Testimonios

Algunos Signos de la Pasión de Nuestro Señor

2018-03-28

Pedro, hombre lleno de humanidad y de amor a Jesús, que en un arrebato de amor y...

Por: Margarita Gonzalez 

* Jesús elige la fiesta judía de la Pascua para significar lo que ocurrirá con Su Pasión, Muerte y Resurrección.
En primer lugar, meditemos en las negaciones de Pedro, en las que muchos nos quedamos, juzgando lo que nuestra comprensión humana entiende, y lo que Dios ve.

Mateo 26:69-75  La Biblia nos habla de estas 3 negaciones, “Antes de que cante el gallo”…

Pedro estaba en el patio, sentado cuando una sirvienta lo acusa de pertenecer al grupo de los Apóstoles, a lo que Pedro lo negó.  Otra sirvienta lo vuelve a acusar, y Pedro lo niega por segunda vez.  Más tarde, se acercaron a Él los que estaban en el patio y lo vuelven a acusar, a lo que Pedro lo niega con juramento, y en aquel momento cantó el gallo.

Jesús elige la fiesta judía de la Pascua para significar lo que ocurrirá con Su Pasión, Muerte y Resurrección.  Su entrega libre y voluntaria a la Pasión. (Recordemos que le dice a Pedro en el camino a Jerusalén, Mt. 26, 51, “Si Yo quisiera, mi Padre enviaría legiones de ángeles  a que me defendieran, pero de este modo, no se cumplirán las Profecías”  

Jesús quiere, a través de Signos y símbolos, dejar Testimonio de Su Gran Amor, al Padre     y a nosotros, elemento esencial de Salvación  y Redención.

En cuanto a las negaciones, aquí podemos ver la realidad humana, que sigue al Señor en los triunfos y palidece de temor ante la ira de sus hermanos, que arrancan de sus sueños de Bienestar y  poder, (de los hermanos, los hombres, que ven peligro  en los que se quieren conducir con Honor y Verdad) y tratan de humillarle ante los ojos de los demás.

San Pedro amaba entrañablemente a Su Maestro, y está dispuesto a liquidar a quien atente contra Él, en circunstancias ordinarias, pero que palidece ante situaciones que escapan de su comprensión, al enfrentar ahora la hora de las tinieblas, que nublan su razón y su corazón.

Veámoslo también en el pueblo que lo había recibido con palmas y ramos, y ahora está contra  él) 

Existen situaciones distintas que escapan de lo ordinario  y pueden hacer flaquear el coraje y el corazón.  Situaciones extremas donde el hombre palidece ante la fuerza y el tamaño del opresor, por eso Jesús nos pide NO juzgar nosotros a los demás, pues no vemos la violencia que el enemigo espiritual está ejerciendo sobre ellos, y los hace flaquear o delinquir.  Jesús si los ve, por eso nos dice que el Juicio le corresponde solo a Él. 

En estas situaciones críticas, Jesús nos pide fe y Oración.

Y, ¿que dice nuestro Señor de San Pedro?.

Dice N. S. Jesucristo de San Pedro:

Pedro, hombre lleno de humanidad y de amor a Jesús, que en un arrebato de amor y sensibilidad le dice que él no le fallará. Y aunque el Espíritu es animoso, la carne es débil.

Se sentía dispuesto a morir por Él en un combate común. Pero ese no era un combate común.  Ese  era un adversario mayor. La fuente de todo mal y Pedro siente la debilidad de sus fuerzas humanas para enfrentar el peligro mayor.

Quiso Dios demostrar en este hombre, Pedro, que el Poder Superior para vencerlo es Dios y Su actuar.

Pedro reconoció su culpa y regresó a adonde ya no encontró al Maestro, a pedir perdón, arrepentido de su proceder y vivió la angustia de haber sido ciego y no haber enfrentado al mal, por causa de su pequeñez.

Dios lo nombró Espíritu Valiente que regresa a enfrentar su temor y le bendice haciéndolo Piedra de Su Iglesia, Apóstol de Su Amor.

El hombre pierde la proporción del enemigo al que se enfrenta y corrompe su humanidad haciéndole caso al odio, a la tiranía, al dolor y cree que así ya superó sus miedos de enfrentar con valentía a la tentación y al error.

No es así, Miserables pierden su alma que se vacía de todo sentimiento de Amor y Compasión y es solo, mediante esfuerzos sobrehumanos, con la ayuda de la Gracia, que recuperarán el deseo de ser mejores. De luchar por conseguir hacer la Voluntad de Dios; y así, recuperar la calma y la paz, tan necesarias para vivir una vida plena y digna de la mejor suerte, la de estar junto a Dios.

En Mt. 27, se nos habla del Camino de la Cruz y en las estaciones del Via Crucis, Camino de la Cruz, en el cual se nos narran las 3 caídas de Jesús.

