan torcidamente el ejercicio de un derecho"

La libertad de manifestarse como coartada para delinquir

Actualmente en nuestro país, México, la tolerancia y respeto a los derechos humanos que han mostrado las autoridades que nos gobiernan (en los tres niveles), hacia las agresivas manifestaciones y protestas de la llamada “Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha llegado al límite de la “alcahuetería”, que parece connivencia con ellos dado el nivel de agresión de estos grupos a la sociedad.

El mensaje que las autoridades están enviando a sus gobernados con su actitud pasiva, es el de haber olvidado que la función más importante de un gobierno es la de garantizar la seguridad y libertades de todos los habitantes del país, o peor aún, que nos encontramos bajo la tutela de un “gobierno fallido”, en el que la la población se encuentra en la más completa de las indefensiones, mientras que la delincuencia (de cualquier pelaje que sea), puede actuar libremente y con absoluta impunidad.

Los estados de Guerrero, Chiapas, y especialmente en de Oaxaca, han sido los escenarios que la CNTE ha escogido para protestar en contra de la “Reforma Educativa”, argumentando mentiras y elucubraciones delirantes (como las de que se pretende privatizar la educación en México y/o que se trata de una reforma laboral, entre otras), cuando en la realidad sus cúpulas dirigentes solo están defendiendo privilegios autoconcedidos, como son el que se acepte su mediocridad pedagógica, o la venta de plazas de maestro, así como el supuesto “derecho dinástico”, consistente en heredarlas sin que medie ningún examen de capacidad pedagógica, académica, ni cultural a quienes ellos decidan poner al frente del alumnado.

El resultado de esta forma de corrupción tolerada por gobiernos anteriores (a los que extorsionaban bajo la amenaza de “manifestarse”), y que se añadió a los “usos y costumbres” de estos hampones,   provocó el derrumbe de la calidad académica en todo el sistema educativo mexicano, y a que el ausentismo magisterial e irresponsabilidad se convirtieran en “conquistas laborales”.

Estos grupos, después de tener “secuestrados de facto” y de haber tomado como rehenes a la población de la ciudad de Oaxaca y de otras poblaciones bloqueando sus carreteras (con vehículos incendiados y con toda clase de obstáculos), para que no entren ni salgan mercancías, alimentos, combustibles (gasolina, diesel, gas), ni servicios a las ciudades, condenando, “De facto”, a los pobladores al desabasto de mercancías y al hambre como consecuencia, tal y como sucedería en el caso de que las ciudades estuviesen sitiadas por un ejército enemigo.

Estos grupos (acompañados por la siempre presta “fauna” de oportunistas, de la política y/o de la criminalidad, así como de los resentidos sociales y de vándalos saqueadores), ignoran que su agresión a la paz y tranquilidad de los habitantes de los poblados, como es el sitiar a una ciudad, constituye tácitamente (en lenguaje castrense y en el derecho internacional), un acto de guerra en el que automáticamente se convierten en enemigos del Estado, a quienes se les debe responder con la violencia legitima de las armas, por parte del instituto armado y de la población misma, hasta restablecer la normalidad, ya que le asiste el derecho de la legítima defensa dada la circunstancia que este grupo le ha impuesto, al impedirle ejercer sus garantías individuales y colectivas, por parte de una banda criminal (o secesionista del Estado Mexicano), en su búsqueda de mantener privilegios meta legales.

De la misma manera es causa de asombro el que las autoridades encargadas de la política interna y del orden, no hayan actuado de inmediato para restablecer la paz y el orden constitucional perdido, ante las declaraciones y hechos criminales consumados por estos grupos, autoridades que en un alarde de inexplicable tolerancia (o sumisión), les llama a dialogar.... ¿Dialogar qué?.... mientras estos enemigos de la ciudadanía y del orden constitucional mantienen sitiadas las poblaciones, declarándose además enemigas de las autoridades constitucionales existentes.... ¿Acaso la CNTE es tan poderosa como para doblegar al estado y someter a la población?

Ante estos hechos e inexplicable respuesta del gobierno, surge necesariamente la pregunta.... ¿Quién está realmente mandando en México?.... esta es un cuestionamiento para el cual aún no tengo respuesta... aunque esperaría que la de, con hechos, el propio gobierno establecido, ya que fue democráticamente electo por la mayoría de los mexicanos a través de las urnas.



JMRS