Internacional - Política

Los disturbios llevan al presidente de Cataluña a pedir el diálogo con Madrid; el Gobierno de España lo rechaza

2019-10-19

El grupo juvenil radical Arran llamó a una nueva jornada de protestas a las 6 p.m. (1600...

 

BARCELONA, 19 oct (Reuters) - El presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Quim Torra, pidió el sábado sentarse a dialogar con el Gobierno central de España tras cinco días de disturbios provocados por la condena a prisión de nueve líderes independentistas catalanes.

Barcelona sufrió el viernes su peor noche de disturbios urbanos en décadas, cuando jóvenes enmascarados bloquearon las calles con contenedores de basura en llamas y lanzaron piedras contra las fuerzas de seguridad. La policía respondió disparando repetidas descargas de granadas de humo y gas lacrimógeno.

Cataluña es una comunidad autónoma con unos 7,5 millones de habitantes que cuenta con su propia lengua, parlamento y bandera. Es la región más rica de España, mientras que Barcelona es la segunda ciudad más grande del país, la cual atrae a millones de turistas al año.

El grupo juvenil radical Arran llamó a una nueva jornada de protestas a las 6 p.m. (1600 GMT) contra la “violencia policial” y para pedir la “libertad de todos los presos políticos”.

La policía dijo temer que se reeditaran los enfrentamientos y aconsejó a los comerciantes del centro de la ciudad que cerraran sus establecimientos durante la protesta.

El presidente del Gobierno catalán, Quim Torra, dijo a la prensa que la violencia de esta semana no reflejó la naturaleza pacífica del movimiento independentista catalán. “Instamos al presidente del Gobierno español en funciones a sentarse en una mesa de negociaciones a dialogar”, añadió.

“La violencia no ha sido ni será nunca nuestra bandera, ni en Barcelona ni en Tarragona ni en Lleida ni en Girona”, afirmó, refiriéndose a las ciudades de Cataluña afectadas por los disturbios.

Unas 300 personas han sido detenidas en los enfrentamientos que han estallado en toda la región desde el lunes, cuando el Tribunal Supremo de España condenó a largas penas de prisión a nueve dirigentes catalanes que organizaron un referéndum prohibido sobre la independencia de Cataluña en 2017.

El ministro del Interior en funciones de España, Fernando Grande-Marlaska, culpó a los separatistas catalanes por la violencia y dijo que las fuerzas de seguridad estaban gestionando los enfrentamientos de manera adecuada.

“Se está controlando la situación. Hay una violencia importante, grave, organizada, (...) pero reitero que no estamos desbordados”, dijo después de visitar a los policías heridos en el hospital.

Las autoridades sanitarias dijeron que 182 personas resultaron heridas a lo largo de toda la región, 152 de ellas en Barcelona. Unos 17 policías también necesitaron tratamiento hospitalario en la ciudad.

La policía informó que detuvo a 54 personas en el quinto día de enfrentamientos, provocados por la sentencia a largas penas de prisión impuesta por el Tribunal Supremo de España a nueve dirigentes catalanes que organizaron un referéndum de independencia prohibido en 2017.

CUESTIÓN DIVISIVA

La independencia es un tema altamente divisorio en Cataluña, con una encuesta realizada en julio que muestra que el apoyo a la secesión es el más bajo en dos años, con un 48,3% de la población en contra y un 44% a favor.

Torra dijo a principios de esta semana que Cataluña debería celebrar una nueva consulta sobre su independencia de España en el plazo de dos años. El sábado dijo que se respetaría la voluntad del pueblo. “Llegaremos tan lejos como el pueblo de Cataluña quiera llegar”, dijo.

El Gobierno socialista en funciones de España no se pronunció sobre el llamamiento de Torra para mantener conversaciones, pero el principal partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), rechazó la idea.

“No es momento de hacer un llamamiento al diálogo, es momento de hacer cumplir la Ley y la Constitución”, dijo Pablo Casado, del PP. “Cuando una minoría violenta ataca las infraestructuras críticas de un Estado no es momento para exigir silencio, sino para exigir orden.”

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que no apoya el movimiento secesionista, dijo que Barcelona “no se merece lo que estamos viviendo”, añadiendo que las aceras han sido destrozadas y cientos de cubos de basura incendiados durante los disturbios.

Tres carreteras de la ciudad permanecieron cerradas el sábado debido a los daños, con algunos visitantes extranjeros sorprendidos por el caos y conmocionados por lo acontecido.

“Llegamos aquí y nos quedamos como: ‘¡Oh, Dios mío!’. La calle frente al hostal estaba en llamas”, dijo Flynn Winstanley, de 18 años, trabajador de una bodega de Margaret River en Australia.



JMRS