* >>> Pensemos: Jesús ha sufrido la flagelación, pena durísima comparable a la Cruz, pues la persona a quien se le daba la pena de la Flagelación, si la sobrevive, quedaba tan lastimada que no volvía a cometer delito, para no volver a pasar por este terrible castigo. Nunca se daban las 2 penas radicales,  flagelación y crucifixión,  Solo a Jesús, siendo inocente, se le dieron las 2 penas mayores de código penal romano.  Aparte de esta pena capital, sigue la noche en prisión, donde la soldadesca se complace en seguir golpeando y humillando a nuestro Señor, hasta legar a la coronación de espinas; y dice Nuestro Señor: “Más dolorosa que la pasión física, fue la Pasión Espiritual de recibir sobre Mi Persona, Purísima y Dignísima, la cantidad y ruina de vuestros pecados. Este peso de vuestros pecados y el  horror que experimentó Mi Espíritu ante tanta bajeza y hedor de vuestros pecados, sobre Mí, es lo que me hizo sudar sangre.  ¿Cómo me vería MI Padre?...

Pues bien, debido a toda esta acumulación de penas y delitos tanto espirituales como corporales, es que Jesús “cae en tierra” por 3 veces. ESTAS CAIDAS SON SÍNCOPES CARDÍACOS, no caídas por tropiezos. Jesús ya va agonizando en este Camino de Cruz.

Realmente, conozcamos, valoremos y agradezcamos tanto sufrimiento que cada uno de nosotros le ha costado a Nuestro Dios y Señor.

Y nosotros nos pensamos, tan buenos y nobles que llegamos incluso a pensar: Si yo hubiese estado allí, yo lo habría tratado de ayudar, de defender, etc. Cada uno ponga sus intenciones aquí…

Y no pensamos que realmente estamos presentes en esos momentos, en cada Misa a la que asistimos,

¿Y cuál es nuestra actitud allí?... platicamos, criticamos, vemos el celular, etc., no nos comportamos como debería ser: vivir cada Celebración Eucarística con respeto, con dignidad, en silencio, en oración, participando con conciencia y corazón.

Valoremos esto, y cambiemos nuestra actitud ante el acto que estamos celebrando con el Sacerdote, Respeto, Gratitud, y Unión Fraternal. (Recordemos que con el bautizo se nos da el Don del Sacerdocio laical). No vamos a oír Misa, vamos a concelebra Misa con el Sacerdote, comportémonos como lo que somos, linaje escogido del pueblo de Dios. 

En Mateo 27, Dentro de lo que nosotros celebramos el Viernes Santo, LAS 7 PALABRAS, en una de ellas, se nos dice acerca de la exclamación dolorosa de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me HAS abandonado?....

* >>> Y aquí podemos ver como la Llama de la Vida está a punto de apagarse, y Jesús se dirige a su Padre con una exclamación de dolor y abandono al ver la ingratitud del hombre perverso que NO SE CONMUEVE ANTE EL SUFRIMIENTO DE DIOS, que se reviste de humildad para traernos Dicha y Paz.

Jesús busca una respuesta de gratitud y amor de los seres humanos y al enfrentar la realidad dolorosísima le duele ver la infidelidad del hombre para con Dios.

Esta exclamación NO es para pedirle a Su Padre, nuestro Padre Dios, protección, Él también hubiese podido detener esta situación.

* >>> Grito del Corazón del Crucificado, ante la ingratitud humana que abandona a quien tanto Bien le ha hecho, es más bien: “Padre, ¿Por qué me han abandonado?” Esto es, los hombres han olvidado cuánta Sabiduría nos dio y cuánto Bien nos procuró y sigue procurando, y Jesús sigue diciendo al hombre de hoy y de siempre, “¿por qué me han abandonado los que me aman y me conocen. Quienes pueden dar Testimonio de MI Persona y Mi Proceder?...

Dolorosísima llamada de atención a todos los Apóstoles de Dios en cualquier Apostolado en el que le servimos a Dios, en respuesta a Su Llamado.

Luego respecto a la Muerte de Jesús, los Evangelios nos dicen de varios sucesos extraordinarios:

Las tinieblas cubren TODA la tierra. En esto los científicos humanos lo interpretan un eclipse de sol. Nada más alejado de la Verdad de Dios.

El Corazón del Padre, tan lleno de pena, al ver el pago de los esfuerzos de su Hijo por alcanzarnos Salvación y Redención, y que no solo esto nos otorgó, nos dio también la Gracia de la Filiación.  Ser Hijos en el Hijo, (Su Sangre, derramada nos cubre, y en atención a este Prodigio de Amor, Dios se conmueve y nos acepta como sus hijos).

