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¿Qué pasará con los militares de Estados Unidos en Siria tras la caída de Raqa?

2017-10-18

La derrota del grupo Estado Islámico en Raqa, su capital de facto en Siria, plantea un serio...

Thomas WATKINS


Washington, Estados Unidos | AFP | La derrota del grupo Estado Islámico (EI) en Raqa, su capital de facto en Siria, plantea un serio interrogante a las fuerzas estadounidenses que han entrenado y armado a los victoriosos combatientes locales: ¿ahora qué?

Desde que Estados Unidos comenzó sus bombardeos contra el EI en Siria a fines de 2014 y dio apoyar a una fuerza en tierra predominantemente kurda, dos gobiernos consecutivos evitaron abordar el papel a largo plazo de los militares estadounidenses en Siria, alegando estar enfocados en la lucha contra los yihaditas.

Los críticos señalan que Estados Unidos está perdiendo influencia en la zona y que fracasó en su abordaje del conflicto al optar por la idea de que su labor era estrictamente anti-terrorista.

"Pero lo que necesitamos es una estrategia abarcadora que tenga en cuenta todos los factores regionales", dijo esta semana el senador republicano John McCain, que preside la comisión de las Fuerzas Armadas.

Necesitamos "una clara articulación de nuestros intereses y de los modos y medios con los que pretendemos defenderlos. La ausencia de tal estrategia es evidente aunque celebramos este importante éxito" en Raqa, agregó.

El conflicto sirio comenzó en marzo de 2011 con masivas protestas antigubernamentales, pero rápidamente escaló a una sangrienta guerra civil, con el EI apenas como un elemento entre otros muchos actores.

Alrededor de 900 efectivos estadounidenses están en el terreno en el norte de Siria, donde han entrenado y dado apoyo logístico a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF).

Esta alianza kurdo-árabe recibió apoyo constante de los aviones y drones de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

El Pentágono ha enviado una artillería de marina para ayudar a recuperar Raqa, mientras que sus fuerzas también han establecido un corredor para aviones de carga militares en una base del norte del país.

- Contra Moscú y Teherán -

Rusia se involucró en el conflicto a fines de 2015 aliándose con el presidente Bashar al-Asad, mientras que el vecino Irán consolidaba su influencia sobre grupos rebeldes chiítas.

Para John Hannah, exasesor del vicepresidente Dick Cheney, la caída de Raqa no debe representar el fin del compromiso militar estadounidense en Siria. 

La posición de Donald Trump sobre Irán -el presidente republicano se negó a "certificar" el acuerdo sobre el programa nuclear iraní- debe traducirse en actos para limitar la influencia de Teherán en la región.

"Para que la estrategia del presidente Trump para contrarrestar a Irán tenga algún sentido, debe con toda certeza incluir un esfuerzo serio para contener y reducir el papel en Siria de los Guardianes de la Revolución", el cuerpo de élite de la República Islámica, explicó Hannah a la AFP.

"Eso quiere decir impedir a Irán, al Hezbolá libanés y a sus aliados de las milicias chiítas asumir el control indiscutible del este de Siria y de la frontera sirio-iraní, (regiones) vitales para el objetivo estratégico iraní de establecer un corredor desde Teherán al Mediterráneo e Israel", agregó.

Jon Alterman, del Center for Strategic and International Studies, estima que Estados Unidos debe decidir la importancia que tiene para sus intereses nacionales la presencia de Rusia e Irán y en Siria.

"Las negociaciones decidirán el futuro de Siria y Estados Unidos no ha hecho mucho para fortalecer allí su influencia", opina este experto en Medio Oriente. Pero la opinión pública norteamericana no está realmente interesada en ello y Trump "podría decidir que no vale la pena asumir más riesgos".



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