Recordemos, durante Su Nacimiento, la Estrella Refulgente, que anuncia a todos los pueblos de la tierra el Gozo del Corazón del Padre, al ver a Su Hijo entre los hombres, PROMESA CUMPLIDA, hecha a nuestros primeros padres, Adán y Eva, de enviar un Salvador Gen. 3,15 y ahora, en el culmen de los tiempos, se da Su Cumplimiento.

Así, ahora, viendo la respuesta humana, se llena de dolor, que se manifiesta con esas tinieblas.

La tierra tiembla, (Mt. 24, 15)

¿Podemos pensar en el dolor del Corazón de Dios Padre, tan apesadumbrado y conmovida al ver a Su Unigénito, que tanto ama, en tan terrible trance?...

Conmovido ante tan dolorosa pasión, y muerte de Jesucristo, Nuestro Señor, hacedor de todo bien para la humanidad.

En Mt. 27, 51 nos narra el hecho de: La Cortina del Santuario se rasgó.

Me han preguntado en varias ocasiones ¿Qué quiere decir esto?...

En Ex. 26, 33, nos habla la Biblia de cuando le da especificaciones, Yahvé a Moisés, para la construcción de la Morada Santa.

Nos dice acerca del Velo que separará el Lugar Santo del Lugar Santísimo, donde se pondrá el Arca de la Alianza, o Arca del Testimonio, lugar al que los fieles, el pueblo NO puede acceder. Solamente el Sumo Sacerdote y en ocasiones especiales.

* >>Z Hecho de rasgarse este velo, es la aceptación por medio de la Salvación y Purificación que Jesús ha hecho de nosotros, al purgar, Él por nuestros delitos y pecados, nos abre las puertas del lugar más Santo del Templo. Nos admite en Su Presencia, podemos platicar y visitarlo a Él, y este lugar Santísimo es el Sagrario de cada Templo, de cada Parroquia, lugar tan especial donde sabemos con certeza que está Jesús presente, Morada Santa, para recibirnos, atendernos, confortarnos, darnos Lu y guía, como Gran Señor que es, Nuestro Señor y Dios. Antes, solo para los Sumos Sacerdotes, ahora para todo el Pueblo de Dios.

Todos podemos acudir a Él con la absoluta certeza de que somos escuchados y atendidos de forma personal, a todos los que acudimos a Él.

Cuando les explico esto a mis alumnos, algunos me dicen: “yo ya no le pido nada a Dios, porque pienso que si somos tantos millones de personas en el mundo, y todos le estamos pidiendo, yo creo que no nos escucha”…

A lo que les digo: entonces es que no han comprendido los atributos de Dios.

- Omnipotente, todo lo puede,

- Omnisciente, todo lo sabe,

- Omnipresente, en todo y en todos está Dios.

Dios nos presta atención individual a cada uno de nosotros, aunque todos le hablemos y pidamos al mismo tiempo.  ¡Es Dios!.

Otros más me dicen: Yo ya no le pido ayuda a Dios en mis necesidades, no me ayuda. No me escucha, y yo les digo: (Inspiración Divina)…

En el transcurso del tiempo, sigues teniendo la misma necesidad?...

¿No se ha resuelto?...

Y me dicen: ¡Ah, no! Pero es que tuvimos que hacer esto o aquello, tal vez la venta de algún bien, para remediar algún mal, etc...

Y les digo: ¿y en todas estas ocasiones, no has visto la guía de Dios a quien acudiste para pedirle ayuda?...

Nosotros esperamos que Dios actúe de acuerdo a lo que nosotros creemos sea la mejor forma de recibir respuesta de parte de Dios, incluso podemos pensar en decirle, mándame un cheque en blanco, aquí le pongo la cantidad que necesito. Pero los planes de Dios son más grandes y absolutos que nuestra manera de pensar.  Recordemos, Dios pudo haber hecho la creación en un instante, pero actuó con paciencia, con orden lógico, así con nosotros.  Él puede hacer milagros y constantemente los está haciendo solo que nosotros no nos damos ya cuenta, todo lo vemos normal, se nos escapa la acción de Dios y no le damos gracias por todo lo que actúa, siempre en nuestro favor. Así, cuando acudimos a Él, va producir un orden progresivo para que nosotros veamos soluciones a lo que necesitamos, bajo su guía y amparo, solo que nosotros creemos que es por  nuestros propios esfuerzos y no vemos la acción de Dios. 

Es cuestión de creer en Dios y creerle a Dios. Esto se llama FE.

Y que estas breves reflexiones sirvan de apoyo en nuestra comprensión de lo que verdaderamente, significa el relato de la Biblia, respecto a la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo que a la Luz del entendimiento humano, tal pareciera que fuese Dios Padre  quien castigara a Su Amadísimo Hijo, y lo  deshonrara.

Es solo que el Sacrificio del Inocente es el que reparará la culpa del pecador. 



regina